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NO COMAS RENACUAJOS

Babel

No comas renacuajos

Francisco Montaña Ibáñez

Colección Frontera

Babel Libros (Bogotá) 2012

Confieso mi ingenuidad. Y que me empeño en interpretar las cosas sin fijarme en lo literal. El título del libro no simboliza nada: cuando se tiene hambre, cualquier cosa es comestible. Confieso también que lo que acabo de escribir constituye en sí mismo un “spoiler” de la historia de esta novela honesta, que retrata una realidad que no nos queda tan lejos: el abandono y la pobreza infantil, aunque en este caso sea en Colombia, donde cinco hermanos viven a merced de la realidad tras la muerte de la madre y el consiguiente abandono paterno.

Francisco Montaña mezcla un estilo muy ágil con una estructura compleja en dos planos: por un lado, el plano del pasado nos cuenta las desventuras y peripecias de los hermanos, mientras el plano del presente nos presenta a una chica que vive en un centro de menores fascinada por otro habitante de la casa, el Inmortal. Al final, los dos planos convergen y toda la historia te estalla enfrente, como la realidad.

No es una lectura fácil: no sólo porque requiere lectores avezados para seguirla, sino porque no se sale indemne de ella. A mi, los dos me parecen buenos motivos para recomendarla.

Ana M.

 

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EL ORO DE LA LIEBRE

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EL ORO DE LA LIEBRE

Martin Baltscheit y Christine Schwarz 

Ilustraciones de Martin Baltscheit 

Editorial  Lóguez , 2015

La liebre de la cubierta, que en su primer día de vida ya tuvo miedo del segundo, se convirtió en víctima de sí misma a pesar de su enorme arcón lleno de oro. Construyó su propia cárcel de soledad, cuyos barrotes se reflejan en sus enormes ojos asustados. La muerte, cómo no, la encontró sola. Y varios meses tardaron en encontrarla los demás animales del bosque.

Para que siga el cuento, el testamento de la liebre dispone que todo su oro sea para el miedoso más grande del bosque. Y hete aquí que, por iniciativa de la lechuza, comienza la gran competición para descubrir quién merece el tesoro. Para saber por qué el elegido es el lobo -de todos los animales del bosque precisamente el peligroso gran lobo, con esa tradición popular que en principio lo desacredita totalmente- hay que leer el decantado e irónico texto de este álbum y detenerse en la intensidad de sus imágenes y en las miradas de los animales que nos interpelan.

Al final, parece que el lobo, como la liebre, cae prisionero de su propia trampa y se adoba en su propio miedo, así que, ¿no sería mejor trepar a los árboles, jugar, saltar, correr, compartir y disfrutar? Este primer nivel de lectura será intuido rápidamente por la gente menuda. Pero hay más niveles de lectura: ¿tendrá algo que ver este sinsentido de sistema capitalista en el que vivimos? ¿Acaparar riquezas sirve de algo cuando llega la muerte? ¿Cómo detener a la mayoría de la población que clama por un reparto justo de la riqueza si no es inoculando miedo?

Ana M.