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ESTO NO ES UNA RESEÑA SOBRE ZOOM

9789681649036

ZOOM

ISTVAN BANYAI

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 2012

Nº de páginas: 62.

No, no pretendo hacer una reseña; primero, porque creo que no sabría, y segundo, porque el libro ya está reseñado por dos compañeras de nuestro anterior Grupo de Trabajo:

http://selecciondelecturas.blogspot.com.es/2009/02/zoom.html?spref=bl

Lo que sí quiero es contar un par de anécdotas y hacer una reflexión sobre la “utilidad” de los libros y sobre mi propio concepto de “lo que hay que hacer” con ellos en el aula. Por fortuna, voy cambiando y aprendiendo (que una nunca es mayor para eso) y ahora, por fin he abierto definitivamente los ojos. Creo.

Me encantan los álbumes ilustrados y me encanta llevarlos a clase; proponer, a partir de ellos, actividades de escritura o incluso de plástica; hacer exposiciones de murales y carteles, organizar concursos… no sé, cosas grandes, que se vean.

Zoom es un libro que me ha gustado siempre mucho, pero con el que siempre tuve la sensación de que no era “aprovechable”. Al menos a mí no se me ocurrían ideas para “trabajarlo”. Por eso siempre lo usé de “comodín”, para esos minutos incómodos cuando terminas de explicar un tema y aún no ha tocado el timbre… para alguna guardia, para algún alumno de los de inmersión lingüística que no conoce nuestro idioma.

Este año lo llevé a mi clase de 1º de ESO. Me senté en la mesa y todos se pusieron a mi alrededor, unos en el suelo, otros en sillas, otros de pie. Fui pasando las páginas y sonriendo con sus comentarios, sus caras de expectación. Siempre cuando uno enseña este libro hay algún avispado que va anunciando “es una revista”, “es un anuncio publicitario en un autobús”, “es un sello de correos”; y siempre los demás le gritan “¡calla!” y continúan mirando y sorprendiéndose a pesar del aviso.

A llegar a final, los miré a todos. Sin dejarles decir nada, propuse: “Ahora vamos a verlo al revés” y empezando por una minúscula partícula en un Universo negro, llegamos hasta la rojísima cresta del gallo.

Timbre. Fin de la clase. Mientras recogía, escuchaba lo que hablaban: “Qué pasada”, “qué chulo”, “a mí me gustaba el indio viendo la tele en el desierto”, “pues yo voy a decirle a mi madre que lo busque, que quiero verlo más veces”.

Se me acercó una niña, María, y me dijo: “Profe, a mí me gustó mucho más la segunda vez” “¿Por qué?” “Porque cuando lo vimos desde la primera página hasta la última, al terminar, me sentí mal, pequeñita, sentí que no era nada en un mundo tan enorme; pero al volver a verlo de la otra forma, me dije: jo, pues yo también puedo ser grande, a lo mejor soy importante”

Me fui un poco emocionada, lo reconozco, y así entré con mis alumnos de 2º de Bachillerato.

Como llevaba Zoom en el bolso, y como siempre empiezo con ellos las clases leyéndoles un cuento, un poema, o recomendando alguna lectura, lo saqué e hice con “los mayores” exactamente lo mismo que con los “pequeñajos”. Las caras de asombro fueron las mismas, los comentarios muy parecidos, un chico me lo pidió para mirarlo en casa con más calma, varios copiaron la referencia del autor y la editorial.

Me llamó la atención otro alumno, el delegado, que después de tomar nota en un papel lo guardó cuidadosamente en un portafolios en el que había ya varias páginas y una portada maravillosamente artística. Le pedí: “¿Me lo enseñas?”. Me dijo: “Claro, Emma, es que voy guardando todas estas cosas de los primeros minutos de clase”. Y allí estaban todas las fotocopias de los cuentos, de los poemas, las referencias de los libros, alguna fotografía de alguno de ellos. Unas veinte páginas.

En la portada ponía: “Para disfrutar”.

(Emma Cabal)

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MONKY

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MONKY
Dieter Shubert
Ekaré, 2016

Monky es una emotiva historia, creada e ilustrada por Dieter Schubert. Se trata de un álbum sin palabras, pero con ilustraciones que permiten múltiples interpretaciones para los pequeños.
Empiezo la presentación del cuento en el aula de 5 años, como de costumbre en la zona de la asamblea. Conversamos sobre la ilustración de la cubierta, los colores de las guardas, los significados de la portada,… Al pasar página, muestran sorpresa al no ver letras para leer, pero no quieren silencio, me piden que les “lea” Monky.
Inicio la lectura y les voy contando la historia de un pequeño mono de peluche muy apreciado por su dueño, quien una tarde de lluvia lo pierde sin querer en un bosque…. un peluche que vive mil aventuras y desventuras… los niños siguen cada momento, participan, interpretan lo que ven, cada experiencia que vive el protagonista les preocupa. De repente, la historia da un giro inesperado, se alegran, se van quedando más tranquilos cuando de nuevo el peluche recibe protección y cariño. Pero aún queda una gran sorpresa final que, al ser vista, les llena de emoción y satisfacción, algunos de ellos llegan a exclamar: ¡Lo sabía!
Al día siguiente, a primera hora de la mañana, volví a coger el cuento y les propuse volverlo a leer de nuevo. Resultó un continuo juego de sorpresas, de claves que resolver y de pistas por descubrir, juego en la que ellos eran los principales lectores protagonistas.

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La lectura con sólo imágenes permite que los niños participen activamente en la construcción de la historia mientras observan y describen las ilustraciones, perciben su colorido, incluso preguntan: ¿cómo están hechos los dibujos?
También se dan cuenta de que las ilustraciones siguen un orden, que tienen un ritmo narrativo. De esta forma se consigue que todos y cada uno de los niños se envuelvan en la trama del cuento.
Volvimos a leerlo de nuevo al día siguiente. Les propuse la posibilidad de poner texto al cuento, a lo que me respondieron con un rotundo NO. Me explicaron que a ellos les gustaba así como era. Ante esta negativa les pregunté si tenían mascotas de peluche, a lo que me respondieron afirmativamente. La gran mayoría querían contarme quién era, cómo era, qué hacían con ella… les noté entusiasmados. Así que les propuse que cada uno trajese su muñeco a clase. Nos acompañaron durante todo el día y así pude observar cómo interaccionaban con ellos: les explicaban lo que hacíamos en cada momento, les hablaban durante los trabajitos,les preguntaban dónde querían jugar, les hacían bailar con las demás mascotas, … se sentían felices junto a ellas. Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de hacer entre todos un libro de nuestras mascotas. Pareció gustarles, así que les hice fotos durante toda la mañana.


Al otro día pusimos en marcha el proyecto del libro. Pensamos en poner el nombre de la mascota, un dibujo y la foto de cada niño y niña. Una vez terminado, lo paginamos, elaboramos las cubiertas y la portada entre todos. Las dos últimas hojas fue una propuesta de los alumnos en el último momento: quisieron rehacer un dibujo de sus peluches, recortarlas y ponerlas todas juntas en la última página, como una sorpresa. Esto nos hizo enlazar nuestro libro con el de Monky.
Días después encuaderné el libro y se lo fueron llevando a su casa para enseñarlo- Ahora está en la biblioteca de aula y es uno de los libros que más éxito tiene.

Mirian