OJALÁ PUDIERA FORMULAR UN DESEO

9788415208488

OJALÁ PUDIERA FORMULAR UN DESEO

JIMMY LIAO

Editorial:  BARBARA FIORE EDITORA

Número de páginas:  120

Este libro se nos presenta dentro de un estuche como suele hacerse con los objetos valiosos. A través de esa envoltura, en la que el título aparece semiescondido, el artista nos invita a sumergirnos en algo tan humano como son los deseos. El niño que aparece en la portada será el hilo conductor junto a su “tetelámpara” y su gato. Sin duda un gran homenaje a Aladino en las páginas iniciales, pero sin llegar a ser el verdadero asunto.

En una equilibrada mezcla entre el color y el blanco y negro, las ilustraciones realzan y enriquecen el texto, que nos ofrece los deseos de un desfile variopinto de niños y niñas. Las páginas no te dan tregua: el dibujo te asombra y lo que lees te conmueve. Los que somos seguidores de Jimmy Liao, celebramos esta exquisitez que afianza, más si cabe, a uno de los “grandes”. Uno de los descubrimientos más agradables que se puede tener es comprobar que ni los deseos de los niños son especialmente infantiles, dando lugar a profundas reflexiones, ni los destinatarios tienen por qué ser solo ellos. Cualquier adulto que abra el libro percibirá el gran poder de evocación que despliega y la sorprendente capacidad que tiene de conectar la vida adulta con la niñez perdida pero no del todo olvidada. Hay deseos de todo tipo y condición: poéticos, tristes, ingenuos, simpáticos, creativos, inusuales…

Deslumbrada por las enormes posibilidades que brinda este trabajo, decidí llevarlo al aula con alumnos de 1º de ESO. Al ser grupos pequeños, presenté el libro desde la cercanía del espacio físico y antes de sacar el libro del estuche les llevé la atención sobre ese detalle: el de presentarlo como si fuese una joya. Una vez mostrado el libro, pudieron comprobar que, en esta portada, ya se emplean unas brillantes letras plateadas que no solo se dejan leer con claridad sino que sirven de reclamo.

Y a medida que pasábamos las páginas, sin prisa, con deleite, nos impregnábamos de la delicadeza oriental en cuanto a las imágenes y los textos. Reflexionamos entonces sobre los deseos que podríamos compartir con los niños y niñas del libro sin que las diferentes nacionalidades influyesen y los que considerábamos culturalmente diferentes. A veces , tras un deseo se hacía el silencio (todo un logro de Liao) y se producía una sincera empatía; sobre todo, respecto a los deseos que no se pueden cumplir o que surgen del dolor.

Como pequeño taller de escritura, les propuse formular un deseo que no se pudiese comprar (por eso de evitar los coches, casas, móviles, etc.) y estas son algunas muestras:

Me gustaría tener a alguien a mi lado. Y un perro.

Desearía que mi abuela no hubiese fallecido.

Deseo tener un-a hermano-a y una novia.

Ojalá pudiera parar el tiempo para arreglar los errores hechos.

Yo pediría poder dar un refugio a todos los gatos.

Deseo que mi hermano me quiera más.

Ver a mi abuelo paterno este invierno.

Tener poderes sobrenaturales.

Vivir en paz.

Deseo tener un pensamiento.

A mí me gustaría volver a vivir las grandes aventuras que disfrutaba de pequeño.

Me gustaría ver a una persona que quiero mucho y está muy lejos, quisiera estar con él para siempre.

Que mi familia siempre tenga salud.

Lo mejor de todo es comprobar las inagotables posibilidades que ofrece y que, dependiendo de quien lo muestre y del alumnado, brotará un incesante caudal de actividades.

Olga Orviz

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