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EL CIRCO DE LA NOCHE

el circo de la noche

El circo de la noche

Erin Morgenstern.

Editorial planeta

 

 

Hace ya casi un año me planté en clase con El circo de la noche y lo fui pasando de mano en mano como quien trae droga a la puerta del instituto, más con el ánimo de enganchar a los nuevos que de alimentar a los antiguos clientes. El éxito fue clamoroso, a pesar de lo endeble de la estructura del libro, que no está en absoluto bien cerrado, y de lo previsible de la resolución. Me comprometí a hacer una reseña, pero el verano llegó sobre mí como un bálsamo caliente y me olvidé de todo.

¿De todo? No, de todo no. A menudo, cuando veo la propaganda de un circo pienso en la tristeza que me producen los circos que necesitan anunciarse. Si hay que elegir atuendo, recuerdo el largo vestido que adopta la tonalidad de la ropa de la persona con la que charlas. Imagino a veces que alguien puede transportarme a otro lugar, otra estación, otro momento, sólo con hacerme concentrar en sus ojos. Los tatuajes, que siempre he considerado tan ordinarios y carentes de originalidad, me remiten al cuerpo pequeño y esbelto de una acróbata tatuada con vete a saber qué frases misteriosas en círculos concéntricos… El algodón de azúcar ya no es solo algodón de azúcar, y las bufandas rojas me traen a la mente el circo noctámbulo.

No; definitivamente no me gusta el circo, otorgo relativamente poca importancia al aspecto de las cosas, no distingo el algodón del nylon, no sé lo que es una falda evasé ni tengo intención de aprenderlo y, sobre todo, sé que no existe la magia. Aun así, la prodigiosa imaginación y el gusto depurado que atraviesan este libro se te quedan grabados, e incluyen matizaciones de este estilo que siempre me parecieron inocuas. No me pregunte nadie qué fue de los protagonistas, porque ni lo recuerdo ni creo que tenga la menor importancia; la historia está aquí totalmente vencida por el despliegue creativo y sensorial, por el mundo mágico de la mente de la creadora. El mérito de esta obra es ofrecer el camino ya hecho para una imaginería brillante, grandiosa y dramáticamente sugerente. ¿Cómo ves tú el jardín de hielo, el laberinto, el árbol de los deseos, la tienda de las esencias, los trajes de madame Pavda…?

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