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POR LO QUE TAMBIÉN HAY DE MÍ EN…

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La mujer que tengo más a mano 

Emma Cabal

(Canalla Ediciones, 2015)

El primer libro de Emma Cabal (y seguro que no el último, aunque se cure en salud dedicándoselo también a sus hijos), La mujer que tengo más a mano, es un poemario que se siente sincero, tanto en sus temas y emociones, como en sus pretensiones estéticas. Poco importa que sus poemas sean verdaderamente autobiográficos o que jueguen con el viejo artificio de la construcción de un yo poético próximo o aparente. Lo que importa es, desde luego, el efecto global que produce este conjunto de poemas, la sensación de verdad que genera; no importa de quién o para quién, pero real. Conocía poco a Emma Cabal antes de leer este libro y ahora siento que la conozco; si entonces me parecía una mujer auténtica, ahora tengo claro que lo es (incluso aunque el yo poético de sus poemas no sea ella).

Su estilo, en idéntica correspondencia, es sencillo y directo. Prioriza la expresividad, de ahí que por momentos se asome a las frases y tonos del ya superado, pero siempre presente, realismo sucio. Es su poesía inherentemente sensual, en el sentido de que está conectada siempre con la emoción, con los sentidos, tierna en ocasiones y las más de las veces canalla, como la editorial que publica el poemario.

Los poemas de La mujer que tengo más a mano cuentan, describen, trasladan pensamientos y piensan; hacen sonreír, ruborizan o mueven directamente a carcajada, sin pretenderlo, seguramente, esa es su especial naturaleza. La poesía de Emma Cabal es ante todo su poesía, de ella y para ella. En medio se sitúa a veces ese lector, o más bien lectora, con la que dialoga, a la que trata de cómplice y con la que parece sentirse especialmente cómoda. Es una poesía sin género, obviamente, como la buena literatura, que no tiene manual de instrucciones ni guía de requisitos para un lector modelo. Pero sus poemas rezuman experiencias de una persona que además es mujer, y una mujer ya con recorrido vital, en las que los lectores, y especialmente las lectoras, se reflejan, se completan, se incomodan, se cuestionan.

No es poesía de la experiencia aunque la mayoría de sus textos conectan con la cotidianidad, porque a la escritora le interesa de ésta no el detalle, que también aparece, no la costumbre, que también se aborrece o alaba, sino el sentimiento, la emoción, el aprendizaje o la ocurrencia que se esconde tras esos encuentros o tropiezos con esa su realidad que puede ser la de otros.

La mujer que tengo más a mano es un poemario de poesía genuina, de voz propia, escrita por una persona sin prejuicios hacia otros y también sin ellos hacia sí misma, y por una poeta sin prejuicios estéticos, que no sigue reglas ni capillas literarias porque para tanta vida y emoción no existe escuela posible, a no ser la de uno mismo. Se notan no obstante muchas lecturas poéticas, variadas, pero integradas desde el gusto de una lectora que también parece dejarse llevar por la emoción, sin la pretensión de rendir cultos ni la necesidad de pagar réditos.

Emma Cabal construye un conjunto poético que encuentra su epicentro en una poesía desacralizada; sus poemas cantan o gimen a la vida más que a las musas o deleites del Parnaso. Es una poesía joven de una mujer madura, con mucha vida, con muchos cara a cara superados, que ha perdido el miedo, que no el respeto, a las grandes palabras y sus referentes: a la vida y a la poesía.

Rosana Llanos López

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de nuevo ARLEQUÍN

Arlequín.  Federico García Lorca y André da Loba. BFE

“Cuatro versos de Lorca dan forma al universo en este bello desplegable concebido por André da Loba y el Equipo de Tres Brujas.”

Arlequín es un álbum infantil con el que mis alumnos de 3 años han vivido experiencias mágicas de aprendizaje mediante el juego, el movimiento y la manipulación.

Arlequín es una poesía cargada de emociones que ha generado en los niños sentimientos de sorpresa, alegría y tristeza. Se compone de cuatro versos. Cada verso está ilustrado por imágenes y colores sugerentes que les han ayudado a comprender su significado.

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Se trata de una poesía abierta a nuevas visiones e interpretaciones,… tal como caracteriza a su autor, Lorca. También refleja su gusto por los días al aire libre, las marionetas y la pintura.

Los primeros días he trabajado la obra básicamente de forma oral. Día a día me ha dado pie a ir modificando sus versos e ir adaptándolos a las circunstancias y respuestas del momento.

Se trata de un libro con identidad propia. Llevarlo al aula es sencillo porque armoniza con el mejor aliado de los niños: el juego. Su formato te da oportunidad de sorprenderles: el libro se despliega según se va contando, hasta que como resultado final tienes una simpática marioneta. Rápidamente los niños imitan ese proceso y, de forma espontánea, se van convirtiendo en arlequines, representando la poesía con su cuerpo. En una segunda fase, de forma más dirigida y ordenada, realizamos una pequeña coreografía  o representación conjunta. Sentados en la asamblea con la cabeza hacia abajo y los brazos cruzados, recitábamos verso a verso: con el primero levantamos la cabeza, con el segundo abrimos un brazo,… hasta que nos ponemos de pie para bailar y…. patalear!!

Como actividad de cierre quise que cada niño se llevase un Arlequín a casa, para crear una continuidad mágica y afectiva entre sus dos mundos. Mi idea era que el formato se pareciera al original y así lo hice: creé una silueta plana, me resultó sencillo. Los materiales fueron cartulinas de colores sobre las que fotocopie a Arlequín previamente dibujado. Lo recorté y en varios días les fui enseñando a abrir y a cerrar el libro a la vez que repetíamos los versos inventados por nosotros. Para finalizar con las huellas de sus dedos fueron decorando la silueta, asociando los colores a la emoción que nos trasmitía.

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Han disfrutado, han memorizado y han creado… Ha sido cercano y sencillo.  Y lo más importante: han estado atrapados en la poesía mientras conocían a Arlequín.

 

Mirian

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ARLEQUÍN

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Arlequín
Un poema de Federico García Lorca ilustrado por André da Loba:
Proyecto del equipo TresBrujas. Barbara Fiore Editora.

Conversación inventada  entre dos  familias:
Familia 1:sus hijos van a comenzar su escolarización.
Familia 2 :tienen a sus hijos escolarizados en  Ed Infantil y en los  primeros cursos de primaria.

– ¿Qué hacen en la escuela?
– Aprender jugando, dicen que todos los días aprenden jugando , también les leen y van a exposiciones,  al teatro, pasean alrededor de su escuela …

–  ¿Y así aprenden a leer?
– Sí, sí  no solo  aprenden a leer  , les gusta leer,  les gusta leernos sus libros, escenificarlos, dormirse leyéndolos o mejor escuchando como se los leemos, leerlos acompañados y leerlos  a solas , a gritos , susurrando y en silencio.

–  ¿ Y qué tipos de libros leen?
– Libros que emocionan, solo con imágenes sin texto , con imágenes y textos que nunca podrían ir separados , libros buenos, buenos  libros con buenas historias, con historias que nunca les  dejan , ni nos dejan ,indiferentes. En algunas ocasiones es casi mágico, libros con los que juegan, se divierten , actúan, experimentan, investigan , con los que son cómplices y de los que no se separan , ni para dormir.

– ¿Sí?, dime alguno
– Arlequín es uno de esos libros, es un libro juego, un libro puzzle, un libro poema, un libro teatro, una fiesta de libro.

– ¿Lo tenéis en casa?
– Aún no, pero lo tendremos sin duda

–  ¿Y entonces  cómo lo conoces?
– Porque  nuestras hijas e hijos vienen  emocionados de la escuela  con una pequeña maleta que dice contener “Un libro muy especial” ( en una ocasión era Arlequín), y cuando llega , una pista de circo se instala  rápidamente en el salón , un público emocionado (nosotros) tararea música de circo para que comience la función.  y ante nosotros se despliega  una escenificación poética visual y sonora. Poco a poco aparece Arlequín, cuatro versos ,16 palabras lo acompañan en su presentación:

Teta roja del sol, su brazo derecho nos saluda.  Teta azul de la luna, sus brazos extendidos parecen dispuestos a llegar a ti y abrazarte. Torso mitad coral, un pájaro lunar aparece en el escenario, vuela por Arlequín y nuestra mirada le acompaña. Mitad plata y penumbra y ya está ante nosotros en cuerpo entero Arlequín mostrando todo su color; colores definidos, vivos, alegres, que bailan al ritmo que hagamos bailar a Arlequín.

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Toca volver a tararear para cerrar adecuadamente el libro , sí , si adecuadamente , porque no es un libro al uso en eso tampoco. Cerrar el libro es todo un ejercicio de malabarismo, de equilibrio, teniendo en cuenta que esta escenificación casi siempre se hace encima de una silla , en una pequeña escalera, vamos ¡por todo lo alto!

Ver cómo abren el libro, escuchar cómo recitan el texto  y cómo cuidadosamente y en el orden correcto pliegan cada una de sus partes, es un espectáculo.  Arlequín se despide y aplaudimos encantados y no estamos fingiendo, lo hemos disfrutad. Por si fuera poco luego podemos en familia seguir deleitándonos con los detalles de cada una de sus seis tapas duras cuadradas  llenas de color, de detalles, de múltiples historias. Siempre encontraremos algo nuevo que observar,  nuevas relacionas  visuales con el texto  poético que una y otra vez recitaremos con emoción. Podremos sentar  a Arlequín  a nuestro lado, investigar sobre su vida, saludar con su brazo rojo, saludar con su brazo azul , jugar a convertirlo en un cubo, hacer una cueva, un túnel…

 

¿ Y si preguntas a las niñas y niños que lo leen , qué dicen?
Pues dicen cosas como estas:

 Me gusta Arlequín porque:
– tiene sorpresas y colores
– es muy colorido
– ¡se abre!
– tiene cosas bonitas
– es flexible
– tiene secretos
– se parece a Pinocho y es muy divertido
– tiene muchos dibujos
– se abre y tiene muchos colores
-tiene muchas sorpresas
– mola mucho
-porque sí

Arlequín es un libro poema, un poema hecho libro, es juego de color, de formas, de construcción.  ¡Es un espectáculo!

Arlequín no es un libro. Es mucho más que un libro.

 

Mirta

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TIENES UN VESTIDO BLANCO

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Título: TIENES UN VESTIDO BLANCO

Autora: María José Ferrada

Ilustradora: Arianne Faber

Editorial: A Buen Paso

Bonita historia que versa sobre el paso del tiempo. Obra que podríamos definir como un poema ilustrado: cada página narra un verso, acompañado de una imagen que lo ilumina. Las ilustraciones se caracterizan por un trazo sencillo e irregular sobre fondo blanco. El uso del color aplicado crea poesía visual en los detalles, con una gran capacidad expresiva.

 

La puesta en marcha de la lectura en el aula de 5 años resultó ser muy divertida. La respuesta que propició en los niñ@s que escuchaban fue un canto a la imaginación y una invitación al movimiento. Les dije que los próximos días acompañaríamos a la protagonista en su viaje. Y así lo hicimos… mediante una sesión de yoga. Les expliqué que la palabra yoga significa unión.

Unión de nuestro cuerpo con nuestra imaginación. Para notar esa unión necesitábamos sentir nuestra respiración en silencio. Los movimientos de nuestro cuerpo y las palabras que íbamos escuchando nos fueron acompañando en este viaje especial. Un viaje de la mano de una niña protagonista que nos fue llevando por las estaciones del año. Viaje en el que bailamos al compás de versos con un vestido blanco. Movimientos fluidos con los que jugamos a ser parte de la naturaleza. Con la llegada del verano saludamos al sol y nos sumergimos como peces en el agua de un estanque. Caminamos por los prados de la primavera y nos convertimos en vacas, llegamos a la selva y rugimos como pequeños leones… Miramos al cielo y vimos estrellas que alumbraban árboles con manzanas y cerezas. También contemplamos flores y escuchamos el zumbido de las abejas. El viaje se fue terminando y tumbados en el suelo descansamos como nubes del cielo, soñamos todo lo que habíamos vivido y… finalmente dejamos de escuchar palabras dulces y sonreímos”.

 

Mirian.

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ABECEDARIO DEL CUERPO IMAGINADO …EN OTOÑO

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Está claro que el Abecedario de Mar Benegas y Raúl Guridi es una de nuestras obras favoritas. Os traemos una nueva y hermosa experiencia realizada en Secundaria con este poemario que, para su reedición, se ha vestido de un suave azul. Así lo hemos vivido en clase de Maite Odriosolo, en el IES Calderón de la Barca:

Ya antes de abrirlo, se impone el libro como objeto. Eso que todavía no transmiten los ebook: el formato vertical, la elección de los colores, las tapas duras cosidas con lana… Los materiales custodian un interior donde cada elemento funciona con esmero. En cada página, un color: rojos y anaranjados, negro, dorados y muchos verdes. Poemas y dibujos dialogan como en el arte del calígrafo, siguiendo la composición de la escritura oriental. Conducido el lector por un orden alfabético, cada letra le descubre ese cuerpo imaginado del título. Así sabemos que la luna está en tu boca/cuando sonríes… “solo dos ojos y cabe todo el cielo,/¿cómo es posible?”…o que “Piel./Es la casa de todas las caricias. Abre la puerta”.

El libro rebosa delicadeza, la que misma que tiene el Haiku para transmitir las emociones: “no grites, no la asustes/ es mariposa”. El Haiku parece decirnos que solo desde la humildad de la palabra justa y bien dicha podemos atrapar la vida y comprenderla: ” felicidad/ es lagartija inquieta/corriendo al sol”, “Vive la vida:/pequeño colibrí/sobre las flores”. En la tradición oriental, la caligrafía además de ser un arte es un camino hacia el sentido. Y por eso este cuerpo imaginado también integra la experiencia del dolor, porque “su sangre derramada/ mancha la Historia”. O del destino aciago, como ese Pinocho que nada podrá hacer con las xilófagas hormigas. Y conoce que un día yacerá para siempre mientras “Las nubes como cuadros/ siguen pasando”.

Podría pensarse que es mucho bocado para el aula, demasiado exquisito, demasiado esencial. Sin embargo, el libro se remata con unas estupendas indicaciones de las que, a buen seguro, son lectores potenciales profesores y alumnos: qué es un Haiku y cómo escribirlos.     ¡Manos a la obra! La experiencia promete…

 

…Y hacemos nuestro particular abecedario del otoño dando la bienvenida a la nueva estación de forma poética.

Al principio tratamos de ceñir la vivencia del otoño a cada letra del abecedario, pero pronto tenemos que liberarnos de algún corsé y éste es el primero que cae. Y luego toca desaprender algunas cosillas… Resulta curioso comprobar cuántos códigos adquiridos coartan ya la imaginación a los 12 años, cuánto cuesta aceptar que existe la poesía fuera de la rima y que no hace falta decir “cosas importantes” porque mis sensaciones importan si busco la manera de expresarlas a los demás… Ah, por cierto, el otoño no son solo hojas que caen ...pero me temo que algunos clichés pesan demasiado y veis que a medida que se fueron soltando iban cayendo hojas de los árboles… De todos modos, no ha quedado nada, nada mal.

 

Lágrimas de oro.

Al susurro del viento

lloraba el árbol

(Alba Armesto)

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Lluvia nocturna

que en el otoño muerde

el tierno rosal

(Alba Armesto)

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En el regazo

del camino, el otoño

deja sus colores

(Carla Suárez)

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Vientos, colores.

El aire frío deja

bosques vacíos

(Nikol Tiomirova)

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Un árbol calvo

pide calor. El sol

huraño se esconde

(José Yeray Fernández)

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Camino otoñal.

De esa piedra

marchan todos

(Noel Pacín)

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Flor de otoño,

regalas tu semilla

al suelo seco

(Lucía Fernández)

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El árbol muere,

rodando al pie

hojas caducadas

(Lucía Fernández)

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Las hojas chillan

al caer por el suelo.

En él deslumbran

(Farith de la Fuente)

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El árbol se muda

de ropa abiertamente

ante mis ojos

(Farith de la Fuente)

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El monte se llena

de setas y colores.

Llega el otoño

(Iñaki Arrate)

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Pobre otoño,

en cuanto él llega

las flores se van.

(Daniel García)

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Las hojas teñidas

ocupan los suelos como

flores en pradera.

(Pelayo García)

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Hoy los árboles

lloraron hojas secas.

El viento se las llevó

(Yeray García)

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Las hojas surfean

en el fresco viento

del suelo otoñal

(Adrián García)

 

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La luz muere.

Cuando las hojas caen

la noche crece.

(Sara Alonso)

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La hoja se cae,

pero no está perdida:

la empuja el viento

(Martín Fernández)

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Las hojas caen y

al son del vendaval

caminan libres.

(Nuria Cueto)

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Despierta otoño

con el viento meciendo

tu grande árbol

(Jorge Cano)

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El viento grita

en la noche oscura

contra mi ventana

(Maya Ramos)

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El bosque se tiñe,

se llena de colores.

Llega el otoño.

(Samuel Martínez)

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El viento corre

tras las hojas caídas.

Desfiles de colores.

(Joey Rosado)

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Flor de otoño,

regalas tu amor

al suelo seco.

(Alanni Méndez)

 

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LA CAJA DE LAS PALABRAS

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La caja de las palabras

Mar Benegas y Eva Vázquez

Lóguez.

Si algo me molestaba un montón cuando era pequeña, era preguntar una palabra y que me contestaran: “Esa palabra no la vas a entender aún. Eres muy pequeña. Cuando seas un poquito mayor la entenderás”. Como tantas otras cosas, me prometí a mí misma no hacer lo mismo cuando ya, por fin, fuera mayor. Y aunque no todas esas cosas las he conseguido superar, creo que ésta ha sido un logro. Vivo rodeada de niños y adolescentes y cuando me preguntan una palabra NUNCA les digo que aún no es el momento. Como puedo, se la explico. O lo que es mejor, intento que ellos lleguen a un posible significado, el que sea. A Ari, la protagonista de nuestro libro, su madre le dice que algunas palabras aún le quedan grandes. Y entonces Ari decide escribir todas esas palabras “grandes” en papel y guardarlas en una caja para cuando llegue el ansiado momento de entenderlas. Su preferida es “metáfora”, pero hay muchas más. Algunas van saliendo de la caja; otras, van entrando…. Nada más echarle un vistazo a este libro de Mar Benegas y Eva Vázquez, se me ocurrieron un montón de ideas para trabajar con él. Las palabras son mi vida, y en concreto este tema de las palabras que quedan grandes, me tocaba muy de cerca. Así que se lo presenté a mis alumnos. Ellos viven entre palabras y, cuando hacemos hora de lectura, me acribillan a la caza del significado. Son entusiastas y les gusta aprender. Les propuse hacer nuestra propia caja de las palabras, física, tangible. Y el siguiente paso consistió en rellenarla. No solo de palabras raras, sino de palabras bonitas (por su significado, por lo que nos evocan, por cómo suenan…) y de palabras feas; de las palabras favoritas de sus profes (algunos nos miraron con cara de extrañeza cuando los asaltamos en busca de SU palabra ) y de las palabras preferidas de sus familias… A algunas les añadimos el significado del diccionario porque nos parecían complicadas; a otras les añadimos posibles definiciones que nos parecían más divertidas o sugerentes; a otras, un dibujo… Y en ello andamos: buscando palabras. Nuestra caja está llenándose poquito a poco. Y así, tenemos ELOCUENCIA (el arte de hablar de modo eficaz), SERENDIPIA ( descubrimiento o hallazgo inesperado producido al buscar otra cosa), INEFABLE (que no se puede explicar con palabras), AURORA (luz sonrosada), ESTULTO (necio, tonto, bobo), ALHELÍ (flor alelada), ARRUMACO (declaración de cariño), RUPESTRE (ropa del oeste), ANONADADO (te quedas cuadrado), NUNCA (palabra prohibida), EXTRAORDINARIO (más a diario), FLATULENTO (que corra el viento), SUPERCALIFRAGILISTICOESPIALIDOSO (palabra divertida),… De momento, seguiremos llenando nuestra caja y jugaremos con las palabras todo lo que ellas nos dejen. Andaremos a la caza de la serendipia, como la que yo he tenido la suerte de hallar al ver el resultado de su caja de las palabras. Y seguiré dando uso de “inefable”, cada vez que no pueda explicar lo que siento cuando me encuentro con estas ganas de aprender y de llenarse de palabras. Flor DSC_0593

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ABECEDARIO DEL CUERPO IMAGINADO

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Abecedario del cuerpo imaginado.

Mar Benegas y Guridi.

Editorial A buen paso, 2013.

  • “A mí es que no me gusta la poesía, profe…”

¿Cuántas veces habré escuchado frases como ésta a mis alumnos?

Y tampoco es de extrañar. Cuando uno mira los poemas que aparecen en los libros de texto, encuentra solamente ripios y poemillas con rimas fáciles y temas excesivamente infantiles (la mariposa se posó en la rosa y la niñita cogió una florecita), hasta que de repente un ejercicio propone un análisis métrico y estilístico de la Égloga III de Garcilaso…

Menos mal que hay vida más allá de los libros de texto. Menos mal que hay obras absolutamente maravillosas como el Abecedario del cuerpo imaginado, de Mar Benegas, con ilustraciones de Guridi.

El libro, editado por A Buen Paso, es de esos que, aunque sólo sea como objeto, ya es precioso. Con una encuadernación japonesa, formato grande y alargado, color púrpura… En su interior, 27 haikus (poemas breves, de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas), 27 ilustraciones, y toda una ventana abierta a la poesía.

Al final, Mar Benegas explica mejor que nadie qué son los haikus, y cómo escribirlos.

Y así me puse yo manos a la obra con mis chicos y chicas de 1º de ESO. Habían quedado fascinados con el libro y les conté, además, que había conocido a Mar, que me lo había dedicado y que me había dicho que, si ellos escribían algo, le gustaría que se lo mandase. Y escribieron, claro. Con una ilusión mayor de la que habían puesto en ninguna otra actividad hasta entonces. Nos saltamos un poco las normas: hay primeras personas, hay emociones, alguna metáfora, no todos hablan de la naturaleza… Pero son suyos. Y es poesía, creo:

El pegamento

es para pegar cosas;

no une a la gente.

Él me quería

sólo por interés.

No sé qué hacer.

El malherido

pensó en la luna fría

aquella noche.

Yo lo maté

sin ninguna piedad…

¿despertará?

Todos los días,

cuando salgo a la calle,

oigo silencio

Tiembla la casa

con tantas ilusiones

que se derrumba.

El mundo quiere

lo que nadie consigue

¿Qué pasará?

Es el invierno:

La colina sin nombre

entre la nieve.

Sabana asiática,

lugar de plantas secas

sin gota de agua

La pumarada

Nacimiento de frutas

Solo manzanas

La ciudad viva,

fuente de inspiración,

corre con prisa.

Escribo Haikus

para clase de Lengua

¿Estará bien?

Es navidad.

Espero los regalos

con ilusión

Yo soy un mago.

Hago trucos con cartas.

Gente feliz.

Qué raro es él…

Por las noches se va

y nunca vuelve.

Es el amor

una guerra imposible.

¿Podré ganar?

Después de aquello

nunca nada volvió

a ser lo mismo.

Gotas acuáticas

salpican el paisaje

de la existencia.

Viajo en el cuadro,

camino los colores.

Amo el museo.

La luna es blanca

El gesto de su cara

muy blanco y frío.

Escribieron los haikus, primero a mano y después a ordenador, para mandárselos a Mar (que hay que trabajar también la competencia digital…). Luego, yo dije “¿Los ponemos en una cartulina y los colgamos en el corcho? Y ellos, que tienen una sensibilidad poética absolutamente extraordinaria, propusieron: “Sí, pero de forma individual, cada uno en un trocito que recorta con la forma que quiera… Y mira, profe, estamos hartos de ese cartel que tenemos ahí, que dice “¿Te gusta correr?” ¿Y si ponemos que lo que nos gusta es volar?”

Pues eso. A mis alumnos de doce años les gusta volar. Y les gusta la poesía.
(Emma Cabal)
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