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La riqueza de la lectura compartida

Siempre quise pertenecer a este grupo.  Durante los cinco años que se reunió en el centro de formación del profesorado,  esos martes en que había sesión rabiaba detrás del mostrador de la librería por tener que estar en mi Bosque –este bosque que adoro por todo lo que me da- en lugar de rodeada de personas interesantes compartiendo sus lecturas.

Menos mal que mis otras brujas, Beatriz y Olalla, me lo contaban todo con pelos y señales: el éxito o fracaso de los libros propuestos, las intensas experiencias de lectura compartida en las aulas, las anécdotas, las risas.

Menos mal que ahora las tengo aquí y puedo disfrutar de esa red de lecturas tan enmarañada como las ramas de los árboles, que aporta tanta belleza y conocimiento, haciéndome crecer como profesional y como persona.

Una de las cosas que más me interesan de este grupo es la cantidad de conexiones con otras lecturas que surgen de la reseña de un libro.  Cuando nos reunimos, la dinámica es la siguiente: cada una de nosotras comenta su experiencia de lectura compartida –en el aula, en familia, etc. -de los libros que se ha llevado en préstamo la sesión anterior de la biblioteca de TresBrujas que tenemos en la librería. De la lectura más interesante (álbum ilustrado, novela o ensayo)  escribe una reseña, que se lee en voz alta.  A partir de este momento, las demás aportamos detalles de nuestra propia experiencia con el libro, o proponemos otras lecturas en diferentes soportes que estén relacionadas.

He aquí un ejemplo excelente que refleja muy bien la riqueza del proceso:  A partir de la lectura de Natalia C.V. de su reseña de Los pájaros- con banda sonora incluida-, Mirta nos aportó su propia experiencia de lectura, que más tarde reflejó en esta entrada.   Y Emma nos sugirió este magnífico corto: Birds on the wires.

Un mismo libro: varias lecturas, varios soportes (texto, imagen, audiovisual, musical). Un árbol de ramas enmarañadas que pasa a formar parte de nuestro bosque de lecturas.