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ESTO NO ES UNA RESEÑA SOBRE ZOOM

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ZOOM

ISTVAN BANYAI

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 2012

Nº de páginas: 62.

No, no pretendo hacer una reseña; primero, porque creo que no sabría, y segundo, porque el libro ya está reseñado por dos compañeras de nuestro anterior Grupo de Trabajo:

http://selecciondelecturas.blogspot.com.es/2009/02/zoom.html?spref=bl

Lo que sí quiero es contar un par de anécdotas y hacer una reflexión sobre la “utilidad” de los libros y sobre mi propio concepto de “lo que hay que hacer” con ellos en el aula. Por fortuna, voy cambiando y aprendiendo (que una nunca es mayor para eso) y ahora, por fin he abierto definitivamente los ojos. Creo.

Me encantan los álbumes ilustrados y me encanta llevarlos a clase; proponer, a partir de ellos, actividades de escritura o incluso de plástica; hacer exposiciones de murales y carteles, organizar concursos… no sé, cosas grandes, que se vean.

Zoom es un libro que me ha gustado siempre mucho, pero con el que siempre tuve la sensación de que no era “aprovechable”. Al menos a mí no se me ocurrían ideas para “trabajarlo”. Por eso siempre lo usé de “comodín”, para esos minutos incómodos cuando terminas de explicar un tema y aún no ha tocado el timbre… para alguna guardia, para algún alumno de los de inmersión lingüística que no conoce nuestro idioma.

Este año lo llevé a mi clase de 1º de ESO. Me senté en la mesa y todos se pusieron a mi alrededor, unos en el suelo, otros en sillas, otros de pie. Fui pasando las páginas y sonriendo con sus comentarios, sus caras de expectación. Siempre cuando uno enseña este libro hay algún avispado que va anunciando “es una revista”, “es un anuncio publicitario en un autobús”, “es un sello de correos”; y siempre los demás le gritan “¡calla!” y continúan mirando y sorprendiéndose a pesar del aviso.

A llegar a final, los miré a todos. Sin dejarles decir nada, propuse: “Ahora vamos a verlo al revés” y empezando por una minúscula partícula en un Universo negro, llegamos hasta la rojísima cresta del gallo.

Timbre. Fin de la clase. Mientras recogía, escuchaba lo que hablaban: “Qué pasada”, “qué chulo”, “a mí me gustaba el indio viendo la tele en el desierto”, “pues yo voy a decirle a mi madre que lo busque, que quiero verlo más veces”.

Se me acercó una niña, María, y me dijo: “Profe, a mí me gustó mucho más la segunda vez” “¿Por qué?” “Porque cuando lo vimos desde la primera página hasta la última, al terminar, me sentí mal, pequeñita, sentí que no era nada en un mundo tan enorme; pero al volver a verlo de la otra forma, me dije: jo, pues yo también puedo ser grande, a lo mejor soy importante”

Me fui un poco emocionada, lo reconozco, y así entré con mis alumnos de 2º de Bachillerato.

Como llevaba Zoom en el bolso, y como siempre empiezo con ellos las clases leyéndoles un cuento, un poema, o recomendando alguna lectura, lo saqué e hice con “los mayores” exactamente lo mismo que con los “pequeñajos”. Las caras de asombro fueron las mismas, los comentarios muy parecidos, un chico me lo pidió para mirarlo en casa con más calma, varios copiaron la referencia del autor y la editorial.

Me llamó la atención otro alumno, el delegado, que después de tomar nota en un papel lo guardó cuidadosamente en un portafolios en el que había ya varias páginas y una portada maravillosamente artística. Le pedí: “¿Me lo enseñas?”. Me dijo: “Claro, Emma, es que voy guardando todas estas cosas de los primeros minutos de clase”. Y allí estaban todas las fotocopias de los cuentos, de los poemas, las referencias de los libros, alguna fotografía de alguno de ellos. Unas veinte páginas.

En la portada ponía: “Para disfrutar”.

(Emma Cabal)

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SWEET SIXTEEN

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Sweet Sixteen

Annelise Heurtier

Editorial Milenio

Aproximadamente 180 páginas y letra grande. Apenas dos docenas de capítulos repartidos entre dos protagonistas. Un hecho real.

Eso es objetivamente Sweet Sixteen. Una novela juvenil, porque está protagonizada por adolescentes, por jóvenes. Una novela que narra en dos voces un suceso: en 1958 un grupo de nueve estudiantes negros intenta estudiar en un instituto de blancos en Little Rock, una población de Arkansas. La segregación aún está vigente y aunque son apoyados por algunos grupos partidarios de la igualdad de razas, sufren en sus carnes el odio y los ataques violentos, físicos y verbales, de toda una sociedad blanca que ve amenazada su primacía y que lleva a gala su ignorancia.

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Molly (personaje basado en uno bien real, Melba Pattillo) tiene 15 años, es inteligente y sueña con tener las mismas oportunidades que los blancos. Porque ella es negra. Molly sólo quiere estudiar y progresar. Y ser querida y valorada. Y valiente.

Grace es blanca, estupenda, divina. Grace quiere gustar y gusta. Tiene una criada negra a la que no sabe que quiere y de la que desconoce todo y un baile a la vista al que desea ir acompañada por el chico más popular del instituto. Grace es una experta en pensar en sí misma, pero su vida cambiará por culpa o gracias a los nueve de Little Rock. Y hasta aquí puedo leer.

Hace unos días tuve la suerte de que me recomendaran esta novela. No es que no confiara en el recomendador, pero una es así como Santo Tomás y, o prueba en sus carnes la lectura o… No siempre apetece leer literatura juvenil. Y no siempre engancha la literatura juvenil.

Bien, pues me ha apetecido y me ha enganchado. Molly y Grace me han atrapado con sus vidas y sus sueños, con sus miedos y sus realidades. Me he visto en ese instituto y he sentido una pena horrible por Molly y una verguüenza ajena espantosa por mi color de piel. He aborrecido a esas mujeres blancas de rebecas abrochadas a la altura del cuello y collares de perlas de dos vueltas; y he sentido el calor de los abrazos de una abuela de piel arrugada y oscura. Me ha resquemado el eufemismo “moreno” y su carga de prejuicio; me ha asqueado el profesorado de piel pálida y moral borrosa; me han atemorizado el KKK y sus capirotes. Pero también he visto esperanza y me ha gustado ese desplome de prejuicios en torno a Grace, porque a pesar de su imagen de rubia tonta, ella es bastante más.

Y lo que creo que es mejor: me he quedado con las ganas de saber y contar, porque dándole voz a ese pasado se hará presente y no se olvidará. Porque hay que seguir trabajando y recordando.

Sweet Sixteen está moviendo sus caderas al ritmo del mejor Elvis por las aulas y está atrapando con sus acordes a unos adolescentes que puede que no sean de color, pero que mil y una veces se sienten distintos al resto. ¿Y quién no?

 

 

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DISCURSO DEL OSO

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Discurso del oso

Julio Cortázar

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Libros del Zorro Rojo

 

Cortázar adoraba las brújulas, las Magas, vagar por la ciudad. Quizá también tener otra alma, de color rojo (vida, intensidad, movimiento, latido). Ser un espíritu misterioso que de noche pululase por el interior de nuestros edificios limpiandolos de obstáculos.

Quién dijo que los humanos no somos como las construcciones que habitamos, llenas de caños, conductos, ruidos, humedades. Llámense poros, soledades, miedos. Quién dijo que las personas como las casas, de noche, en la vulnerabilidad, no somos eso: simplemente entidades solas, tiernas, ávidas, llenas de canalizos sucios, masas con toxicidades que el cuerpo elimina a través de llámese sueño, llámese pesadillas.

Quizá de noche, como en el cuento, un oso rojo que saca la nariz por una de las grietas de nuestra casa, viéndonos tan despojados, tan atascados, no solo se dedique a limpiar el interior de nuestros pisos, sino también la fontanería de nuestra alma. ¿Otro alter de Cortázar?

La noche y la soledad. El miedo. Es más fácil imaginar que un gran oso rojo, surgido de la vida, lamerá nuestras heridas, las ausencias, la falta del otro, que enfrentarnos a cierto vacío. Paisajes urbanos, rostros cansados, camas anchas.

Dice de nosotros: esos “seres tan torpes y grandes […] tan solos”.

Cuesta tan poco, según abrimos este cuento, sentirnos arropados, cubiertos, embriagados, por la idea de que un alma buena, esa que tras “lamer nuestra nariz se va, vagamente segura de haber hecho bien”, pueda habitar los caminos por donde tansitan nuestro miedos.

Cada niño debería tener un oso rojo, antes lo llamarían un ángel bueno (las referencias cambian pero no la esencia: es tan horrible para un niño el miedo nocturno que dormirse con la esperanza de un bonachón guardián oso rojo que mora el cemento y que acude a calmar ansiedades, caray, bien merece la creencia de su existencia).

Donde digo verdad digo imaginación: los niños, afortunadamente aún no tiener poder para establecer ciertas fronteras, aunque sean semánticas (¿verdad o ficción?).

Los paisajes abundan en colores, la alegría inunda una a una las hojas del álbum, extensa como la fe: con ella moveríamos montañas. Ese ser alegre, insisto, contento, positivo, enriquecedor, cálido, alentador, en noches verdes, con lunas amarillas (viva la rebeldía en el canon del cromatismo real), sobre los tejados, entre los tubos, es un alma satisfecha en la cisterna de agua, en las pequeñas rutinas, en la simplicidad de lo pequeño.

Es un álbum que no admite límite de edad; es un cuento en contra del aislamiento, el miedo, la soledad a la que nos conducen esas ciudades que cercenan, esa vida del gruñido, la falta de tiempo, la agenda que aprieta. Quizá comprar este cuento, leérnoslo como un regalo (público adulto), compartirlo como un tesoro, por ejemplo leyéndolo de noche a los niños que como niños temen la oscuridad (infantil, primaria), nos concederán la calma y la dicha de ese gran oso rojo.

La sonrisa, su modo de moverse resbalándo, como si fuera más pez que oso voluminoso, la lírica que emerge del texo (sencillez y frescura), la accesibilidad del mensaje, el soplo de alegría. Solo desprende valores positivos y una atmósfera sedante. Que las propias guardas del libro sean rojas, como el oso, lo hace más grande: avisa al inicio, recuerda su valor al final.

Tamaño, color, texto, diseño. Soy afortunada, he vuelto a encontrar otro álbum luminoso.

Si te lo cuento, me lo cuento.

Si comparto, no estoy solo.

Creamos en los actos pequeños, en la bondad del oso rojo.

Al niño de diez años le pregunto ¿Por qué te gustó este cuento? Porque me lo dice el corazón.

Al de siete, porque todos los niños querrán tener ese oso rojo. Este oso rojo.

También yo quiero. Bienvenido, bien hallado, “vagamente seguro de haberlo hecho bien”. Ciertamente, Cortázar además de Maga fue oso rojo.

Natalia C. Vallverdú, abril 2013

 

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LOS ÁRBOLES SE HAN IDO

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Los árboles se han ido (Antología poética, 1921-1936)

Federico García Lorca

Ilustraciones de MO Gutiérrez Serna

Selección de Juan Marqués

Editorial: Nórdica Libros

Septiembre 2016

 

Este libro, en sí mismo una delicia para los amantes de la poesía, de Lorca y de la ilustración, se nos presenta como una “antología mínima” que a través de tan sólo 20 poemas (no son 20 poemas de amor y una canción desesperada, aunque en una de sus canciones, “Cortaron tres árboles”, esté inspirado el título del libro), unos más conocidos y otros menos, consiga mostrar los distintos poetas que habitan en Lorca desde 1921 hasta 1936. Para el editor de la misma están el surrealista, el infantil, el que produce ternura, el que provoca un escalofrío, el amoroso, el político, el sencillo, el desconcertante, el folclorista, el revolucionario, el feliz, el asustado, el hermético, el luminoso, el lacónico, el torrencial, el festivo, el trágico, el celebrativo y el que tiembla. Pero lo más interesante es que para cada lector pueden estar estos “Lorcas” u otros. ¡Quién sabe!

A priori y desde el punto de vista textual, el libro aparenta estar dirigido a lectores noveles de Lorca, que no conozcan mucho su obra, pero atendiendo más de cerca a los textos que componen la selección, también podría disfrutarlo y mucho un lector más experimentado, por la especificidad de algunos de sus textos pero sobre todo por el diálogo tan especial que se produce entre el texto y la imagen.

El libro está ilustrado por Mo Gutiérrez Serna, utilizando distintas técnicas y texturas, y una paleta de cromatismos muy variados -no sé si tantos como 20- para capturar en otro lenguaje la emoción que cada poema le produce a la artista. Hay en el libro un total de 26 ilustraciones, una por poema salvo en cuatro de los textos, “Romance de la luna, luna”, “Reyerta”, “Romance sonámbulo” y “Oda a Walt Whitman”, cada uno con dos imágenes y el último con tres.

Hasta aquí la información descriptiva básica que hace atractivo este nuevo libro de Nórdica: la poesía de Lorca, su verdad siempre y su innovación, las magníficas y sugerentes láminas de Mo Gutiérrez Serna, y el diálogo que se establece entre los dos lenguajes. Pero en él caben muchas otras posibilidades que se pueden explorar cuando pretendemos introducir a un grupo de adolescentes de 4º de Secundaria en este diálogo. Es difícil en general que lean y más aún que lean poesía, y sobre todo son reacios a los textos de compleja comprensión y en los que la interpretación supone un reto, pero cuando se les guía en el proceso y lo consiguen, lo disfrutan. Tienen miedos, por tanto, y son reacios, pero con los materiales adecuados estas experiencias son éxito garantizado. Y eso es lo que yo he visto en este libro: una “antología mínima” de posibilidades máximas.

  1. Leo y me emociono:

Comenzamos con los textos y su lectura en el aula en grupo grande. A mis alumnos les gusta especialmente que yo les lea los textos, y más los poemas (dicen que los entienden mejor). Yo prefiero que tengan siempre una primera experiencia lectora plena y autónoma, en su propia voz o en silencio, pero es verdad que la lectura en voz alta tiene esos y otros beneficios. Así que tendremos que sacrificarnos (bendito sacrificio!) y leerles los poemas. Los leeré en el mismo orden que vienen en la Antología, pero sin mostrar el contenido del libro.

Antes escribiremos en el encerado una frase, una cita textual de Lorca: “la poesía o tiene emoción o no tiene emoción, y esto es todo”, y les pediremos que expliquen qué significado tiene para ellos. Después daremos las instrucciones: escuchar cada poema y anotar en una tabla que se les ha facilitado la emoción que ese texto les ha suscitado. Pueden usar una palabra, varios sintagmas o una oración, lo que necesiten para acercarse lo más posible a su emoción particular. Y así haremos con los veinte poemas si disponemos de un tiempo dilatado, de dos horas al menos, para no congestionar al personal. Después hacemos una puesta en común por grupos pequeños para que todos compartan las emociones que les despertó cada uno de los poemas.

  1. Descubro los 20 “Lorcas”:

En una segunda sesión, trabajamos en grupos pequeños y les damos un juego de los poemas seleccionados en la antología (papel o digital) y los 20 descriptores con los que el editor de la Antología se refiere a las distintas voces contenidas en Los árboles se han ido. Insistimos que son en definitiva las emociones que le despiertan al editor y que se trata ahora de intentar relacionar cada una con uno de los poemas. Cuando acaben los grupos, se hará una puesta en común en gran grupo para la que se advierte que no hay solucionario y se comenta la comparación entre las emociones de los miembros del grupo y la del editor.

  1. Diálogo entre distintos lenguajes:

En esta sesión la clase se inicia en gran grupo con el visionado del booktrailer que la editorial NórdicaLibros ha hecho para Los árboles se han ido. Intentaremos ser cuidadosos y quitarle el sonido primero y ponerlo en el segundo 14, para evitar la relación con el libro. Los protagonistas ahora serán las ilustraciones de MO Gutiérrez en silencio. Al finalizar les podemos preguntar qué creen que son esos dibujos.

Después volveremos a poner el booktrailer, de nuevo en el segundo 14, pero esta vez con sonido. Os advierto que lo que suena es “Doce Canciones de García Lorca” de Paco de Lucía. El universo lorquiano que subyace en las ilustraciones quizá ahora vaya apareciendo. Lo comprobamos de nuevo con una pregunta.

De nuevo por grupos, y con un ordenador en cada uno, les invitamos a que relacionen cada lámina con uno de los 20 poemas. Para ello les recordamos que en cada ilustración la artista intentó plasmar con su arte plástico la emoción que como a ellos le produjo la lectura de cada poema.

Después de que tengan hecha la filiación, les pediremos que intenten describir con palabras propias, o titular utilizando un verso del poema de Lorca, cada dibujo de MO Gutiérrez Serna.

Y como cierre de la actividad les mostraremos el libro.

  1. Manos a la obra:

La última parte sería ya más libre, ofreciendo distintas posibilidades, para que escojan una de ellas: una más creativa plástica, otra más creativa poética y una más de investigación. La primera se trataría de elegir un poema de los 20 y crear una ilustración que trabaje también desde la emoción que despierta el poema. La segunda, partiendo de una lámina de Mo Gutiérrez, escribir un texto, preferiblemente un poema, que recoja esa emoción. Y en la tercera, se les invita a explorar el diálogo con otros lenguajes artísticos, como pudiera ser el cine (se les puede decir que uno de los poemas, “Paisaje sin canción”, le gustaba especialmente a Luis Buñuel y que lo utilizó en una de sus películas: “Mi último suspiro”), o con los propios dibujos de Lorca (que busquen la obra pictórica de Lorca y descubran si el poeta granadino tiene dibujos para alguno de esos 20 poemas o si ellos encuentran alguno que les pudiera servir para recoger esas emociones).

Rosana Llanos López

 

Enlace al booktrailer:

https://www.youtube.com/watch?v=oA59hGc9UN8

 

 

 

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LA NOVIA DEL LOBO

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La novia del lobo

Aino Kallas

Ilustraciones de Sara Morante

Nórdicalibros. 2016

La novia del lobo es una novela que la editorial Nórdica ha recuperado para el público lector castellano, dando así a conocer a una de las escritora más destacadas de la literatura finlandesa y estonia: Aino Kallas. Gracias a la cuidada traducción de Luisa Gutiérrez y a las bellas ilustraciones de Sara Morante, nos adentramos en la leyenda novelada de los licántropos, pero con la originalidad de que la protagonista es una mujer-lobo.

En la isla de Hiiumaa, en Estonia, Priidik, el guardabosques, se enamora de la joven doncella Aalo, que reunía todas las virtudes y cualidades que un hombre del siglo XVII anhelaba en una esposa. A pesar de que también la bellísima joven presentaba lo que el pueblo llamaba letra de fuego o marca de bruja, en forma de mancha marrón debajo de uno de sus pechos, el guardabosques, profundamente deslumbrado y enamorado de ella, se convierte en su marido.

Para desgracia del matrimonio, Aalo es poseída por el Espíritu de los bosques y de los lobos cuando, en cierta ocasión, contemplaba la muerte de un lobo a manos de su marido y otros cazadores. A partir de ese momento la llamada de la naturaleza y de lo salvaje se hace irresistible para ella, lo que le lleva a huir de su casa por las noches para dar rienda suelta a su faceta de mujer loba. No podría haber caído mayor maldición sobre la joven en una cultura donde el lobo era considerado tan feroz enemigo del hombre que hasta se le había convertido en el mismo Satanás.

Sin embargo, la autora, hábilmente, presenta ante los lectores dos caras distintas de la protagonista: una Aalo, si bien licántropa, exenta de maldad y una Aalo maldita y satánica a ojos de las acervadas creencias cristianas de los aldeanos.

Si por algo destaca la novela, es por el uso del lenguaje que hace la autora en su narración y que, en ocasiones, deja en un segundo plano el argumento de la historia cuyo desenlace, en cierto punto de la trama, ya se ve venir. Efectivamente a medida que avanzamos en la lectura nos damos cuenta de la preocupación que debió tener Aino Kallas por transmitir, sugerir y recrear el ambiente a la vez misterioso y opresivo que rodeaba a las leyendas de los hombres lobo del norte de Europa, junto con un toque personal muy poético, que parece ser característico de la novelista.

Ahora bien, si por un lado con este estilo tan personal la escritora logra el objetivo de evocar y traernos a la memoria hechos históricos del siglo XVII, como los famosos juicios por brujería de Salem, en contrapartida la lectura de algunos pasajes se hace algo compleja y dificultosa. Así, el lector deberá ir familiarizándose, página a página, con un lenguaje culto, arcaizante y elevado que recuerda a las escrituras bíblicas y a los sermones eclesiásticos.

En este punto la editorial Nórdica ha acertado en incluir las bellísimas ilustraciones de Sara Morante que, entre otras virtudes, tienen la de servir de “contrapeso” al discurso narrativo, actualizando y aligerando su complejidad. Desde la portada, pasando por las guardas, hasta las ilustraciones a doble página, los dibujos adornan, acompañan y animan la lectura e incluso ayudan a su mejor comprensión. Y una vez ya inmersos en la historia y en su lenguaje, nos damos cuenta con qué sensibilidad y finura ha sabido captar Sara Morante la poética de Aino Kallas: los colores crepusculares de la noche misteriosa, las siluetas transparentes y vaporosas de los lobos, la palidez de los rostros, el pelo rojo de la protagonista…como fuego. Todo lo hemos leído ya y sin embargo nos sorprende ver esas descripciones plasmadas en dibujos.

En conclusión, La novia de lobo es una novela sugerente que abre muchas posibilidades de lectura y reflexión, y no solamente literarias. Qué interesante sería plantear a nuestros alumnos y alumnas una pequeña investigación, a partir de esta obra, sobre el contexto histórico y religioso del siglo XVII en el que se enmarcan los hechos, así como otros similares que ya hemos mencionado como las brujas de Salem, o la situación de la mujer en aquel momento, o el origen de las leyendas sobre licántropos, o el peso de la religión cristiana en las tradiciones, o un pequeño estudio sobre las ilustraciones y su relación con el texto, o una propuesta artística animándoles a dibujar algún otro pasaje… En fin, un clásico de la literatura estonia que abre muchas puertas de lectura y disfrute.

Alberto.

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CARMELA Y SU DUENDE

Carmela y su duende

Gustavo Martín Garzo

Ilustraciones de Beatriz Martín Vidal

Ed. Oxford. 2011

A veces escoges libros para llevarte a casa sin saber muy bien el porqué y cuando los empiezas a leer te das cuentas de que realmente son ellos los que te han escogido a ti. Eso fue, sin duda, lo que sucedió con Carmela y su duende.

Llegó en su bolsa, se quedó olvidado allí varias semanas y una noche de estas navidades, complicada y difícil, decidió salir para ser contado y, de paso, encogernos el corazón y ponernos el alma con la piel de gallina.

Carmela y su duende es un texto fantástico, mágico, conmovedor y profundo, escrito por Gustavo Martín Garzo con una sensibilidad y un gusto exquisito. Trata la historia de una librera desde niña: su amor por los libros, por la vida. En ocasiones, la que escribe estas líneas se sintió tan identificada que quiso creer que Carmela era ella y ella era Carmela. Es la magia de los libros, que nos permiten trasformarnos en aquellos personajes que nos impactan. Ésta es una lectura preciosa para hacerla en voz alta, porque aunque tiene ilustraciones muy hermosas no son lo más destacado del libro . A pesar de ser una lectura triste, trágica en algunos episodios, es también esperanzadora y cuando se lee no invita a llorar porque nos produzca pena, sino que invita a las lágrimas de emoción. Nadie que ame la lectura debería perderse este libro con el que palabra tras palabra, página tras página, se sentirá identificado.

Es uno de esos libros que una termina de leer y se hace un silencio profundo. Sabemos que, inevitablemente, Carmela y su duende ya formarán parte de la memoria familiar de lecturas compartidas.

Un libro pequeño en formato pero grande en emoción.

 

Ana N.

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PROYECTO ABSURDO

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Página del libro Tras, tras, cucutrás. Texto de Juan Clemente e ilustraciones de Aitana Carrasco. Editado por Kalandraka.

OBJETIVO: reírse, troncharse, desternillarse…

TEXTOS UTILIZADOS: Al menos una docena, que figuran al final de esta entrada

Hace poco tuve la suerte de verme inmersa en un debate sobre la lectura y su carácter lúdico. La discusión planteaba si era adecuado o no insistir ante el alumnado sobre la lectura como forma de divertirse, ya que es una tarea que también requiere un gran esfuerzo, especialmente en las primeras etapas de adquisición. Había quien opinaba que plantearla como algo divertido podía ser tomado por el alumnado como una manera de menospreciar ese esfuerzo. Hubo muchas opiniones y muy variadas.

A pesar de los argumentos planteados yo sigo pensando que sí, que es primordial mostrarles que la lectura es divertida, por costosa que pueda resultar a veces. Incluso hacerles ver cómo eso puede ser un aliciente más. El esfuerzo mental también es necesario para los puzzles, los sudokus, trabalenguas, acertijos o sopas de letras, y precisamente esa es la faceta que hace de este tipo de juegos un entretenimiento. La lectura, además de ser una tarea compleja, nos ofrece un espacio para la relajación, para el humor o para perdernos en momentos sosegados con nuestro pensamiento.

No todas las lecturas son iguales ni todos los momentos lectores son los mismos, pero creo que es primordial que aprendan a disfrutar de cada uno de ellos, porque si entienden que en la lectura pueden encontrar placer, querrán superar esas trabas que la dificultad del código les plantea.

Por eso en este proyecto absurdo hemos utilizado textos variados, en verso y en prosa, sencillos o muy complicados, para encontrar distintas maneras, siempre divertidas, de utilizar la lectura y la escritura en el aula. Nos basamos en la literatura inglesa del Nonsense, pero también buscamos la risa en la poesía española, tan rica en calambures, trabalenguas, anagramas y animaladas.

Todo comenzó buscando sinónimos del verbo reír en diccionarios online, ampliando así nuestro léxico con expresiones no siempre políticamente correctas, pero sí muy jugosas.

partirse el culo

Después pasamos a leer lo ya conocido, “ Tras, tras, cucutrás”,  para mejorar la velocidad lectora y la articulación. También nos inspiramos en él para escribir poemas basados en palabras compuestas, trabajar la rima y los anagramas.

 

Astronauta

Compraventa

Tajalápiz

Sombrero

Sobremesa

Bocadillo

Catalejo

Cuentos

Pasamanos

Trabalenguas

Guardabarros

Vaqueros

Teléfono

Tocadiscos

Paraguas

Dinero

Hernán 4º

 

Ya conocíamos A lo bestia pero lo utilizamos de nuevo para leer la última parte, Tres pies al gato, en la que se mezclan animales y objetos. Ampliamos ese juego con Animalario universal del Profesor Revillod, así como con otras imágenes que encontramos en internet para hacer nuestra propia colección de animales y definiciones, porque definir es categorizar y clasificar, meter en saquitos y expresarlo lingüísticamente, y con animales tan variopintos las definiciones se convirtieron en prosa poética o en el absurdo más divertido:

Roagui: es una animal terrestre de bellas plumas blancas y con un pico que parece un garfio. Hernán 4º

Cartipa: es un animal tranquilo y juguetón. Al atardecer salta por los árboles. Pablo 5º

Cenño: es un animal que vive en las casas. Se alimenta de muebles muy caros y cuando la gente ve que se los come dice : “No te comas eso, que me costó muy caro y no llego a fin de mes”. Pablo 5º

A pesar de que nos costó dejar atrás el Animalario universal del Profesor Revillod (que no se fue muy lejos para poder disfrutarlo en pequeños ratos libres) seguimos avanzando con cuentos cortos en prosa y en verso. Con “Cuando en Milán llovieron sombreros” de Rodari nos reímos mucho y aprovechamos para decorar el mural con una lluvia de gorros y sombreros variados, aprendiendo palabras nuevas como chistera o bombín. También leímos “El perro que no sabía ladrar” y escribimos finales con los que jugamos a adivinar quién había escrito cada uno de ellos. ¡No resultó nada fácil!

De las versiones de Roald Dahl de Caperucita y la Cenicienta sacamos mucho vocabulario nuevo y nos hicieron reír u horrorizarnos, así como hablar de temas personales que desde la clave del humor nos daba menos miedo abordar.

También utilizamos poesía tradicional española para hacer carreras de trabalenguas y aprovechamos para hacer nuestras propias creaciones absurdas basándonos en la cabra ética. Salieron seres tan variopintos como el Fantasma Perludo o la Fiesta Camesta:

En la cabra hay una fiesta

canesta

pelipenesta

casopelanesta

casabra

cusubresacabra

Tiene las patas

camisitesas

cacacositesas

pelatasecosasitesas

peparalas

pupasenaralas

           Hernán 4º

Aunque no tuvimos tiempo a profundizar en ellos leímos fragmentos de “Manual de calcetines salvajes” y “Chamario” y disfrutamos y alucinamos con las locuras macabras de Gorey.

Usamos “Los cretinos” y “Charlie y la fábrica de chocolate” para introducir a los personajes grotescos y llegamos a casi coger cariños a los señores Cretinos.

Después leímos “Disparates” de Gustavo Roldán y algunos limericks ingleses, que nos costaron un poquito más. Y esto nos llevó a la actividad estrella, la más divertida. Con unos monigotes crearon sus propios personajes absurdos y tras buscar la rima a lo que querían decir escribieron disparates tan divertidos como estos:

Érase una vez una mujer

que se ponía siempre vestidos

se pasaba sin respirar una hora

porque quería llevarlos ceñidos

           Carlota 6º

Érase una vez un hombre

que escuchaba por los ojos

veía por las orejas

tenía un bigote rojo

             Nel 6º

Érase una vez un hombre

con una boca de culo

los vecinos le decían

tírate pedos en el cubo

Nel 6º

 

Érase una vez un ser

que no se sabía si era chico o chica

porque llevaba ojos de hombre

y las cejas muy bonitas

             Andrea 6º

Quizás con este proyecto no hayamos aprendido nada políticamente correcto, pero si hemos comprobado que la lectura, incluso la más difícil, puede ser divertida y merece la pena.

limerick

TEXTOS UTILIZADOS:

ANIMALARIO UNIVERSAL DEL PROFESOR REVILLOD

Ilustraciones de Javier Sáez Castán

Comentarios de Miguel Murugarren

Editorial: Fondo de Cultura Económica

 

LOS PEQUEÑOS MACABROS

Edward Gorey

Editorial: Zorro Rojo

 

CUENTOS PARA JUGAR

  • El perro que no sabía ladrar
  • Cuando en Milán llovieron sombreros

Autor: Gianni Rodari

Ilustrador: Gianni Peg

Editorial: Alfaguara

 

CUENTOS EN VERSO PARA NIÑOS PERVERSOS

  • Caperucita Roja
  • Cenicienta

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Editorial: Alfaguara

 

LOS CRETINOS

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Editorial: Alfaguara

 

DISPARATES

Texto e ilustraciones: Gustavo Roldán

Editorial: La Galera

 

NONSENSE

Texto e ilustraciones: Edward Lear

Editorial: Pepitas de calabaza

 

POESIA ESPAÑOLA PARA NIÑOS

  • En el campo hay una cabra
  • Doña Díraga, Dáraga
  • Madre, notabre, sipilitabre

Recopilación de Ana Pelegrín

Editorial Taurus

 

CHAMARIO

Autor: Eduardo Polo

Ilustrador: Arnal Ballester

Editorial: Ekaré

 

A LO BESTIA

  • Tres pies al gato

Autora: Mar Benegas

Ilustrador: Guridi

Editorial: Republica Kukuludru

 

TRAS, TRAS, CUCUTRÁS

Autor: Juan Clemente

Ilustrador:Aitana Carrasco

Editorial: Faktoría K de libros

 

MANUAL DE CALCETINES SALVAJES

Texto e ilustraciones: Pablo Prestifilippo

Editorial: Faktoría K de libros