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LOS PRIMEROS CIEN

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Los primeros cien

Catálogo editorial (edición no venal)

Errata Naturae

AVISO PRELIMINAR: No es mi costumbre utilizar la lectura para más trabajo que el disfrute personal cuando consigo abstraerme del temario y de la prisa que tengo para dar lo que toque. Pero algo me llamó la atención al tener este volumen en las manos: la disposición del texto, en páginas impares, con solo un título y los autores en la par, y pequeñas ilustraciones en blanco y negro, al pie de los textos, sin hilazón aparente. Tras los minutos previos de desconcierto entendí que se trataba de un peculiar catálogo editorial y le adjudiqué unos destinatarios y un uso, que allá van:

Errata Naturae publicó en 2014 un precioso volumen con los colofones (esa referencia hacia el lugar y la fecha en la que libro se terminó de imprimir, que aparece en cualquier volumen bien nacido) de sus primeros cien editados, y todos siguen el mismo esquema: colección a la que pertenecen, tipo de letra empleado, el taller y la fecha en la que se terminó de imprimir. A continuación se realiza otra referencia temporal (tipo “dos años más tarde” o “varios meses antes”) y se añaden datos curiosos, ciertos o no (no lo sé ni lo creo relevante), de alguna forma relacionados con la obra (su autor, su contenido, su traductor…).

La lectura es entretenidísima, no deja de semejarse a una colección de microrrelatos. Pero además su estructura repetitiva y el basarse en libros variados sirve a las mil maravillas para realizar una tarea de creación que a nadie se le puso cuesta arriba de tan guiada y concreta, permitiendo de paso investigar y hablar sobre lecturas en clase. Me planté en 1º de Bachillerato con un título para cada alumno, un título que me hiciese pensar que, una vez obligados a investigar de qué iban les picarían el gusto y a lo mejor, por esas cosas que tiene la vida, igual hasta los leían y disfrutaban. Y hale, a escribir colofones siguiendo el mismo esquema que los del libro modelo.

Pues oye, los colofones salieron unos mejor y otros “no tan mejor”, pero al menos ya saben de qué va Los héroes, La voz dormida o El lector de Julio Verne. Uno de ellos ha prometido leer Te llamaré Viernes porque parecía ser porno. Menos da una piedra.

Os dejo dos ejemplos:

Por favor, sea breve.

Por favor sea breve es el octavo libro de la colección Páginas de Espuma. Compuesto en tipos meiryo, se terminó de imprimir en noviembre de 2008 a las 9:10, después de que todos los autores de dichos microrrelatos quedasen por fin para tomar el café, apuntaran sus relatos en servilletas de papel y encomendaran a la primera persona que encontraron que los recopilase en lo que tienes ahora mismo en las manos.

(Águeda)

 La voz dormida

La voz dormida es un libro fuera de colección. Compuesto en tipos Dante, se terminó de imprimir en los talleres Writen por cuenta de Alfaguara en 2002, 67 años después del grito agonizante del ciudadano francés Pierre Mélenchon, que había partido desde su país con una pobre maleta casi vacía pero lleno de esperanza y que se dirigió a España para apoyar la causa que creía justa, la republicana, en la Guerra Civil.

Metido en aquella trinchera, nadie se acordó de él cuando fue alcanzado por la bala letal proveniente del fusil enemigo que causó su muerte. Su mujer nunca supo dónde fue enterrado.

(Diego)

Lorena

 

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LA LUNA NO ESTÁ

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La luna no está

Nathan Filer

Alianza Editorial

La muerte de un hermano con síndrome de Down es el origen de todo. No estoy desvelando nada, porque la novela se inicia precisamente así: un joven empieza a contar su historia, que cambia para siempre el día en que su hermano muere accidentalmente. Este trauma marca el despegue de sus problemas mentales, que le llevan a pensar una y otra vez las mismas cosas, a comportarse de forma extraña y distinta, a separarse de su familia, amorosa pero profundamente afectada por la muerte del niño. Al final el protagonista encuentra su propio camino: no es la solución, pero nos deja a todos con un hilo de dolor dentro calmado, aunque vivo.

Es meritorio en este libro el reflejo de la enfermedad mental. Se trata de una situación difícil de plasmar desde un narrador protagonista, pero la combinación de diferentes épocas de narración (a veces es el niño, otras el adolescente, otras el joven), la ausencia de orden cronológico en sus recuerdos, la diferente tipografía derivada de los diferentes sistemas de escritura que va a usar, y su extremadísima sensibilidad para captar matices en el comportamiento humano nos meten por completo en un cerebro enfermo. “La enfermedad aprende conmigo”, nos dice. Sabe lo mismo que él sabe y nosotros también. Nos vemos envueltos en su discurso franco, sencillo, emotivo sin ñoñerías, con una tremenda sensibilidad por parte del protagonista. Y al final también nosotros participamos en la simbólica despedida de su hermano, en el cierre del proceso terrible de dejar atrás a quien amas y por quien sabes que quizá podrías haber hecho algo más.

Respecto a los adolescentes y su experiencia con La luna no está, me ha sorprendido que la alteración cronológica, que yo considero una herramienta más para imprimir el sello de locura en el lector, haya dificultado en algunos casos la lectura. La mayoría de ellos, sin embargo, me la han devuelto profundamente conmovidos.

Lorena

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UNA TEMPORADA PARA SILBAR

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UNA TEMPORADA PARA SILBAR

Ivan Doig

Libros del asteroide

Escribir una novela requiere buscar una historia que le dé vida, en este caso la de un viudo con tres hijos que encuentra esposa de una forma más o menos convencional. Pero ese esqueleto sólo se sostiene cubierto de matices muchísimo más importantes: ante nosotros surgen los paisajes de Nevada, los muchachos de la escuela rural, un maestro por accidente, el cometa Halley, el boxeo, el latín, el amor y el sexo, la madurez. Y de repente nos convertimos en un adulto con responsabilidades a veces terribles, como la del protagonista, que debe cerrar las escuelas unitarias de las que su memoria es homenaje.

Tras el reposo de esta lectura se quedan latiendo en la memoria el alumno terrible con un padre terrorífico que le tiene atemorizado; los jinetes inversos o de cómo la cultura puede disfrazar el fruto del ingenio y hacer ganar al débil; la liviandad al tratar la orfandad de los tres niños y la delicadeza del viudo que pide permiso a la esposa muerta para volver a empezar; la niña que recorre kilómetros sola y en la oscuridad para acudir a la escuela; las cenas de domingo en casa de la pariente viejísima que incomoda a todos; las nevadas…

El hilo conductor de todo esto es un muchacho reflexivo y genial, convertido finalmente en inspector de educación, que crece en esa temporada lo necesario para irse a estudiar lejos de la casa paterna, lo que nos remite a una novela de crecimiento tradicional. Es necesario leerla para poder distinguir entre la tradición y la tipicidad.

Y por último, por cursi que resulte, tengo que decirlo: docentes del mundo, leedlo, reconfortaos y volved a creer en lo que hacéis.

Lorena

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LA NIÑA GORDA Y OTROS RELATOS INQUIETANTES

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La niña gorda y otros relatos inquietantes

Marie Luise Kaschnitz

Hoja de Lata

 

Debo de ser la mayor ignorante que pisa letras, puesto que no había oído hablar de esta autora que, sin duda, debería haber conocido antes. Se trata de una escritora alemana, nacida junto con el siglo XX, de la que Hoja de Lata publica ahora una selección de doce cuentos, a cual más desasosegante. Todos ellos parecen ser realistas, parten de situaciones bastante razonables y no especialmente llamativas, pero sutilmente, casi agazapado, aparece el extrañamiento, la acción inesperada, la cara oculta de la luna de todos los días. Lo que era corriente, familiar, sencillo y reconocible, adopta el tinte de lo dramático y lo inevitable. De lo terrible. A los de tradición eminentemente hispana nos remite -sí, lo digo sin miedo- a Cortázar, al mejor Cortázar: a lo mágico como explicación de lo cotidiano, que lo convierte en incontrolable y nos deja como víctimas de nuestra propia vida.

Esta autora domina la palabra y consigue mover nuestro pensamiento al ritmo que le conviene: paseamos con una mujer por el bosque y amamos u odiamos a su amante al mismo ritmo enloquecido que ella lo hace; sentimos la indefensión de la vejez y la confianza en menos de diez páginas; redescubrimos al padre y con ello destruimos una vida completa en cuestión de tres imágenes; sentimos el vacío del niño fracasado y los ecos en nuestra vida adulta de esa sensación con una niña gorda que se hunde en el hielo… Son algunos ejemplos de la extrema sensibilidad que contagia esta escritora brillante.

Lorena