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LA CAJA DE LAS PALABRAS

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La caja de las palabras

Mar Benegas y Eva Vázquez

Lóguez.

Si algo me molestaba un montón cuando era pequeña, era preguntar una palabra y que me contestaran: “Esa palabra no la vas a entender aún. Eres muy pequeña. Cuando seas un poquito mayor la entenderás”. Como tantas otras cosas, me prometí a mí misma no hacer lo mismo cuando ya, por fin, fuera mayor. Y aunque no todas esas cosas las he conseguido superar, creo que ésta ha sido un logro. Vivo rodeada de niños y adolescentes y cuando me preguntan una palabra NUNCA les digo que aún no es el momento. Como puedo, se la explico. O lo que es mejor, intento que ellos lleguen a un posible significado, el que sea. A Ari, la protagonista de nuestro libro, su madre le dice que algunas palabras aún le quedan grandes. Y entonces Ari decide escribir todas esas palabras “grandes” en papel y guardarlas en una caja para cuando llegue el ansiado momento de entenderlas. Su preferida es “metáfora”, pero hay muchas más. Algunas van saliendo de la caja; otras, van entrando…. Nada más echarle un vistazo a este libro de Mar Benegas y Eva Vázquez, se me ocurrieron un montón de ideas para trabajar con él. Las palabras son mi vida, y en concreto este tema de las palabras que quedan grandes, me tocaba muy de cerca. Así que se lo presenté a mis alumnos. Ellos viven entre palabras y, cuando hacemos hora de lectura, me acribillan a la caza del significado. Son entusiastas y les gusta aprender. Les propuse hacer nuestra propia caja de las palabras, física, tangible. Y el siguiente paso consistió en rellenarla. No solo de palabras raras, sino de palabras bonitas (por su significado, por lo que nos evocan, por cómo suenan…) y de palabras feas; de las palabras favoritas de sus profes (algunos nos miraron con cara de extrañeza cuando los asaltamos en busca de SU palabra ) y de las palabras preferidas de sus familias… A algunas les añadimos el significado del diccionario porque nos parecían complicadas; a otras les añadimos posibles definiciones que nos parecían más divertidas o sugerentes; a otras, un dibujo… Y en ello andamos: buscando palabras. Nuestra caja está llenándose poquito a poco. Y así, tenemos ELOCUENCIA (el arte de hablar de modo eficaz), SERENDIPIA ( descubrimiento o hallazgo inesperado producido al buscar otra cosa), INEFABLE (que no se puede explicar con palabras), AURORA (luz sonrosada), ESTULTO (necio, tonto, bobo), ALHELÍ (flor alelada), ARRUMACO (declaración de cariño), RUPESTRE (ropa del oeste), ANONADADO (te quedas cuadrado), NUNCA (palabra prohibida), EXTRAORDINARIO (más a diario), FLATULENTO (que corra el viento), SUPERCALIFRAGILISTICOESPIALIDOSO (palabra divertida),… De momento, seguiremos llenando nuestra caja y jugaremos con las palabras todo lo que ellas nos dejen. Andaremos a la caza de la serendipia, como la que yo he tenido la suerte de hallar al ver el resultado de su caja de las palabras. Y seguiré dando uso de “inefable”, cada vez que no pueda explicar lo que siento cuando me encuentro con estas ganas de aprender y de llenarse de palabras. Flor DSC_0593

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ABECEDARIO DEL CUERPO IMAGINADO

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Abecedario del cuerpo imaginado.

Mar Benegas y Guridi.

Editorial A buen paso, 2013.

  • “A mí es que no me gusta la poesía, profe…”

¿Cuántas veces habré escuchado frases como ésta a mis alumnos?

Y tampoco es de extrañar. Cuando uno mira los poemas que aparecen en los libros de texto, encuentra solamente ripios y poemillas con rimas fáciles y temas excesivamente infantiles (la mariposa se posó en la rosa y la niñita cogió una florecita), hasta que de repente un ejercicio propone un análisis métrico y estilístico de la Égloga III de Garcilaso…

Menos mal que hay vida más allá de los libros de texto. Menos mal que hay obras absolutamente maravillosas como el Abecedario del cuerpo imaginado, de Mar Benegas, con ilustraciones de Guridi.

El libro, editado por A Buen Paso, es de esos que, aunque sólo sea como objeto, ya es precioso. Con una encuadernación japonesa, formato grande y alargado, color púrpura… En su interior, 27 haikus (poemas breves, de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas), 27 ilustraciones, y toda una ventana abierta a la poesía.

Al final, Mar Benegas explica mejor que nadie qué son los haikus, y cómo escribirlos.

Y así me puse yo manos a la obra con mis chicos y chicas de 1º de ESO. Habían quedado fascinados con el libro y les conté, además, que había conocido a Mar, que me lo había dedicado y que me había dicho que, si ellos escribían algo, le gustaría que se lo mandase. Y escribieron, claro. Con una ilusión mayor de la que habían puesto en ninguna otra actividad hasta entonces. Nos saltamos un poco las normas: hay primeras personas, hay emociones, alguna metáfora, no todos hablan de la naturaleza… Pero son suyos. Y es poesía, creo:

El pegamento

es para pegar cosas;

no une a la gente.

Él me quería

sólo por interés.

No sé qué hacer.

El malherido

pensó en la luna fría

aquella noche.

Yo lo maté

sin ninguna piedad…

¿despertará?

Todos los días,

cuando salgo a la calle,

oigo silencio

Tiembla la casa

con tantas ilusiones

que se derrumba.

El mundo quiere

lo que nadie consigue

¿Qué pasará?

Es el invierno:

La colina sin nombre

entre la nieve.

Sabana asiática,

lugar de plantas secas

sin gota de agua

La pumarada

Nacimiento de frutas

Solo manzanas

La ciudad viva,

fuente de inspiración,

corre con prisa.

Escribo Haikus

para clase de Lengua

¿Estará bien?

Es navidad.

Espero los regalos

con ilusión

Yo soy un mago.

Hago trucos con cartas.

Gente feliz.

Qué raro es él…

Por las noches se va

y nunca vuelve.

Es el amor

una guerra imposible.

¿Podré ganar?

Después de aquello

nunca nada volvió

a ser lo mismo.

Gotas acuáticas

salpican el paisaje

de la existencia.

Viajo en el cuadro,

camino los colores.

Amo el museo.

La luna es blanca

El gesto de su cara

muy blanco y frío.

Escribieron los haikus, primero a mano y después a ordenador, para mandárselos a Mar (que hay que trabajar también la competencia digital…). Luego, yo dije “¿Los ponemos en una cartulina y los colgamos en el corcho? Y ellos, que tienen una sensibilidad poética absolutamente extraordinaria, propusieron: “Sí, pero de forma individual, cada uno en un trocito que recorta con la forma que quiera… Y mira, profe, estamos hartos de ese cartel que tenemos ahí, que dice “¿Te gusta correr?” ¿Y si ponemos que lo que nos gusta es volar?”

Pues eso. A mis alumnos de doce años les gusta volar. Y les gusta la poesía.
(Emma Cabal)
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CHISPAS Y CASCABELES

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Autora: Ann Rand

Ilustrador: Paul Rand

Barbara Fiore Editora, 2006

 

¿Hay algún niño o niña al que no le gusten los helados? Yo creo que a la mayoría se nos hace la boca agua pensando en un buen helado, un caluroso día de verano.

Ann y Paul Rand dedican este libro “para todos los niños a los que les gustan los helados”.

No habla de helados el libro, pero sí de palabras; palabras frescas y dulces como los helados, palabras largas, cortas, alegres, sonoras… es “un libro sobre las palabras “.

 

Algunas palabras

son claras y alegres

y hasta luminosas,

como chascarrillo y castañuelas

y chispas y cascabeles.

 

¿Qué son las palabras? Así empieza el libro. Uniendo texto e ilustración, está lleno de ritmo, resonancia, musicalidad… de melodioso juego gráfico. El texto corto -rimado la mayoría de las veces- aparece en una de las páginas, derecha o izquierda indistintamente. Colores planos, dibujos sencillos, diferentes tipografías, letras personificadas, divertidos collages, ¡incluso una pera convertida en conejo con unas pocas y acertadas líneas! Todo ello hace que las ilustraciones acompañen al texto envolviéndolo, despertándolo, alegrándolo. Con palabras podemos escribir, hablar, pensar; con este libro podemos disfrutar.

Ann Rand escribió cinco libros infantiles y su marido, Paul Rand, que fue uno de los diseñadores gráficos más influyentes y revolucionarios del s XX , ilustró cuatro de ellos. En este álbum, autora e ilustrador se proponen que la aventura de explorar las palabras se convierta en una experiencia mágica y os puedo asegurar que lo consiguen.

¡Palabra!

Mirta