0

Un, dos, tres… TIGRES

Un aula de educación infantil, dos libros y unos cuantos tigres…

Resultado de imagen de pequeño babachi juventud

LA HISTORIA DEL PEQUEÑO BABACHI

Autora: Helen Bannerman
Ilustrador: FranMarcellino
Traductor: John Stone/Rosa RoigEditorial: Juventud,Barcelona -1998

Cuatro feroces tigres
no comen trigo en un trigal ,
pero dan vueltas y vueltas
a la palmera sin parar.

 

La historia de Bábachi, un pequeño niño indio, tiene todos los ingredientes que aseguran que un libro va a funcionar cuando el público es de corta edad, que no de corto entendimiento.
Desde el principio, solamente con los nombres, les engancha y les hace partícipes: el pequeño Bábachi, la mamá, Mámachi y el papá …Si tardamos un poco en decirlo, es seguro que se anticipan adivinando el nombre. La historia tiene cuatro secuencias repetidas con ligeros cambios. Situaciones cómicas, como que el tigre se ponga las babuchas en las orejas porque no le sirven de calzado, teniendo como tiene cuatro fuertes patas; o el espectáculo de ver vestidos a los tigres al tiempo que van despojando al pobre Bábachi. Risa y emoción se acompañan sin estorbarse.
En la historia, el débil Bábachi parece estar llamado a ser el perdedor frente a los fuertes y poderosos tigres; pero la arrogancia de éstos junto con el ingenio de Bábachi y su habilidad para saber resolver en cada momento las situaciones difíciles que se suceden , inclinarán la balanza a su favor.
En un enlace que encontré en Internet, explican que en la versión original los nombres eran otros y que la historia fue tachada de racista en Japón probablemente por las adaptaciones americanas. En este enlace también hacen una reseña de la autora y el ilustrador.

En nuestra escuela parece que últimamente los cuentos se mezclan y entremezclan unos con otros, o puede ser que queramos mezclarlos porque los tenemos presentes, los recordamos, los hacemos nuestros y así surge la relación con ellos en muchas de las actividades y vivencias de clase. Esta vez, al leer la historia del pequeño Bábachi coincidiendo con la fiesta de carnaval, varias cosas se unieron al cuento: Comimos fisuelos (“se parecen a las tortitas de Bábachi”) circulares, amarillas y con manchas marrones; Con ellas hicimos un tigre y en papel un Bábachi con cada una de las prendas que iba dando a los tigres para que no le comiesen. En nuestro caso, el tigre no era nada temible y sí muy comestible.
tigre comestible

En repetidas (a petición suya) lecturas del cuento, lo relacionamos con otro cuento de un tigre que hacía poco habíamos leído: “ Tigre trepador”, título que parece un trabalenguas y que dio pie a trabarse la lengua con otros tigres conocidos por todas y todos.
Resultado de imagen de tigre trepador thule

TIGRE TREPADOR
AnushkaRavishankar/PulakBiswas
ThuleEdiciones, 2005

La historia de Tigre trepador nos había gustado, pero sobre todo habíamos centrado nuestra atención en la textura y color de las hojas del libro: las tocamos, observamos las ilustraciones y analizamos cómo se conseguían los efectos visuales deseados utilizando pocos colores. El color del papel es uno más a tener en cuenta a la hora de crear las imágenes y darles fuerza, expresión y movimiento. El tigre es una mancha naranja sobre un fondo amarillo, con rayas negras grabadas encima.
La relación entre los dos cuentos nos viene dada: Aparecen tigres en los dos, pero las ilustraciones son muy diferentes. En el pequeño Bábachi los dibujos son realistas, detallistas, podrían ser una fotografía; en Tigre trepador no: los tigres, por no tener, no tienen ni contorno delimitado.
En la historia de Bábachi los cuatro tigres al final de la historia se derriten de envidia, rabia,presunción y con la manteca en la que se convierten la madre de Bábachi hace tortitas, muchas tortitas: Tortitas redondas, amarillas y con rayas naranjas , marrones y negras como en las hojas del cuento de Tigre trepador… ¡y como nuestros “fisuelos”! Círculos en diferentes tonos de amarillo aparecen en clase y con ellos haremos distintas actividades plásticas, que nos servirán como material manipulativo en… múltiples juegos. Siempre sobre las bases amarillas, como las hojas de Tigre trepador, dibujaremos líneas con diferentes consignas: utilizamos marrón , naranja, negro o solamente un color sobre el amarillo; pintamos el amarillo con naranja en diferentes manchas y sobre ellas trazamos en negro letras, números, rayas, puntos… o simplemente llenamos el círculo de puntos de los tres colores o pegamos papeles de los colores elegidos y así todas las variaciones que se nos ocurran hasta conseguir 156 tortitas que se comió Bábachi. No sabemos contar hasta ese número , probablemente, pero sí sabemos contar montones de 10, y hacer gusanos de 10 círculos…tenemos que conseguir tortitas para hacer 15 gusanos de 10 círculos y nos tienen que sobrar 6 círculos. ¡Tenemos mucho trabajo por delante!
circulos
En el momento de empezar esta aventura estábamos conociendo la vida y obra de Paul Klee. Su definición de dibujar -“sacar a pasear a una línea”- es la consigna perfecta cada vez que decoramos nuevas tortitas de cartulina . No solamente la sacamos a pasear; a veces la hacemos bailar con “el garabato musical”. ¿Quieres saber qué es eso? Otro día podemos explicarlo, cuando en algún cuento aparezca. Porque seguro, seguro, en alguna historia está.
Mirta

Advertisements
0

CUANDO NACE UN MONSTRUO

3564

Cuando nace un monstruo

Sean Taylor y Nick Sharratt

Editorial Juventud, 2006

Ella siempre se sintió un monstruo pequeño. O quiso que un monstruo viviera debajo de su cama. Que los peludos tomaran vida. Eso fue mucho antes de la película Monstruos S.A. y Ted (una horripilante comedia sobre un oso de peluche rijoso que un día, fruto de un milagro navideño, se convirtió en el humano osezno mejor amigo de un sinsustancia adulto Peter Pan).

A partir de que sus sueños se hubieran hecho realidad, sus posibilidades hubieran sido otras. Otra vida, otras amistades (acaso lanudas), otro tamaño de cama donde el insomnio tiende a aterrizar. Entonces, en aquella época, cuando intuye que empezó todo, le hubiera encantado leer este álbum. Pasa a explicar el porqué.

La peripecia se antoja sencilla, nace un monstruo, crece un monstruo y se reproduce un monstruo. La vida de un monstruo y su relación con los niños. La vida, o sea la elección o sea los caminos que se toman y los que se dejan. Cómo decidir y cómo abandonar los miedos. El miedo en los niños (gran tema desde que los cuentos son cuentos, es decir, desde el origen del lenguaje), según la ciencia, se explica a partir de su ensayo adaptativo en pro de la especie: un precio a pagar, uno más, por ser humano, por la supervivencia, por dejar monstruitos, digo niñas y niños, en este mundo. Como adulta, a ella le sigue dando miedo elegir, tomar decisiones, responsabilizarse de su vida: como a los niños, como a las niñas, como a este monstruo. Es un relato de crecimiento, con un mensaje positivo, un ensayo que de forma agradablemente sencilla nos instruye en habilidades emocionales, en atender a lo que se siente cuando uno emprende un camino, aventura, experiencia, amistad. Con el monstruo, que en la segunda página ya es el niño, o la niña, o el adulto que lee (otro acierto: atrapa al receptor y se mimetiza con él), aprendemos a escuchar nuestros pensamientos, las consecuencias, derivar el miedo al absurdo y darnos cuenta de que nunca pasa nada: nuestra relación con las cartas que nos toca jugar y ya está. Uno, niño, niña, adulto, sale triunfador del cuento. Porque siempre hay otra vía, porque al elegir, ganas, y lo que pierdes ya no importa, no merece la energía, el tiempo, el desgaste, la ansiedad. Es un cuento para apandadores, aventureros, osados… miedosos, como ella.

Más aciertos. Más hechizos. Su estructura circular pero en zig-zag. Cada vez que el monstruo escoge, el monstruo avanza. Vence y vuelve a elegir. En definitiva, el monstruo vive las conductas que el niño teme y sale triunfador. Es la técnica del llamado “modelado”: vividos a través de otro aprendemos a superar los miedos. Somos más felices. Como nuestro monstruo.

La tipografía irregular, a varios tamaños, distintas fuentes, minúsculas y mayúsculas, es otro de los éxitos. El dibujo vibra en colores intensos, vivos, no existen grises y cuando aparecen son abandonados, al igual que el negro. Es impactante, influye su riqueza cromática y sus formas en un estado emocional positivo. Todo se destiñe de fucsia. O de verde rabioso. De vida. Es un canto a la confianza. A partir de aquí, el texto se relaciona magníficamente con la imagen, van a la par hacia la cumbre de la confianza.

Ella podría leer este cuento. Si lo leyera podrían sucederle dos cosas: o ser más feliz o ser más feliz. En ambos casos no debería abandonar este mundo sin llevarse a la cama a este maestro monstruo.

Fue Dickens quien hizo de la tesis “El amor siempre es más fuerte que el odio” una obra magna; Cuando nace un monstruo se hace a la luz y el rayo alimenta la semilla de la autoestima. ¿Posible perfil del lector? De tres a treinta y tres, pasando por trece. Con libros así, el fango del miedo de la vida adulta se pasaría sobre raquetas. O con botas de lluvia. ¿Ambas cosas, pues?

Natalia

 

0

SOPA DE CALABAZA

3095

Sopa de calabaza.

Helen Cooper.

Editorial Juventud

 

Un gato, una ardilla y un pato viven en una cabaña blanca en un huerto de calabazas. Todas las noches hacen sopa de calabaza; para su elaboración cada uno tiene asignada una tarea. Reina la paz en la cabaña.

Pero un día, uno de ellos decide que quiere cambiar la norma establecida. ¡Él hará la tarea de otro! Éste, claro, se opone.   Surge entonces la necesidad de reajustar las conductas por el desequilibrio producido. Esto salvará la situación, pero no existe la certeza de que tenga validez en el futuro.

El relato tiene entrañables y delicadas ilustraciones, predominando diferentes tonalidades de verdes y naranjas.

La autora juega con las imágenes: alejándolas y secuenciándolas si quiere expresar movimiento -el mismo que imprime al texto con frases cortas para agilizar la lectura- y acercándolas a modo de zoom, a veces a doble página,   si quiere que observemos los sentimientos que nos transmiten los personajes, con textos más amplios cuando el lector tiene que hacer una pausa para observar y una lectura más reposada. En ambas abundan los detalles, lo que le da ese aire cálido y delicado.

“Sopa de calabaza” puede aplicarse al mundo real. A nuestro puesto en la sociedad.  ¿Estamos desempeñando la tarea que mejor hacemos y nos hace felices? Deberíamos saberlo. Sería interesante.

El Centro de Infantil en el que se aplicó esta actividad tiene un huerto ecológico, por esto la lectura del cuento “Sopa de calabaza” tiene un especial significado para ellos.

Una vez leído el cuento acompañado de la música de LuaR Na LUbRe, se prepara la sopa de letras. Para su elaboración debemos verter en la olla letras sueltas y paquetes de letras (para facilitar el trabajo, ya que las aulas son de 4años) que contengan las palabras SOPA, CALABAZA, ARDILLA, PATO, GATO. Después de remover bien, cuando ya esté hecha, repartimos los paquetes en platos, uno para cada equipo, para que construyan la palabra y la coloquen en la “sopa de letras”. Todos los niños removieron la sopa y la “probaron” para dar su opinión y saber si está en su punto.

Se repartieron semillas de calabaza para plantar en su huerto y está previsto preparar buñuelos de calabaza cuando se cosechen .

Marisa

sopa de calabaza