Una historia transgresora (y culinaria)

Siguiendo la estructura habitual de los cuentos, Tomi Ungerer es capaz de trastocar las funciones tradicionales de sus personajes para dotar de originalidad esta historia colorista, humana, vital. Así, una niña llamada Zeralda, que nunca había oído hablar de esos seres glotones, habitualmente hambrientos y malhumorados que llevan toda la vida comiéndose a los niños y niñas de los cuentos, se convierte en la heroína de esta historia gracias a sus habilidades culinarias.

Su padre envía a la niña a vender al mercado y, cuando el ogro intenta secuestrarla, da un traspié que le causa graves heridas, de manera que el malvado se convierte en víctima y la víctima en salvadora. El ogro, ni corto ni perezoso, le propone compartir sus riquezas si cocina para él. La niña acepta y, a partir de ese momento, el castillo del ogro se convierte en lugar de gozo para todos los ogros de la región quienes, tan ricamente alimentados por Zeralda, olvidan fácilmente su tendencia natural recogida en los cuentos tradicionales y se dedican al inmenso placer de comer y beber en compañía.

Sin título

No queremos desvelar el final feliz de esta historia transgresora, pero sí compartir nuestra sonrisa al terminar de leerla. ¡Qué aproveche!

Ana M.

El ogro de Zeralda. Tomi Ungerer.  Ekaré, 2013

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