YO, MING

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Yo, Ming

 Clotilde Bernos

Nathalie  Novi

Kókinos, 2006

“Podría haber nacido Reina de Inglaterra, tener hermosos sombreros y viajar en carroza tirada por dieciocho caballos. Saludaría a las gentes con un leve gesto de mano y sonreiría al ver los angelitos medio dormidos adornando la tarta de manzana que me servirían con el té”.

 

Esta es la forma en la que comienza  Yo, Ming. Alguien, una voz, nos está contando lo que pudo haber sido y no fue: nacer como Reina de Inglaterra. Este ejercicio de fabulación se repetirá en seis ocasiones más, es decir, desfilarán un total de siete personajes variopintos: un cocodrilo, un emir, una bruja…. Y detrás, una voz que sigue fantaseando sobre quién pudo haber sido pero que no nos permite conocer la auténtica identidad asociada a ella. El planteamiento logra generar una gran expectación en el lector, ya que somos conscientes en todo momento de que la verdadera historia no ha empezado, que estamos en un original aledaño. Tras un resumen recordatorio en el que vuelven a  desfilar los personajes enumerados por el último de ellos, por fin, se produce el momento esperado: “Pero heme aquí, soy Ming. Y nadie más”. Pura concisión y pura fuerza envueltas en una de las láminas más logradas de Nathalie Novi. Un paisaje oriental a doble página con una capacidad evocadora indiscutible. Ya conocemos quién es la voz del inicio. De forma sencilla nos irá contando dónde vive, a qué se dedica y cómo pasa su día a día. Otro gran acierto de la historia vuelve a estar relacionado con la concisión, con una concisión poética: “Así es nuestra vida. Cada día. Tan solo cambia el color de los arrozales y el aroma de las cajas de té”.  Y cuando parece que ya está todo contado y resuelto, que la finalidad era conocer a Ming y su vida, de nuevo, otro golpe de efecto  se cuela cuando no te lo esperabas y Ming se sincera totalmente con nosotros permitiéndonos conocer cómo enfoca él la vida. No solo lo que hace y cómo vive, sino cómo entiende la vida. Y así en la penúltima página muestra cuán afortunado se siente a través  de  la emoción que causa en los personajes del inicio. Para finalizar, comparte con nosotros la verdadera fuente de su felicidad.

Yo, Ming llegó a mí a partir de una confesión de Javier Sobrino, quien nos comentó a los quince asistentes de un encuentro que aquel era el álbum ilustrado que le habría gustado escribir. Teniendo en cuenta quién manifestaba tal deseo, logró que nos muriéramos de ganas por conocerlo. Nos lo leyó en un instante de los que desearías congelar por tiempo indefinido y entendimos a la perfección el motivo de su admiración. Eso sí, nos confesó que logró que Novi le ilustrase un álbum suyo.

Es, sin duda, la otra gran apuesta de la editorial: contar con alguien como Nathalie Novi, quien logra un trabajo muy expresivo y colorista a base de témperas  y acuarelas. A lo largo de toda la historia y cuando arribamos a China, nos sumerge en diversos rojos, rosas y naranjas que lo tiñen de esa estética oriental tan característica, creando unas láminas delicadas y vitalistas.

Yo, Ming es un álbum que invita a imaginar cómo podría haber sido tu vida, a reflexionar  sobre el azar del mundo y, posiblemente, te recuerda que la felicidad no hay que buscarla necesariamente en las coronas, ni en las bicicletas de oro… Al menos eso es lo que tiene muy claro Ming.

Tanto me gustó la historia que quise compartirla con mis alumnos y la llevé a tres niveles, calando principalmente en 2º ESO A. Estas son algunas opiniones sobre Yo, Ming y acerca de si les habría gustado ser otra persona distinta:

“Creo que es absurdo desear haber sido otra persona. Teniendo la posibilidad de ser como tú quieras y el tiempo que pierdes deseando ser otra persona, podrías invertirlo en buscar tu potencial y en mejorarte a ti mismo”. Ana V.

“Ming disfruta de ser él, valora lo que tiene, saca lo mejor de ello con cosas simples como su nieta y es muy feliz.

“No me habría gustado ser alguien distinto, no creo que sea una buena idea pasarme la vida intentando ser algo que no soy cuando nunca voy a poder cambiarlo. En vez de intentar ser otra persona, intento cambiar algunas cosas para ser más feliz”. Salma P.

“No me habría gustado ser alguien diferente porque me gusta como soy y creo que con esfuerzo puedes ser lo que quieras.

Creo que es un buen libro y hace que reflexiones bastante, ya que todos podemos nacer siendo cualquier cosa pero tenemos que ser felices como somos”. Helen R.

“Ming está contento porque él es como es, tiene una familia y trabajo, es lo que todo el mundo quiere tener.

No me habría gustado ser alguien diferente, me gusta quien soy. Tengo familia y puedo estudiar para sacar una carrera y mis padres tienen trabajo, así que no me gustaría ser otra persona”. Llara M.

Olga Orviz

 

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