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TIENES UN VESTIDO BLANCO

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Título: TIENES UN VESTIDO BLANCO

Autora: María José Ferrada

Ilustradora: Arianne Faber

Editorial: A Buen Paso

Bonita historia que versa sobre el paso del tiempo. Obra que podríamos definir como un poema ilustrado: cada página narra un verso, acompañado de una imagen que lo ilumina. Las ilustraciones se caracterizan por un trazo sencillo e irregular sobre fondo blanco. El uso del color aplicado crea poesía visual en los detalles, con una gran capacidad expresiva.

 

La puesta en marcha de la lectura en el aula de 5 años resultó ser muy divertida. La respuesta que propició en los niñ@s que escuchaban fue un canto a la imaginación y una invitación al movimiento. Les dije que los próximos días acompañaríamos a la protagonista en su viaje. Y así lo hicimos… mediante una sesión de yoga. Les expliqué que la palabra yoga significa unión.

Unión de nuestro cuerpo con nuestra imaginación. Para notar esa unión necesitábamos sentir nuestra respiración en silencio. Los movimientos de nuestro cuerpo y las palabras que íbamos escuchando nos fueron acompañando en este viaje especial. Un viaje de la mano de una niña protagonista que nos fue llevando por las estaciones del año. Viaje en el que bailamos al compás de versos con un vestido blanco. Movimientos fluidos con los que jugamos a ser parte de la naturaleza. Con la llegada del verano saludamos al sol y nos sumergimos como peces en el agua de un estanque. Caminamos por los prados de la primavera y nos convertimos en vacas, llegamos a la selva y rugimos como pequeños leones… Miramos al cielo y vimos estrellas que alumbraban árboles con manzanas y cerezas. También contemplamos flores y escuchamos el zumbido de las abejas. El viaje se fue terminando y tumbados en el suelo descansamos como nubes del cielo, soñamos todo lo que habíamos vivido y… finalmente dejamos de escuchar palabras dulces y sonreímos”.

 

Mirian.

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HE JUGADO CON LOBOS

He jugado con lobos

Título: He jugado con lobos

Autor: Gabriel Janer Manila

Editorial: La Galera. Pontevedra, 2005

Reedición: 2014

Págs: 128

EAN: 9788424649302

Si consultamos cualquiera de las numerosas sinopsis de la novela, nos contarán que un niño, Marcos Rodríguez Pantoja, fue vendido por su padre cuando tenía alrededor de seis años de edad para cuidar un rebaño de cabras en la zona de Sierra Morena. Tras una breve convivencia con un cabrero ya mayor, que allí vivía y que lo instruyó en lo indispensable, el niño se queda completamente solo en compañía de animales salvajes, siendo finalmente aceptado por una manada de lobos. Vivió en la cueva durante unos trece años, hasta que lo sacaron de forma abrupta a los diecinueve y se reincorporó a la sociedad.

 

Desde que leí esta breve novela, sentí que debía ofrecérsela a los alumnos, principalmente a los de 1º de ESO, por múltiples razones. La principal, la fuerza de la propia historia, ya que es un hecho real que sucedió en nuestro país hacia 1952 (la venta del niño) y se dio a conocer de puntillas en 1965, cuando lo capturaron. Si uno piensa que ese fue el mismo año en que nos visitaron “Los Beatles”, que Santana ganaba torneos internacionales, o que fue cuando se publicó la primera caricatura no clandestina de un ministro (Fraga Iribarne); cuando uno vuelve a pensar que hablamos de 1965 y que en nuestro país, un joven vivía como hace 790000 años, cuando se cree que el hombre dominó el fuego, somos conscientes de que esta historia nos sobrepasa irremediablemente.

 

Otra razón que avala la elección de esta novela desde hace ya cinco cursos, es la sencillez con la que está escrita. Podría profundizar más en el análisis sobre el estilo, el vocabulario empleado, la calidad literaria y sin duda alguna, resultarían cuestionados varios de estos aspectos; pero, para no resultar injusta, le reconozco un plus y es que gusta a TODOS los que la leen, incluyendo a los que nunca leen. Resulta una cualidad muy interesante para cualquiera que enseñe Lengua y Literatura, ya que no siempre se tiene ocasión de presenciar cómo los alumnos no lectores manifiestan sus opiniones, sus sorpresas, en definitiva, sus reacciones más espontáneas ante una lectura. Y sin duda alguna el verdadero secreto es la atracción que ejerce la biografía de Marcos, el saber que los hechos son en buena parte reales, el ser testigos del absoluto desamparo que soportó el niño desde que era muy pequeño, el presenciar atónitos la crueldad sufrida a manos de su implacable madrastra, el comprender que el niño fue víctima, por tanto, de la áspera sociedad de la época. A nuestros estudiantes les cuesta imaginar un mundo así y a sus doce años, frente a los seis del niño, son conscientes de la proeza del protagonista y narrador de la novela, son conscientes de encontrarse ante un verdadero héroe y de ahí su apasionada admiración y respeto. La parte en la que convive con animales como la zorra, el águila, la culebra y, sobre todo, los lobos, se vuelve igualmente fascinante para ellos. Y las posibles conclusiones que se extraen tras la lectura combaten cualquier atisbo de desilusión o desapego. Marcos lo tiene claro: a él nunca lo quisieron, de los hombres no recibió amor, solo en compañía de sus amigos de Sierra Morena se sintió aceptado y allí superó el riesgo de enloquecer engullido por tanta soledad gracias a los que él consideró su familia, sus padres: los lobos. Con una biografía así, el éxito está garantizado.

 

Para concluir, haré referencia a una experiencia insólita que vivimos en nuestro instituto el 20 de enero de 2016, día en que nos visitó Marcos Rodríguez Pantoja, acompañado de Maximino (amigo y “representante”). Mentiré si no admito haber estado tan o más nerviosa que mis propios alumnos, ya que todos éramos conscientes de que íbamos a vivir algo extraordinario. Pensándolo bien, un personaje real, el protagonista de una novela, iba a contarnos su vida en un tiempo y en un espacio compartidos. ¿Alguien se imagina que Robinson Crusoe hubiese existido y tras salir de la isla, visitase algún colegio de la época? Pues así lo veíamos nosotros. La expectación fue máxima y algo flotaba en el salón de actos que favoreció una comunicación especial: Marcos se soltó y se mostró mucho más simpático y locuaz que como aparece en otras entrevistas o vídeos de la red, nos contó sus episodios más dolorosos, sus miedos, sus hallazgos, como cuando inventó el fuego (¡de nuevo!); sus penurias, como cuando comió carne cruda y carroña al apagarse la hoguera de su cueva; nos imitó aves sirviéndose de una membrana de puerro, nos aulló… Se rio de su propio sufrimiento, se rio del infierno que vivió los primeros años tras su captura en la sierra, de la infinidad de cosas que desconocía de la sociedad, de las palabras, de la hipocresía de las personas…. Y seguíamos escuchando y preguntando y disfrutando y emocionándonos. Marcos se entregó totalmente sabiéndose querido y respetado. Nunca se observó tanta atención, nunca hubo tanta quietud, nunca hasta entonces, la Literatura se mezcló con sus vidas como en aquella mañana en la que Marcos nos visitó. Nunca me sentí tan agradecida de dedicarme a lo que me dedico y de haber tendido un puente entre lo que a mí me apasiona y sus inquietudes.

 

Olga Orviz

 

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ABECEDARIO DEL CUERPO IMAGINADO …EN OTOÑO

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Está claro que el Abecedario de Mar Benegas y Raúl Guridi es una de nuestras obras favoritas. Os traemos una nueva y hermosa experiencia realizada en Secundaria con este poemario que, para su reedición, se ha vestido de un suave azul. Así lo hemos vivido en clase de Maite Odriosolo, en el IES Calderón de la Barca:

Ya antes de abrirlo, se impone el libro como objeto. Eso que todavía no transmiten los ebook: el formato vertical, la elección de los colores, las tapas duras cosidas con lana… Los materiales custodian un interior donde cada elemento funciona con esmero. En cada página, un color: rojos y anaranjados, negro, dorados y muchos verdes. Poemas y dibujos dialogan como en el arte del calígrafo, siguiendo la composición de la escritura oriental. Conducido el lector por un orden alfabético, cada letra le descubre ese cuerpo imaginado del título. Así sabemos que la luna está en tu boca/cuando sonríes… “solo dos ojos y cabe todo el cielo,/¿cómo es posible?”…o que “Piel./Es la casa de todas las caricias. Abre la puerta”.

El libro rebosa delicadeza, la que misma que tiene el Haiku para transmitir las emociones: “no grites, no la asustes/ es mariposa”. El Haiku parece decirnos que solo desde la humildad de la palabra justa y bien dicha podemos atrapar la vida y comprenderla: ” felicidad/ es lagartija inquieta/corriendo al sol”, “Vive la vida:/pequeño colibrí/sobre las flores”. En la tradición oriental, la caligrafía además de ser un arte es un camino hacia el sentido. Y por eso este cuerpo imaginado también integra la experiencia del dolor, porque “su sangre derramada/ mancha la Historia”. O del destino aciago, como ese Pinocho que nada podrá hacer con las xilófagas hormigas. Y conoce que un día yacerá para siempre mientras “Las nubes como cuadros/ siguen pasando”.

Podría pensarse que es mucho bocado para el aula, demasiado exquisito, demasiado esencial. Sin embargo, el libro se remata con unas estupendas indicaciones de las que, a buen seguro, son lectores potenciales profesores y alumnos: qué es un Haiku y cómo escribirlos.     ¡Manos a la obra! La experiencia promete…

 

…Y hacemos nuestro particular abecedario del otoño dando la bienvenida a la nueva estación de forma poética.

Al principio tratamos de ceñir la vivencia del otoño a cada letra del abecedario, pero pronto tenemos que liberarnos de algún corsé y éste es el primero que cae. Y luego toca desaprender algunas cosillas… Resulta curioso comprobar cuántos códigos adquiridos coartan ya la imaginación a los 12 años, cuánto cuesta aceptar que existe la poesía fuera de la rima y que no hace falta decir “cosas importantes” porque mis sensaciones importan si busco la manera de expresarlas a los demás… Ah, por cierto, el otoño no son solo hojas que caen ...pero me temo que algunos clichés pesan demasiado y veis que a medida que se fueron soltando iban cayendo hojas de los árboles… De todos modos, no ha quedado nada, nada mal.

 

Lágrimas de oro.

Al susurro del viento

lloraba el árbol

(Alba Armesto)

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Lluvia nocturna

que en el otoño muerde

el tierno rosal

(Alba Armesto)

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En el regazo

del camino, el otoño

deja sus colores

(Carla Suárez)

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Vientos, colores.

El aire frío deja

bosques vacíos

(Nikol Tiomirova)

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Un árbol calvo

pide calor. El sol

huraño se esconde

(José Yeray Fernández)

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Camino otoñal.

De esa piedra

marchan todos

(Noel Pacín)

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Flor de otoño,

regalas tu semilla

al suelo seco

(Lucía Fernández)

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El árbol muere,

rodando al pie

hojas caducadas

(Lucía Fernández)

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Las hojas chillan

al caer por el suelo.

En él deslumbran

(Farith de la Fuente)

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El árbol se muda

de ropa abiertamente

ante mis ojos

(Farith de la Fuente)

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El monte se llena

de setas y colores.

Llega el otoño

(Iñaki Arrate)

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Pobre otoño,

en cuanto él llega

las flores se van.

(Daniel García)

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Las hojas teñidas

ocupan los suelos como

flores en pradera.

(Pelayo García)

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Hoy los árboles

lloraron hojas secas.

El viento se las llevó

(Yeray García)

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Las hojas surfean

en el fresco viento

del suelo otoñal

(Adrián García)

 

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La luz muere.

Cuando las hojas caen

la noche crece.

(Sara Alonso)

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La hoja se cae,

pero no está perdida:

la empuja el viento

(Martín Fernández)

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Las hojas caen y

al son del vendaval

caminan libres.

(Nuria Cueto)

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Despierta otoño

con el viento meciendo

tu grande árbol

(Jorge Cano)

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El viento grita

en la noche oscura

contra mi ventana

(Maya Ramos)

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El bosque se tiñe,

se llena de colores.

Llega el otoño.

(Samuel Martínez)

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El viento corre

tras las hojas caídas.

Desfiles de colores.

(Joey Rosado)

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Flor de otoño,

regalas tu amor

al suelo seco.

(Alanni Méndez)

 

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