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de nuevo ARLEQUÍN

Arlequín.  Federico García Lorca y André da Loba. BFE

“Cuatro versos de Lorca dan forma al universo en este bello desplegable concebido por André da Loba y el Equipo de Tres Brujas.”

Arlequín es un álbum infantil con el que mis alumnos de 3 años han vivido experiencias mágicas de aprendizaje mediante el juego, el movimiento y la manipulación.

Arlequín es una poesía cargada de emociones que ha generado en los niños sentimientos de sorpresa, alegría y tristeza. Se compone de cuatro versos. Cada verso está ilustrado por imágenes y colores sugerentes que les han ayudado a comprender su significado.

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Se trata de una poesía abierta a nuevas visiones e interpretaciones,… tal como caracteriza a su autor, Lorca. También refleja su gusto por los días al aire libre, las marionetas y la pintura.

Los primeros días he trabajado la obra básicamente de forma oral. Día a día me ha dado pie a ir modificando sus versos e ir adaptándolos a las circunstancias y respuestas del momento.

Se trata de un libro con identidad propia. Llevarlo al aula es sencillo porque armoniza con el mejor aliado de los niños: el juego. Su formato te da oportunidad de sorprenderles: el libro se despliega según se va contando, hasta que como resultado final tienes una simpática marioneta. Rápidamente los niños imitan ese proceso y, de forma espontánea, se van convirtiendo en arlequines, representando la poesía con su cuerpo. En una segunda fase, de forma más dirigida y ordenada, realizamos una pequeña coreografía  o representación conjunta. Sentados en la asamblea con la cabeza hacia abajo y los brazos cruzados, recitábamos verso a verso: con el primero levantamos la cabeza, con el segundo abrimos un brazo,… hasta que nos ponemos de pie para bailar y…. patalear!!

Como actividad de cierre quise que cada niño se llevase un Arlequín a casa, para crear una continuidad mágica y afectiva entre sus dos mundos. Mi idea era que el formato se pareciera al original y así lo hice: creé una silueta plana, me resultó sencillo. Los materiales fueron cartulinas de colores sobre las que fotocopie a Arlequín previamente dibujado. Lo recorté y en varios días les fui enseñando a abrir y a cerrar el libro a la vez que repetíamos los versos inventados por nosotros. Para finalizar con las huellas de sus dedos fueron decorando la silueta, asociando los colores a la emoción que nos trasmitía.

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Han disfrutado, han memorizado y han creado… Ha sido cercano y sencillo.  Y lo más importante: han estado atrapados en la poesía mientras conocían a Arlequín.

 

Mirian

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ARLEQUÍN

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Arlequín
Un poema de Federico García Lorca ilustrado por André da Loba:
Proyecto del equipo TresBrujas. Barbara Fiore Editora.

Conversación inventada  entre dos  familias:
Familia 1:sus hijos van a comenzar su escolarización.
Familia 2 :tienen a sus hijos escolarizados en  Ed Infantil y en los  primeros cursos de primaria.

– ¿Qué hacen en la escuela?
– Aprender jugando, dicen que todos los días aprenden jugando , también les leen y van a exposiciones,  al teatro, pasean alrededor de su escuela …

–  ¿Y así aprenden a leer?
– Sí, sí  no solo  aprenden a leer  , les gusta leer,  les gusta leernos sus libros, escenificarlos, dormirse leyéndolos o mejor escuchando como se los leemos, leerlos acompañados y leerlos  a solas , a gritos , susurrando y en silencio.

–  ¿ Y qué tipos de libros leen?
– Libros que emocionan, solo con imágenes sin texto , con imágenes y textos que nunca podrían ir separados , libros buenos, buenos  libros con buenas historias, con historias que nunca les  dejan , ni nos dejan ,indiferentes. En algunas ocasiones es casi mágico, libros con los que juegan, se divierten , actúan, experimentan, investigan , con los que son cómplices y de los que no se separan , ni para dormir.

– ¿Sí?, dime alguno
– Arlequín es uno de esos libros, es un libro juego, un libro puzzle, un libro poema, un libro teatro, una fiesta de libro.

– ¿Lo tenéis en casa?
– Aún no, pero lo tendremos sin duda

–  ¿Y entonces  cómo lo conoces?
– Porque  nuestras hijas e hijos vienen  emocionados de la escuela  con una pequeña maleta que dice contener “Un libro muy especial” ( en una ocasión era Arlequín), y cuando llega , una pista de circo se instala  rápidamente en el salón , un público emocionado (nosotros) tararea música de circo para que comience la función.  y ante nosotros se despliega  una escenificación poética visual y sonora. Poco a poco aparece Arlequín, cuatro versos ,16 palabras lo acompañan en su presentación:

Teta roja del sol, su brazo derecho nos saluda.  Teta azul de la luna, sus brazos extendidos parecen dispuestos a llegar a ti y abrazarte. Torso mitad coral, un pájaro lunar aparece en el escenario, vuela por Arlequín y nuestra mirada le acompaña. Mitad plata y penumbra y ya está ante nosotros en cuerpo entero Arlequín mostrando todo su color; colores definidos, vivos, alegres, que bailan al ritmo que hagamos bailar a Arlequín.

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Toca volver a tararear para cerrar adecuadamente el libro , sí , si adecuadamente , porque no es un libro al uso en eso tampoco. Cerrar el libro es todo un ejercicio de malabarismo, de equilibrio, teniendo en cuenta que esta escenificación casi siempre se hace encima de una silla , en una pequeña escalera, vamos ¡por todo lo alto!

Ver cómo abren el libro, escuchar cómo recitan el texto  y cómo cuidadosamente y en el orden correcto pliegan cada una de sus partes, es un espectáculo.  Arlequín se despide y aplaudimos encantados y no estamos fingiendo, lo hemos disfrutad. Por si fuera poco luego podemos en familia seguir deleitándonos con los detalles de cada una de sus seis tapas duras cuadradas  llenas de color, de detalles, de múltiples historias. Siempre encontraremos algo nuevo que observar,  nuevas relacionas  visuales con el texto  poético que una y otra vez recitaremos con emoción. Podremos sentar  a Arlequín  a nuestro lado, investigar sobre su vida, saludar con su brazo rojo, saludar con su brazo azul , jugar a convertirlo en un cubo, hacer una cueva, un túnel…

 

¿ Y si preguntas a las niñas y niños que lo leen , qué dicen?
Pues dicen cosas como estas:

 Me gusta Arlequín porque:
– tiene sorpresas y colores
– es muy colorido
– ¡se abre!
– tiene cosas bonitas
– es flexible
– tiene secretos
– se parece a Pinocho y es muy divertido
– tiene muchos dibujos
– se abre y tiene muchos colores
-tiene muchas sorpresas
– mola mucho
-porque sí

Arlequín es un libro poema, un poema hecho libro, es juego de color, de formas, de construcción.  ¡Es un espectáculo!

Arlequín no es un libro. Es mucho más que un libro.

 

Mirta

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OJALÁ PUDIERA FORMULAR UN DESEO

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OJALÁ PUDIERA FORMULAR UN DESEO

JIMMY LIAO

Editorial:  BARBARA FIORE EDITORA

Número de páginas:  120

Este libro se nos presenta dentro de un estuche como suele hacerse con los objetos valiosos. A través de esa envoltura, en la que el título aparece semiescondido, el artista nos invita a sumergirnos en algo tan humano como son los deseos. El niño que aparece en la portada será el hilo conductor junto a su “tetelámpara” y su gato. Sin duda un gran homenaje a Aladino en las páginas iniciales, pero sin llegar a ser el verdadero asunto.

En una equilibrada mezcla entre el color y el blanco y negro, las ilustraciones realzan y enriquecen el texto, que nos ofrece los deseos de un desfile variopinto de niños y niñas. Las páginas no te dan tregua: el dibujo te asombra y lo que lees te conmueve. Los que somos seguidores de Jimmy Liao, celebramos esta exquisitez que afianza, más si cabe, a uno de los “grandes”. Uno de los descubrimientos más agradables que se puede tener es comprobar que ni los deseos de los niños son especialmente infantiles, dando lugar a profundas reflexiones, ni los destinatarios tienen por qué ser solo ellos. Cualquier adulto que abra el libro percibirá el gran poder de evocación que despliega y la sorprendente capacidad que tiene de conectar la vida adulta con la niñez perdida pero no del todo olvidada. Hay deseos de todo tipo y condición: poéticos, tristes, ingenuos, simpáticos, creativos, inusuales…

Deslumbrada por las enormes posibilidades que brinda este trabajo, decidí llevarlo al aula con alumnos de 1º de ESO. Al ser grupos pequeños, presenté el libro desde la cercanía del espacio físico y antes de sacar el libro del estuche les llevé la atención sobre ese detalle: el de presentarlo como si fuese una joya. Una vez mostrado el libro, pudieron comprobar que, en esta portada, ya se emplean unas brillantes letras plateadas que no solo se dejan leer con claridad sino que sirven de reclamo.

Y a medida que pasábamos las páginas, sin prisa, con deleite, nos impregnábamos de la delicadeza oriental en cuanto a las imágenes y los textos. Reflexionamos entonces sobre los deseos que podríamos compartir con los niños y niñas del libro sin que las diferentes nacionalidades influyesen y los que considerábamos culturalmente diferentes. A veces , tras un deseo se hacía el silencio (todo un logro de Liao) y se producía una sincera empatía; sobre todo, respecto a los deseos que no se pueden cumplir o que surgen del dolor.

Como pequeño taller de escritura, les propuse formular un deseo que no se pudiese comprar (por eso de evitar los coches, casas, móviles, etc.) y estas son algunas muestras:

Me gustaría tener a alguien a mi lado. Y un perro.

Desearía que mi abuela no hubiese fallecido.

Deseo tener un-a hermano-a y una novia.

Ojalá pudiera parar el tiempo para arreglar los errores hechos.

Yo pediría poder dar un refugio a todos los gatos.

Deseo que mi hermano me quiera más.

Ver a mi abuelo paterno este invierno.

Tener poderes sobrenaturales.

Vivir en paz.

Deseo tener un pensamiento.

A mí me gustaría volver a vivir las grandes aventuras que disfrutaba de pequeño.

Me gustaría ver a una persona que quiero mucho y está muy lejos, quisiera estar con él para siempre.

Que mi familia siempre tenga salud.

Lo mejor de todo es comprobar las inagotables posibilidades que ofrece y que, dependiendo de quien lo muestre y del alumnado, brotará un incesante caudal de actividades.

Olga Orviz

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CHISPAS Y CASCABELES

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Autora: Ann Rand

Ilustrador: Paul Rand

Barbara Fiore Editora, 2006

 

¿Hay algún niño o niña al que no le gusten los helados? Yo creo que a la mayoría se nos hace la boca agua pensando en un buen helado, un caluroso día de verano.

Ann y Paul Rand dedican este libro “para todos los niños a los que les gustan los helados”.

No habla de helados el libro, pero sí de palabras; palabras frescas y dulces como los helados, palabras largas, cortas, alegres, sonoras… es “un libro sobre las palabras “.

 

Algunas palabras

son claras y alegres

y hasta luminosas,

como chascarrillo y castañuelas

y chispas y cascabeles.

 

¿Qué son las palabras? Así empieza el libro. Uniendo texto e ilustración, está lleno de ritmo, resonancia, musicalidad… de melodioso juego gráfico. El texto corto -rimado la mayoría de las veces- aparece en una de las páginas, derecha o izquierda indistintamente. Colores planos, dibujos sencillos, diferentes tipografías, letras personificadas, divertidos collages, ¡incluso una pera convertida en conejo con unas pocas y acertadas líneas! Todo ello hace que las ilustraciones acompañen al texto envolviéndolo, despertándolo, alegrándolo. Con palabras podemos escribir, hablar, pensar; con este libro podemos disfrutar.

Ann Rand escribió cinco libros infantiles y su marido, Paul Rand, que fue uno de los diseñadores gráficos más influyentes y revolucionarios del s XX , ilustró cuatro de ellos. En este álbum, autora e ilustrador se proponen que la aventura de explorar las palabras se convierta en una experiencia mágica y os puedo asegurar que lo consiguen.

¡Palabra!

Mirta

 

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LAS REGLAS DEL VERANO

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SHAUN TAN. Barbara Fiore Editora. 2014

Soy fan de Shaun Tan. Fan tímida, pero súper-fan del señor Tan. Tanto que cuando coincidí hace unos años con él en Bolonia y me lo crucé al menos una docena de veces, decidí simplemente sonreírle antes que balbucearle mi admiración y que me creyera idiota. Porque ante semejante talento para narrar con imágenes y palabras una se siente tan diminuta, insignificante e incapaz de articular inteligentemente un discurso apropiado al nivel de Shaun Tan, que sólo puede optar por sonreír y quedarse callada.
Porque lo increíble es que el señor Tan no sólo hace libros maravillosos como “Emigrantes”, “El árbol rojo”, “Cuentos de la periferia”, “La cosa perdida” o “Los conejos”. No, además cuando habla de su trabajo refleja todo eso que intuimos cuando recorremos su obra: que detrás de cada ilustración, detrás de cada línea de texto, hay un trabajo de reflexión que ha durado semanas, meses o años.
Así que cuando llegó su último trabajo a la librería, editado como siempre por la impecable Barbara Fiore, me puse contentísima. Como con todas las cosas buenas, lo observé de lejos un par de días, como para hacerme a la idea. Es como entrar en el mar Cantábrico: primero hay que atreverse a acercarse a la orilla, luego a mojar los pies, y ya cuando estos se han aclimatado -o se han puesto morados-, entonces es cuando puedes correr y tirarte de cabeza. Algo así hice con Las reglas del verano. La primera vez no entendí nada de nada. La segunda, algo más que nada. A partir de la tercera empecé a intuir las piezas del puzzle, y más allá de la veinte creo que puedo empezar a encajarlas.
Así que si les apetece un reto lleno de misterio y oscuridad, construido a base de pinceladas con toque impresionista y frases crípticas, que les va a hacer pasar sus páginas una y otra vez -para que luego digan que los álbumes ilustrados no tiene casi qué leer- y darles vueltas y más vueltas a las metáforas hasta creer comprenderlas, no dejen de comprarse “Las reglas del verano”.
Si el reto les resulta inabarcable y necesitan ayuda, pueden hacer dos cosas: leerlo con algún niño o joven que tengan a mano (descifran los misterios mucho mejor que nosotros) o leerse los comentarios de Shaun Tan a propósito del libro recogidos en el blog de Barbara Fiore: http://barbarafioreeditora.tumblr.com/post/82675424509/comentarios-acerca-de-las-reglas-del-verano-shaun-tan
En cualquier caso, toda una aventura para seres valientes y curiosos.

Lara

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La noche estrellada

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Uno de los alumnos que más problemas me está causando este año, es un chico gitano de catorce años. Molesta continuamente en clase, cacarea, saca navajas, lanza papeles con tirachinas… Me resulta imposible conectar con él ni por las buenas ni por las malas. Lo único que tiene bueno es que viene muy poco.

Después de 15 días de ausencia, aparece por el instituto justo el día en que el resto de sus compañeros están de excursión. Estamos él y yo solos en el aula. No tengo ganas de intentar enseñarle nada. Me tiene muy quemada. Así que, mientras yo corrijo exámenes, le ofrezco el libro de Jimmy Liao y le digo que se esté calladito mirando las ilustraciones.

Pasan más de cinco minutos, y no ha abierto la boca. Le observo con el rabillo del ojo. Llega al final del libro, y vuelve a empezar. En dos meses que llevamos de clase, nunca le había visto tanto rato con un libro en las manos. Ya no puedo dejar de mirarlo. Le pregunto si le ha gustado. “Sí”, contesta. “¿Qué dibujo te ha gustado más?”. Pasa las páginas, hasta llegar a una ilustración en la que los niños protagonistas surcan los aires en un autobús.

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Le digo:”Lee el texto de la página”.

– “Nuestro odio por la escuela hacía que a menudo tuviéramos ganas de huir, pero no sabíamos adónde.”

Pregunta: -“¿Puedo copiarlo en mi cuaderno?”. “Claro”.

Es la primera vez en lo que va de curso que le veo coger un boli. Copia el texto con una caligrafía pésima y, después de pensar unos segundos, me dice:

-“Yo cuando me escapo, sí se adónde ir: a casa de mi madre.”

Y de repente se suelta, y lo cuenta todo. Que su padre está en la cárcel y su madre muy enferma. Él y su hermano, un año más pequeño, viven en un centro de acogida. Estos últimos 15 días se habían escapado y se habían ido con su madre, hasta que los encontró la guardia civil y los devolvió por la fuerza al centro. Durante este tiempo estuvo robando. Tuvo suerte: una cartera tenía 300 euros. Se compró un móvil y le dio a su madre el resto del dinero. Odia el centro de acogida y odia el instituto, porque casi no sabe leer ni escribir y los profes sólo hacemos cosas aburridas.

Ahora va a portarse bien durante un mes, porque el tutor del Centro le ha dicho que, si lo hace, le dejará ir 10 días en Navidad con su madre. Pregunta:

-“Mañana, ¿me vuelves a traer este libro para mirarlo otra vez?

-“Claro”.

Desde ese día de la semana pasada, ha desaparecido. Volvió a huir. Yo sé dónde está, y también sé que gracias a La noche estrellada he conseguido abrir una vía de comunicación. Sé que cuando vuelva las cosas no volverán a ser ya nunca tan difíciles con él. Sé que hay libros mágicos, y sé que hay niños (sí, niños; 14 años) que sólo necesitan un libro mágico para empezar a hablar y a pedir ayuda.

Emma C. (escrito y vivido hace meses y años)

La noche estrellada. Texto e ilustraciones de Jimmy Liao.  Barbara Fiore Editora.