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LAS REGLAS DEL VERANO

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SHAUN TAN. Barbara Fiore Editora. 2014

Soy fan de Shaun Tan. Fan tímida, pero súper-fan del señor Tan. Tanto que cuando coincidí hace unos años con él en Bolonia y me lo crucé al menos una docena de veces, decidí simplemente sonreírle antes que balbucearle mi admiración y que me creyera idiota. Porque ante semejante talento para narrar con imágenes y palabras una se siente tan diminuta, insignificante e incapaz de articular inteligentemente un discurso apropiado al nivel de Shaun Tan, que sólo puede optar por sonreír y quedarse callada.
Porque lo increíble es que el señor Tan no sólo hace libros maravillosos como “Emigrantes”, “El árbol rojo”, “Cuentos de la periferia”, “La cosa perdida” o “Los conejos”. No, además cuando habla de su trabajo refleja todo eso que intuimos cuando recorremos su obra: que detrás de cada ilustración, detrás de cada línea de texto, hay un trabajo de reflexión que ha durado semanas, meses o años.
Así que cuando llegó su último trabajo a la librería, editado como siempre por la impecable Barbara Fiore, me puse contentísima. Como con todas las cosas buenas, lo observé de lejos un par de días, como para hacerme a la idea. Es como entrar en el mar Cantábrico: primero hay que atreverse a acercarse a la orilla, luego a mojar los pies, y ya cuando estos se han aclimatado -o se han puesto morados-, entonces es cuando puedes correr y tirarte de cabeza. Algo así hice con Las reglas del verano. La primera vez no entendí nada de nada. La segunda, algo más que nada. A partir de la tercera empecé a intuir las piezas del puzzle, y más allá de la veinte creo que puedo empezar a encajarlas.
Así que si les apetece un reto lleno de misterio y oscuridad, construido a base de pinceladas con toque impresionista y frases crípticas, que les va a hacer pasar sus páginas una y otra vez -para que luego digan que los álbumes ilustrados no tiene casi qué leer- y darles vueltas y más vueltas a las metáforas hasta creer comprenderlas, no dejen de comprarse “Las reglas del verano”.
Si el reto les resulta inabarcable y necesitan ayuda, pueden hacer dos cosas: leerlo con algún niño o joven que tengan a mano (descifran los misterios mucho mejor que nosotros) o leerse los comentarios de Shaun Tan a propósito del libro recogidos en el blog de Barbara Fiore: http://barbarafioreeditora.tumblr.com/post/82675424509/comentarios-acerca-de-las-reglas-del-verano-shaun-tan
En cualquier caso, toda una aventura para seres valientes y curiosos.

Lara

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LA PRIMERA VEZ QUE NACÍ

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Autor:Vincent Cuvellier

Ilustrador:Charles Dutertre

Ediciones S.M 2007

 

Mamá al volante, niña en el asiento trasero.

La niña recita:

La primera vez que abrí los ojos, los cerré rápidamente. Lloré. Levanté mis manos al cielo y las posé entre dos montañas de leche. Dejé de llorar. Abrí los ojos por segunda vez en mi vida. Vi la luz más suave del mundo: eran los ojos de mamá.

Mamá al volante casi frena bruscamente y, al día siguiente, me pregunta emocionada: ¿qué libro estáis leyendo? y ¿cuántas veces lo habéis leído? ¡Se lo sabe de memoria!

 

¿Se puede repetir la lectura de un cuento en una clase de Infantil? Se puede y se debe. Puede que no todos los cuentos faciliten la tarea, pero la repetición no les aburre; ya saben la historia y eso les hace tener una nueva actitud al escuchar. Podríamos decir que son oyentes-lectores porque ellas y ellos son capaces de leer-contar -casi recitar como en este caso- el cuento o partes del cuento.

La primera vez que nací lo leímos cuarenta y siete veces, solamente una vez la historia entera. Es que… ¡hay truco!. Cuarenta y siete veces y con el mismo grado de entusiasmo y atención, no permitiendo que se nos olvidase leerlo. Cuarenta y siete veces que iban a ser cuarenta siete días, aunque luego cambiamos un poco la consigna inicial y fueron menos.

El primer día leímos la primera página y observamos la ilustración.

-¿Niño, niña?

-…-Niña. Tiene cara de niña, tiene coletas…

El segundo día leímos la primera doble página y la siguiente. Y así, día a día, se leía una página más, siempre empezando por el principio. A los pocos días ya pedían que leyese más y así lo hicimos, pero como mucho tres. La atención no disminuía. Las risas ya se esperaban y les encantaba saber lo que iba a pasar, a la vez que la intriga por lo que escondía la nueva doble página se mantenía. El texto siempre a la izquierda con la misma entradilla “la primera vez que…” y la ilustración a la derecha. Había situaciones preferidas y esperadas con impaciencia y otras en las que añadíamos una acción, como en la página que dice:

” La primera vez que eché a andar me caí. La primera vez que me caí, me levanté. La primera vez que me levanté, eché a andar.”

Además de lo fácil, repetitivo y divertido que les resultaba el texto, al terminar de leerlo escenificábamos la acción señalando el recorrido y cuando llegábamos a la estrella, que representaba la caída, tenían que decir “pumba”. Seguíamos caminando, nos salíamos de la hoja y llegábamos más lejos. Imposible leer esa página sin hacer el juego . 

 Todo lo que este precioso álbum guarda en sus textos e ilustraciones -ironía, situaciones absurdas, realismo, ternura, diversión… Todo- les llega. Lo entenderán a su medida, a su manera, pero les llega. Al leer la última página y por primera vez la historia completa, saben que aunque la primera y la última ilustración se parecen, no son iguales. Yo quiero asegurarme. Las comparamos y les hago dudar: -¿Será la misma mamá?…

-¡No! ¿No ves que la niña tiene dos lunares y la primera solamente tenía uno? ¡La niña ahora es la mamá!

 

Mirta

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UN PARAÍSO INALCANZABLE

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Un paraíso inalcanzable

John Mortimer

Libros del asteroide

 

La historia gira en torno a un testamento misterioso: un clérigo comunista que cede todos sus bienes (que en principio no son pocos) a un ministro conservador, con el que no guarda ninguna relación de parentesco, dejando de lado a sus propios hijos, un médico y un escritor ahora guionista en Hollywood. Vamos conociendo la historia de muchos de sus conciudadanos buscando la explicación de tan extraño testamento, y nos adentramos en las diferentes formas de ver la vida que una misma educación puede lograr: en la perspectiva de los ricos y los pobres, de los que quieren medrar por encima de todas las cosas y de los que buscan la felicidad personal sin saber dónde puede estar.

El trabajo en cuanto al dibujo de personajes y caracteres es ingente, y el ambiente político y social está perfectamente conseguido. Es un libro interesante, realista, a veces cruel, y por supuesto intrigante. Además, es especialmente destacable su ritmo. A media lectura pensé en lo inteligente del autor que va cerrando las diferentes partes del libro con hechos inesperados que nos dejan con la boca abierta. Fue ahí cuando decidí interesarme por él y todo casó perfectamente: fue guionista de series de televisión y tiene perfectamente controlado el toque con el que dejar al lector/espectador a la espera ansiosa del siguiente capítulo.

Y en el pecado va la penitencia, pero al revés. Al final, el problema (que no es lo más interesante del libro, pero sí la idea que sostiene la lectura) está resuelto de forma fraudulenta; hace trampas al vulnerar lo que ha demostrado por activa y por pasiva respecto al fallecido y faltando a la pertinencia de la narración. Pero hasta las últimas páginas, la lectura es maravillosa. Viene a ser un Perdidos de la literatura social.

 

Lorena