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QUERIDA TÍA AGATHA

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Querida tía Agatha

Beatriz Martín Vidal

Editorial Thule, 2017

“Louise, Emma y Alice tienen que pasar la primavera solas en casa. Aprenderán a asumir responsabilidades, resolver problemas y enfrentarse a situaciones inesperadas.”

Esta es la sinopsis que figura en la contraportada del libro. Es breve y sobre todo no desvela absolutamente nada de lo que luego nos vamos a encontrar.

El álbum, aparentemente, se basa en una carta que nos cuenta una historia. Pero, por otra parte, está la información que nos llega a través de las ilustraciones. Y no es la misma.

Beatriz Martín Vidal, probablemente se esté acercado al punto álgido de su carrera. Era conocida por sus deslumbrantes y elaboradas ilustraciones pero ya en Enigmas dio el salto a la escritura. Aquí continúa esta doble faceta de escritora e ilustradora. El resultado es prodigioso. Para aquellos que aún no conozcan a esta artista, solo les puedo sugerir que abran uno de sus libros. Y lo mejor es que ha afianzado un estilo propio. Resulta imposible confundirla con cualquier otro ilustrador.

Al igual que sucede con los grandes, Beatriz consigue que el texto y las imágenes se complementen e, incluso, que  se contradigan. No hay nada más sugerente y divertido que comprobar cómo lo que se nos cuenta no es exactamente lo mismo que estábamos imaginando. Basta con fijarnos en las láminas para entrar en otra dimensión. Aquí, las ilustraciones le dan la vuelta al texto escrito.

Siendo consciente de semejantes posibilidades, decidí llevarlo al aula, concretamente para los cursos de 1º C y 2ºA de la ESO.

Comencé mostrando con calma la portada y la contraportada, sugestionando a través de los dibujos hipnóticos de Beatriz. Y cuando el clima ya era el adecuado, continué leyendo el texto de cada página, sin mostrarles nada más para, a continuación, abrir el libro de golpe y ofrecer en todo su esplendor esa otra historia contada en imágenes. Así cada dos páginas. El álbum acabó entusiasmando y fascinando. Prueba de ello son las siguientes opiniones, cuajadas de  frescura, emitidas justo después de compartir ese momento con todos. Algunas de ellas van dirigidas directamente a la autora:

“De verdad que me gustó mucho cuando Alice estornudó y salieron todas las flores disparadas. El dibujo está muy bien y explica bien lo que tú nos quieres expresar en las hojas”. Carla N.

“El hecho que más me impactó fue el que Alice pudiera flotar. La imagen que más me gustó fue en la que aparecen las tres hermanas y la cola de la ballena en el estanque. La imagen que más “miedo” me dio fue la segunda, en la que aparecen las tres.” Lucía T.

“Me gusta mucho cómo el texto nos dice una cosa y, si te paras a observar las ilustraciones, puedes sustraer información totalmente contradictoria y distinta.” Ana V.

“La lámina que más me impactó fue en la cual se observa una especie de ballena en el estanque. Porque prácticamente no entra”. Rafa B.

“Lo que más me impacta es que Alice flote”. Marco

“Me parece interesante cómo se refleja el texto en las ilustraciones, ya que puedes sacar diferentes conclusiones. ¿Tú te ves reflejada en tus dibujos?” Salma P.

“ La imagen que más me impactó fue el cambio de peinado de Alice”. Yanira F.

“La parte que más me impactó fue el atasco en el estanque”. Naiara C.

“Lo que más me impacta es la calidad de la ilustración y la normalidad de cómo trata los sucesos surrealistas en la carta”. Pedro V.

“Lo que más me impactó fueron las ilustraciones del libro, ya que había un gran cambio de la lectura a la ilustración. Iyán Acebal.

“Me gustan mucho los dibujos y la historia es misteriosa y chocante, da ganas de no dejar de leer. Es un libro bonito y los dibujos son fantásticos. ¿Cómo se te ocurrió la historia?” Helen Karolain R.

“La lámina que más me impresionó fue la de la ballena en el estanque. Porque no me lo esperaba para nada. “ Carla R.

“la lámina que más me gustó fue cuando Emma estaba concentrada en los estudios, y flota en la biblioteca”. Marina N.

“Lo que más me ha gustado del libro es la parte en la que encuentran una ballena en el estanque y cuando Alice empieza a flotar”. Naiara G.

“Me ha impresionado todo. ¡Me ha encantado! Lo único, ¿cómo se te ocurrió todo esto? Es que te da la vuelta a todo. No me lo imaginaba así. ¡Enhorabuena por este libro, bueno, peazo de libro!” Llara M.

 

Olga Orviz

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LOS PRIMEROS CIEN

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Los primeros cien

Catálogo editorial (edición no venal)

Errata Naturae

AVISO PRELIMINAR: No es mi costumbre utilizar la lectura para más trabajo que el disfrute personal cuando consigo abstraerme del temario y de la prisa que tengo para dar lo que toque. Pero algo me llamó la atención al tener este volumen en las manos: la disposición del texto, en páginas impares, con solo un título y los autores en la par, y pequeñas ilustraciones en blanco y negro, al pie de los textos, sin hilazón aparente. Tras los minutos previos de desconcierto entendí que se trataba de un peculiar catálogo editorial y le adjudiqué unos destinatarios y un uso, que allá van:

Errata Naturae publicó en 2014 un precioso volumen con los colofones (esa referencia hacia el lugar y la fecha en la que libro se terminó de imprimir, que aparece en cualquier volumen bien nacido) de sus primeros cien editados, y todos siguen el mismo esquema: colección a la que pertenecen, tipo de letra empleado, el taller y la fecha en la que se terminó de imprimir. A continuación se realiza otra referencia temporal (tipo “dos años más tarde” o “varios meses antes”) y se añaden datos curiosos, ciertos o no (no lo sé ni lo creo relevante), de alguna forma relacionados con la obra (su autor, su contenido, su traductor…).

La lectura es entretenidísima, no deja de semejarse a una colección de microrrelatos. Pero además su estructura repetitiva y el basarse en libros variados sirve a las mil maravillas para realizar una tarea de creación que a nadie se le puso cuesta arriba de tan guiada y concreta, permitiendo de paso investigar y hablar sobre lecturas en clase. Me planté en 1º de Bachillerato con un título para cada alumno, un título que me hiciese pensar que, una vez obligados a investigar de qué iban les picarían el gusto y a lo mejor, por esas cosas que tiene la vida, igual hasta los leían y disfrutaban. Y hale, a escribir colofones siguiendo el mismo esquema que los del libro modelo.

Pues oye, los colofones salieron unos mejor y otros “no tan mejor”, pero al menos ya saben de qué va Los héroes, La voz dormida o El lector de Julio Verne. Uno de ellos ha prometido leer Te llamaré Viernes porque parecía ser porno. Menos da una piedra.

Os dejo dos ejemplos:

Por favor, sea breve.

Por favor sea breve es el octavo libro de la colección Páginas de Espuma. Compuesto en tipos meiryo, se terminó de imprimir en noviembre de 2008 a las 9:10, después de que todos los autores de dichos microrrelatos quedasen por fin para tomar el café, apuntaran sus relatos en servilletas de papel y encomendaran a la primera persona que encontraron que los recopilase en lo que tienes ahora mismo en las manos.

(Águeda)

 La voz dormida

La voz dormida es un libro fuera de colección. Compuesto en tipos Dante, se terminó de imprimir en los talleres Writen por cuenta de Alfaguara en 2002, 67 años después del grito agonizante del ciudadano francés Pierre Mélenchon, que había partido desde su país con una pobre maleta casi vacía pero lleno de esperanza y que se dirigió a España para apoyar la causa que creía justa, la republicana, en la Guerra Civil.

Metido en aquella trinchera, nadie se acordó de él cuando fue alcanzado por la bala letal proveniente del fusil enemigo que causó su muerte. Su mujer nunca supo dónde fue enterrado.

(Diego)

Lorena

 

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TOLSTOI “LO PETA”

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La muerte de Iván Ilich

Lev Tolstoi

Ilustraciones de Agustín Comotto

Nórdica libros

Tolstoi lo peta. Esta es la frase con que mi hijo Pablo, 16 años y estudiante de 1º de Bachillerato, resumió ‘La muerte de Iván Ilich’. Lector ávido, ha tenido que realizar una reseña sobre esta obra para su clase de literatura (después de leerla tengo que decir que es mucho mejor que la mía). Y coincido con él. Tolstoi lo peta.

Perteneciente a la antigua nobleza rusa, Tolstoi pasará durante su vida por diferentes crisis personales, que no sé de que manera concreta pudieron afectarle pero sí estoy segura de que enriquecieron enormemente sus libros. Éste es una clara muestra de ello.

Novela realista, describe de forma genial el estilo de vida de la burguesía de la Rusia decimonónica, sujeta a multitud de convencionalismos.

Iván Ilich es un funcionario de justicia, burgués medio, en la madrecita Rusia del siglo XIX. Casado, con hijos, su existencia gira fundamentalmente en torno a mantener el nivel de vida que considera inherente a su posición y por felicidad entiende conseguir pequeñas victorias sobre sus compañeros de trabajo, ganar en sus partidas de whist, decorar la nueva casa con un lujo que impresione a los invitados y mantener una relación de conveniencia y sin amor con su mujer evitando enfrentamientos en lo posible.

Así transcurre su vida hasta que aparece la enfermedad. Una enfermedad consecuencia de su propia hipocresía y que le hará enfrentarse a la verdad de la muerte, al tiempo perdido y al dolor de haber vivido una vida equivocada.

Tolstoi dibuja de forma magistral a sus personajes (tanto a nivel físico como psicológico y moral) y plantea problemas universales en los que todos podemos reconocernos.

Términos y expresiones como “decoro” o ‘comme il faut’ (como es debido), que abundan en la primera parte del libro, se van transformando paulatinamente en palabras ‘enormes’ como ‘verdad’, ‘miedo’ y ’muerte’ al final de la obra.

El autor ya resume de forma precisa esta transición en el capítulo II: ‘La vida de Iván Ilich no podía haber sido más sencilla, más corriente ni más terrible’ y ya casi al final del libro ‘como si hubiese estado bajando todo el tiempo montañas figurándose que estaba subiendo’.

En unas pocas páginas y con la mano de los genios, Tolstoi nos enfrenta a la esencia de la vida, a la verdad de nuestra existencia y al error de no preguntarnos acerca de lo que buscamos en realidad.

Creo que es una obra muy recomendable para nuestros alumnos de 4º de ESO y Bachillerato. Se lee fácilmente y el contexto, los valores y dilemas morales que plantea son extrapolables a cualquier época y lugar. Asimismo, las ilustraciones de Agustín Comotto en la edición de Nordica libros acompañan y completan el texto de forma genial. Deberían leerla y que Tolstoi lo siga petando.

 

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SWEET SIXTEEN

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Sweet Sixteen

Annelise Heurtier

Editorial Milenio

Aproximadamente 180 páginas y letra grande. Apenas dos docenas de capítulos repartidos entre dos protagonistas. Un hecho real.

Eso es objetivamente Sweet Sixteen. Una novela juvenil, porque está protagonizada por adolescentes, por jóvenes. Una novela que narra en dos voces un suceso: en 1958 un grupo de nueve estudiantes negros intenta estudiar en un instituto de blancos en Little Rock, una población de Arkansas. La segregación aún está vigente y aunque son apoyados por algunos grupos partidarios de la igualdad de razas, sufren en sus carnes el odio y los ataques violentos, físicos y verbales, de toda una sociedad blanca que ve amenazada su primacía y que lleva a gala su ignorancia.

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Molly (personaje basado en uno bien real, Melba Pattillo) tiene 15 años, es inteligente y sueña con tener las mismas oportunidades que los blancos. Porque ella es negra. Molly sólo quiere estudiar y progresar. Y ser querida y valorada. Y valiente.

Grace es blanca, estupenda, divina. Grace quiere gustar y gusta. Tiene una criada negra a la que no sabe que quiere y de la que desconoce todo y un baile a la vista al que desea ir acompañada por el chico más popular del instituto. Grace es una experta en pensar en sí misma, pero su vida cambiará por culpa o gracias a los nueve de Little Rock. Y hasta aquí puedo leer.

Hace unos días tuve la suerte de que me recomendaran esta novela. No es que no confiara en el recomendador, pero una es así como Santo Tomás y, o prueba en sus carnes la lectura o… No siempre apetece leer literatura juvenil. Y no siempre engancha la literatura juvenil.

Bien, pues me ha apetecido y me ha enganchado. Molly y Grace me han atrapado con sus vidas y sus sueños, con sus miedos y sus realidades. Me he visto en ese instituto y he sentido una pena horrible por Molly y una verguüenza ajena espantosa por mi color de piel. He aborrecido a esas mujeres blancas de rebecas abrochadas a la altura del cuello y collares de perlas de dos vueltas; y he sentido el calor de los abrazos de una abuela de piel arrugada y oscura. Me ha resquemado el eufemismo “moreno” y su carga de prejuicio; me ha asqueado el profesorado de piel pálida y moral borrosa; me han atemorizado el KKK y sus capirotes. Pero también he visto esperanza y me ha gustado ese desplome de prejuicios en torno a Grace, porque a pesar de su imagen de rubia tonta, ella es bastante más.

Y lo que creo que es mejor: me he quedado con las ganas de saber y contar, porque dándole voz a ese pasado se hará presente y no se olvidará. Porque hay que seguir trabajando y recordando.

Sweet Sixteen está moviendo sus caderas al ritmo del mejor Elvis por las aulas y está atrapando con sus acordes a unos adolescentes que puede que no sean de color, pero que mil y una veces se sienten distintos al resto. ¿Y quién no?

 

 

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LA LUNA NO ESTÁ

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La luna no está

Nathan Filer

Alianza Editorial

La muerte de un hermano con síndrome de Down es el origen de todo. No estoy desvelando nada, porque la novela se inicia precisamente así: un joven empieza a contar su historia, que cambia para siempre el día en que su hermano muere accidentalmente. Este trauma marca el despegue de sus problemas mentales, que le llevan a pensar una y otra vez las mismas cosas, a comportarse de forma extraña y distinta, a separarse de su familia, amorosa pero profundamente afectada por la muerte del niño. Al final el protagonista encuentra su propio camino: no es la solución, pero nos deja a todos con un hilo de dolor dentro calmado, aunque vivo.

Es meritorio en este libro el reflejo de la enfermedad mental. Se trata de una situación difícil de plasmar desde un narrador protagonista, pero la combinación de diferentes épocas de narración (a veces es el niño, otras el adolescente, otras el joven), la ausencia de orden cronológico en sus recuerdos, la diferente tipografía derivada de los diferentes sistemas de escritura que va a usar, y su extremadísima sensibilidad para captar matices en el comportamiento humano nos meten por completo en un cerebro enfermo. “La enfermedad aprende conmigo”, nos dice. Sabe lo mismo que él sabe y nosotros también. Nos vemos envueltos en su discurso franco, sencillo, emotivo sin ñoñerías, con una tremenda sensibilidad por parte del protagonista. Y al final también nosotros participamos en la simbólica despedida de su hermano, en el cierre del proceso terrible de dejar atrás a quien amas y por quien sabes que quizá podrías haber hecho algo más.

Respecto a los adolescentes y su experiencia con La luna no está, me ha sorprendido que la alteración cronológica, que yo considero una herramienta más para imprimir el sello de locura en el lector, haya dificultado en algunos casos la lectura. La mayoría de ellos, sin embargo, me la han devuelto profundamente conmovidos.

Lorena

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NO COMAS RENACUAJOS

Babel

No comas renacuajos

Francisco Montaña Ibáñez

Colección Frontera

Babel Libros (Bogotá) 2012

Confieso mi ingenuidad. Y que me empeño en interpretar las cosas sin fijarme en lo literal. El título del libro no simboliza nada: cuando se tiene hambre, cualquier cosa es comestible. Confieso también que lo que acabo de escribir constituye en sí mismo un “spoiler” de la historia de esta novela honesta, que retrata una realidad que no nos queda tan lejos: el abandono y la pobreza infantil, aunque en este caso sea en Colombia, donde cinco hermanos viven a merced de la realidad tras la muerte de la madre y el consiguiente abandono paterno.

Francisco Montaña mezcla un estilo muy ágil con una estructura compleja en dos planos: por un lado, el plano del pasado nos cuenta las desventuras y peripecias de los hermanos, mientras el plano del presente nos presenta a una chica que vive en un centro de menores fascinada por otro habitante de la casa, el Inmortal. Al final, los dos planos convergen y toda la historia te estalla enfrente, como la realidad.

No es una lectura fácil: no sólo porque requiere lectores avezados para seguirla, sino porque no se sale indemne de ella. A mi, los dos me parecen buenos motivos para recomendarla.

Ana M.

 

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ANTES, CUANDO VENECIA NO EXISTÍA

Antes, cuando Venecia no existía.

Victoria Pérez Escrivá

Thule. Narrativa ilustrada

“Antes, en los canales de Venecia no había agua sino vino. La gente fingía que se caía a los canales para dar un trago. Salía más barato que en los bares.”

¿Cuándo nos habíamos imaginado una Venecia así? ¿O seca? ¿O con sus aguas limpias y transparentes? Pues ahí comienza todo: en la imaginación. ¿Nos habíamos imaginado alguna vez un cuento que no se puede contar porque, a pesar de ser tan verdadero, nadie lo iba a creer? ¿Y a un hombre tan alto, tan alto…que vivía en las nubes? ¿Y a una nube tan densa que envolvía toda una familia? ¿Y a un cangrejo existencialista? ¿Y a un grito perdido y huérfano? Y cientos de posibilidades más que encierra esta caja de sorpresas, un conjunto de 69 relatos cortos de los que el primero pone título a todo el libro: Antes, cuando Venecia no existía.

No sé si ha sido una casualidad que ese cuento sea el que presida todo los demás, pero lo que leemos en él, con humor, lo encontraremos de alguna manera en el resto: el cambio del punto de vista, el juego con la historia, el planteamiento de otras interpretaciones…Y de este modo en los 68 restantes aparecerán lugares posibles que se convierten en imposibles, donde lo que parece al derecho se convierte en “al revés”, animales casi humanos, pero que no dejan de ser animales, personas menos humanas que los animales, objetos posibles que se transforman en imposibles y que se vuelven a transformar… Un caleidoscopio de historias que nos sorprende por su original propuesta.

Lo relatos se presentan agrupados alrededor de un motivo común: “El principio”, “Nosotros”, “Animales”, “Cosas escondidas”, “Los animales y nosotros”, “¿Embrujos o encantamientos?” y entre todos ellos corretean, como hilo conductor, un elefante y un ratón que se han conocido al principio del libro y que, reflexionando sobre sus diferencias y semejanzas, llegan también juntos al final. (¿Será este el relato número 70?)

Las ilustraciones de la propia autora encabezan el inicio de cada historia y alegran con sus colores página tras página. Pero si algo llama la atención en la mayoría de los cuentos es el añadido que la autora aporta tras el final de los mismos. Textos que aparecen destacados en letra más pequeña y que nos provocan miles de sensaciones: a veces de alivio, porque nos han ayudado a comprender mejor lo que hemos leído, a veces de desasosiego pues nos conducen a plantearnos, en cascada, multitud de posibilidades más. A veces nos saldrá una “semisonrisa”, otras nos dejará sin palabras, o con una interrogación sobre nuestra cabeza… Queda a gusto del lector la decisión de qué hacer con ellos: meditar, indagar, compartir, reescribir, reinventar. Pero en ningún caso nos dejarán indiferentes.

Así me ocurrió con el cuento “Una mentira”. Una mentira que fue creciendo tanto que desalojó a toda una familia de su casa. Victoria Pérez plantea al final de esta brevísima historia hasta 12 posibilidades: la mentira que olía y sabía muy bien…la verdad que hubo que tragarla cruda…la mentira de medidas perfectas que enamoró a un hombre… Y tantas más… tan bonitas, tan reales, tan apetecibles para explorar…que, aprovechando un cuento del Conde Lucanor que estaba leyendo en 3º de ESO, titulado “El árbol de la verdad y de la mentira”, hicimos un animado coloquio comparando ambos textos.

A la hora siguiente fueron los cuentos de “La gente de la luna” y “Una torre humana” los que me dieron juego. En esta ocasión, con 1º de ESO, donde aproveché ambas historias para hacer unos microrrelatos a partir del humor de frases cotidianas que tienen su doble sentido. Sandra de 1º B lo aprovechó muy bien y, con permiso de la autora, le salió este microcuento:

“Aquel chico era una torre humana, tan alto, tan alto, que tenía pájaros en la cabeza y los profesores le decían que siempre estaba en la luna”

Y es que cuando abrimos este librito, abrimos una puerta que esconde sorpresa tras sorpresa.

 

Alberto