LA PRIMERA VEZ QUE NACÍ

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Autor:Vincent Cuvellier

Ilustrador:Charles Dutertre

Ediciones S.M 2007

 

Mamá al volante, niña en el asiento trasero.

La niña recita:

La primera vez que abrí los ojos, los cerré rápidamente. Lloré. Levanté mis manos al cielo y las posé entre dos montañas de leche. Dejé de llorar. Abrí los ojos por segunda vez en mi vida. Vi la luz más suave del mundo: eran los ojos de mamá.

Mamá al volante casi frena bruscamente y, al día siguiente, me pregunta emocionada: ¿qué libro estáis leyendo? y ¿cuántas veces lo habéis leído? ¡Se lo sabe de memoria!

 

¿Se puede repetir la lectura de un cuento en una clase de Infantil? Se puede y se debe. Puede que no todos los cuentos faciliten la tarea, pero la repetición no les aburre; ya saben la historia y eso les hace tener una nueva actitud al escuchar. Podríamos decir que son oyentes-lectores porque ellas y ellos son capaces de leer-contar -casi recitar como en este caso- el cuento o partes del cuento.

La primera vez que nací lo leímos cuarenta y siete veces, solamente una vez la historia entera. Es que… ¡hay truco!. Cuarenta y siete veces y con el mismo grado de entusiasmo y atención, no permitiendo que se nos olvidase leerlo. Cuarenta y siete veces que iban a ser cuarenta siete días, aunque luego cambiamos un poco la consigna inicial y fueron menos.

El primer día leímos la primera página y observamos la ilustración.

-¿Niño, niña?

-…-Niña. Tiene cara de niña, tiene coletas…

El segundo día leímos la primera doble página y la siguiente. Y así, día a día, se leía una página más, siempre empezando por el principio. A los pocos días ya pedían que leyese más y así lo hicimos, pero como mucho tres. La atención no disminuía. Las risas ya se esperaban y les encantaba saber lo que iba a pasar, a la vez que la intriga por lo que escondía la nueva doble página se mantenía. El texto siempre a la izquierda con la misma entradilla “la primera vez que…” y la ilustración a la derecha. Había situaciones preferidas y esperadas con impaciencia y otras en las que añadíamos una acción, como en la página que dice:

” La primera vez que eché a andar me caí. La primera vez que me caí, me levanté. La primera vez que me levanté, eché a andar.”

Además de lo fácil, repetitivo y divertido que les resultaba el texto, al terminar de leerlo escenificábamos la acción señalando el recorrido y cuando llegábamos a la estrella, que representaba la caída, tenían que decir “pumba”. Seguíamos caminando, nos salíamos de la hoja y llegábamos más lejos. Imposible leer esa página sin hacer el juego . 

 Todo lo que este precioso álbum guarda en sus textos e ilustraciones -ironía, situaciones absurdas, realismo, ternura, diversión… Todo- les llega. Lo entenderán a su medida, a su manera, pero les llega. Al leer la última página y por primera vez la historia completa, saben que aunque la primera y la última ilustración se parecen, no son iguales. Yo quiero asegurarme. Las comparamos y les hago dudar: -¿Será la misma mamá?…

-¡No! ¿No ves que la niña tiene dos lunares y la primera solamente tenía uno? ¡La niña ahora es la mamá!

 

Mirta

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2 thoughts on “LA PRIMERA VEZ QUE NACÍ

  1. Me parecía tan familiar todo lo que relatabas, que pensaba; que bien hay más coles así…
    Cuando leí la firma sentí una mezcla de alegría y pena a la pena:
    Sí son ellos!! y Oh!! sólo son ellos!!
    Rosa.

    • Hay más profes así, al menos. Todas las que se reúnen en el Bosque, los que las siguen, los que están pensando en hacer “franquicia”… Os animamos a no sentiros solos, a contar a los compañeros la maravilla de leer así. Un abrazo muy fuerte

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