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PROMESAS

Promesas

Ana Juan y Matz Mainka

Edelvives, 2016

La trilogía del Mar del Norte está compuesta por tres álbumes de diferente calidad. Las tres historias tienen un clima tenebroso y mágico, pero ésta tiene además el regusto de lo folclórico y lo atávico, de las tradiciones y de la ambientación que hacen que sea especial. Y decidí este año que después de “El almohadón de plumas” le tocaba estrenarse en clase, en 1º de Bachillerato. Un éxito.

Utilizando el negro como base, vemos cómo Ada conoce a un soldado que parte a la guerra al día siguiente. Se enamoran, o al menos él lo hace, y Ada es bendecida con seis promesas amorosas. Pero no se trata de una bendición, porque el soldado más que hablar dibuja en rojo tatuajes sobre sus dos manos, con juramento de amor eterno, y una vez muerto va cumpliendo sus promesas con ese mismo color sobre el cuerpo de la enamorada, que se ve así superada por una fuerza misteriosa que la obliga a esconderse, a avergonzarse… Lo que parecía bueno se convierte en una maldición, que dejó a los chavales impresionados.

“¿Por qué es malo que una sirena se enamore de su hijo?” Esta fue la pregunta detonante que lanzó una de las chicas y que dio lugar a una clase preciosa, porque varios fueron los que se decidieron a hablar a continuación. “¿No ves las sirenas de Piratas del Caribe?”, fue la respuesta. Y entonces salió también Ulises, y Víctor Manuel con una canción de mi adolescencia sobre la sirena de la mar. Y alguien recordó Los otros, y una escena de miedo clavadita a la página en la que Ada, ya loca y abandonada, está cubierta por una sábana blanca pero sus tatuajes rojos siguen percibiéndose. “Una cursilada lo de las flores y lo de los pájaros, pero eso de que haya noche de bodas y que ella ni se entere porque él venga como fantasma, ¿eso no es violación, Lorena?”

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MARCA DE NACIMIENTO

9788444146751

Marca de nacimiento

Caragh M. O`Brien

Everest 2011

Ahora que se ha puesto tan de moda el término distopía, nada mejor que explicarlo a nuestros jóvenes lectores y lectoras con el ejemplo de esta obra de Caragh M. O`Brien, profesora de Lengua en un instituto de Minnesota y especialista en el estudio de códigos e idiomas,  bagaje este que le ha servido para lograr el éxito con Marca de nacimiento, su primera novela para el público juvenil.

            Según la RAE, distopía es la “representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”. Así es el terrible mundo de Gaia, la protagonista: un planeta Tierra de principios del siglo XXV, arruinado por un sol impenitente que ha desertizado medio mundo y ha arruinado los recursos de alimento y agua. Ahí, en algún lugar, se eleva el Enclave, un reducto amurallado y privilegiado donde una élite ha logrado preservar, en cierto grado, el modo de vida anterior al cataclismo. Los poderosos del Enclave, liderados por el Protector, gobiernan con mano dura, injusta y discriminatoria a los que viven en el exterior, con los que mantienen una relación perversa y desigual de intercambio de intereses.

            Todos los ingredientes propios de una saga de ficción están servidos, y sin duda dan su resultado para que esta sea otra novela que engrose la lista de libros con los que conquistar a los más jóvenes y fomentar la afición por la lectura. Hay, sin embargo, algunos aspectos en el conjunto de la obra con los que la autora ha intentado buscar su parcela de originalidad, para diferenciarla de otras narraciones similares.

            El propio personaje femenino de Gaia, la protagonista, reúne rasgos que la convierten en una heroína interesante. Su nombre ya es evocador, aludiendo a la deidad  mitológica de la madre Tierra o la Madre naturaleza, entre otros significados. No es de extrañar, así, que sea una aprendiza de comadrona, a pesar de sus 16 años, oficio que hereda de su madre y que, aunque en un primer momento nos parezca una bella profesión, pronto conoceremos la maquiavélica finalidad que esconde.

            Efectivamente, a partir del encarcelamiento de sus padres, Gaia, descubre que los 3 recién nacidos que debe entregar a los habitantes del Enclave, cada mes, no son unos afortunados que tendrán una vida llena de posibilidades, y a la vez moneda de cambio para proporcionar recursos a los marginados que, como ella, viven en el exterior. Aquí la trama se precipita, de forma interesante , aunque con un ritmo desigual. En realidad, esos bebés son futuros reproductores para perpetuar la saga de la élite poderosa, que ha visto mermada su descendencia por la hemofilia, fruto de su endogamia (otra interesante palabra que explicar a nuestros jóvenes lectores).  

            Físicamente, este personaje también destaca por una mezcla de belleza y fealdad, y es que una cicatriz emborrona su rostro, consecuencia de un accidente doméstico cuando era niña…Aquí el título cobra su sentido, aunque doblemente: otra marca de nacimiento, como si fuera un código, aparece tatuada en su tobillo, y en todos los tobillos de los bebés que su madre ayudó a nacer y entregó al Enclave.

            Y hablando de personajes femeninos, también destaca esta obra por la importancia y presencia mayoritaria que tienen durante toda la historia: su madre, sus amigas, las doctoras, las parturientas…Rasgo que mantiene la autora en el segundo libro de lo que será una trilogía, Preciada, donde este mundo de mujeres cobra aun más peso.

             Por último, la novela se presta a diversas lecturas,  no solo la que nos entretiene siguiendo la peripecia de Gaia en su incursión dentro del Enclave para rescatar a sus padres, sino también aquellas otras que nos hacen reflexionar sobre el poder político, la ética, el medioambiente o la ciencia, ingredientes todos que van enriqueciendo la trama a gusto de la curiosidad de cada lector.

Alberto

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EL RÍO

El_rio_webSolo

Título: El río.

Autora: Ana María Matute.

Ilustradora: Raquel Marín.

Madrid: Nórdica Libros, 2019.

Mansilla de la Sierra fue uno de los pueblos afectados por el plan hidrológico llevado a cabo en España a mediados del siglo XX, quedando desde entonces sumergido bajo las aguas del embalse que recibe su nombre. Pero en tiempos estivales, en los días en los que el calor aprieta y el agua se evapora, los restos de sus casas, sus calles o su iglesia, se dejan ver, permitiendo recordar que en un pasado aún cercano estuvieron llenos de vida y de vivencias.

Ana María Matute (Barcelona, 1925-2014), vivió en Mansilla durante una etapa de su niñez cuando, enferma, sus padres la trasladaron a la casa natal de sus abuelos.

El Río se compone de 49 capítulos cortos, de 2-3 páginas, 49 recuerdos de aquella época infantil, recuerdos a través de los cuales el lector saborea el pan que allí se horneaba, las nueces y las moras. La autora nos muestra al perro Moro, a los alumbradores, a los hermanos o al hombre de chocolate. Abriéndose al lector le permite sentir su tristeza y su alegría, pero sobre todo a través de esta lectura le deja entrar en la memoria de una etapa de su infancia ya pasada.

Nórdica Libros ha recuperado este relato escrito en 1963 y publicado en 1975, añadiendo en esta edición las ilustraciones de Raquel Marín, una freelance fan de la escritora que transmite con la sencillez de sus dibujos y sus cálidos colores, con predominio de marrones y verdes, las vivencias de la autora. La suma de autora e ilustradora hacen que esta apuesta de la editorial tenga todos los componentes para el éxito.

M. Dolores Pérez Lema

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MATEMOS AL TÍO

Matemos al tío

Rohan O’Grady

Impedimenta

¿Cómo se da el paso de la literatura infantil a la juvenil? ¿Existe realmente ese paso, cual escalón que subimos o zancada que damos? Y ¿de la literatura juvenil a la de adulto? Porque ¿qué es la literatura de adulto? La discusión está servida y la introducción al libro que me ocupa, realizada. Desde que trabajo con adolescentes y siento esta necesidad de transmitirles mi amor por los libros, me preocupa qué libros se les ofrecen, a qué libros acceden en librerías y bibliotecas, qué libros les gustan y los motivos. Ahí es nada. Conclusiones saco pocas o quizá muchas: les gustan los libros que les dicen cosas. Y como a los adultos, dependiendo de su momento, de su contexto, de sus experiencias, a veces son unos libros los que dicen y en cambio, otras… Por todo esto, ando a la caza de libros que sirvan de puente, que ayuden a dar ese paso y así, de repente, llega a mis manos por recomendación librera Matemos al tío. Un clásico, por lo visto, aunque habéis de perdonar mi ignorancia, no lo conocía. Su autora es Rohan O’Grady, pseudónimo de la novelista canadiense June Skinner.

La novela fue publicada en 1963, pero en España no habíamos tenido el gusto de tenerla en papel hasta que la editorial Impedimenta decidió sacarla a la luz. Menos mal. La novela fue llevada al cine con el mismo título en 1966 por el director de terror William Castle y está considerada una de las más importantes novelas góticas del siglo XX, una obra de culto. Impedimenta no solo ha cuidado con mimo la edición del texto sino que además ha utilizado como ilustración de cubierta la de Edward Gorey, que es tan bonita que urge quitarle la capa protectora para verla en su totalidad. Llegados a este punto, os cuento el motivo por el que yo creo que es una de esas novelas que sirven de escalón, de zancada. Es clasificada como novela gótica, novela policíaca, novela negra. El terror que subyace en sus páginas es, en todo caso, psicológico. Y no tiene edad recomendada. Es un libro que podréis encontrar en la sección de adultos o en la de juvenil dependiendo del librero o el bibliotecario . Y es que, en mi humilde opinión, es un libro sin edad. Es, simplemente, un libro para lectores. Y hay lectores adolescentes y niños que reclaman lecturas que les hagan sentir que no son tontos, con las que puedan demostrar que ellos no se escandalizan por tonterías, que entienden el lenguaje subliminal, la ironía, los juegos de palabras… Quieren, como en la vida real, que en los libros no los traten con paternalismo. Y saben – aunque los adultos quieran ocultárselo – que en el mundo hay maldad. Por eso necesitan libros que cuenten lo que pasa, cuando pasa.

Y si algo hace esta novela es eso. Los protagonistas de este libro son dos niños geniales, cada uno a su manera. Por un lado, está Barnaby Gaunt, el sobrino. Es un niño inquieto, travieso, incluso podríamos decir que gamberro. Pero tiene un lado tierno, busca cariño y esa faceta solo puede dejarla ver en contadas ocasiones, ya que tiene un motivo de peso para ser como es. Por otro lado está Christie. Su carácter es fuerte y su cuerpo menudo, está moldeada por las circunstancias, por la ausencia de un padre y la sensación de no poder defraudar por nada del mundo a su madre. Es valiente pero comedida; es empática y, a la vez, interesada. Es tremenda. Ambos comienzan su aventura cuando llegan un verano a una isla habitada por gente bastante mayor, que ha sufrido una guerra y que ya no recuerda cómo era la vida cuando los niños corrían por las calles. Los isleños los acogen y cuidan, pero también los vigilan: demasiada vitalidad para un pueblo dormido. Y esa vigilancia corre a cargo del Sargento Coulter, miembro orgulloso de la Policía Montada de Canadá, un hombre recto, serio, con una historia a sus espaldas, de gesto duro y corazón de azúcar.

Barnaby es el heredero de una gran fortuna y su tío y tutor es el villano perfecto. Los adultos caerán rendidos a sus pies y ante su palabrería; y sólo los niños serán capaces de ver cómo de negra es su alma. El dinero es el reclamo y el crimen su consecuencia. Incluso un gran puma formará parte de este elenco de personajes, que no tiene desperdicio. Con todos estos ingredientes, el misterio y la aventura están servidos. Matemos al tío es una novela plagada de dicotomías: perversidad frente a inocencia, realismo frente al mundo de los sueños, bondad frente a maldad, tranquilidad frente a dinamismo, animales frente a personas… Y es que la vida está hecha de lo mismo: un poquito de suerte, un poquito de desgracia, un puñadito de risas y unas cuantas lágrimas. Es una novela de crecimiento, en la que dos niños traviesos, maleducados e insolentes acaban siendo valientes, respetuosos, serviciales e inteligentes, gracias a las normas y al cariño. Es una novela que refleja la crueldad inherente en el ser humano. Es una novela que cuenta, como un cuento, cómo es la vida. En definitiva, Matemos al tío es una novela para lectores. 

Flor

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LA HISTORIA DE ERIKA

Título:  La historia de Erika

Texto:  Ruth Vander Zee

Ilustración:  Roberto Innocenti

Traducción:  Pilar Martínez Mateos, Xosé Manuel González

Editorial:  Kalandraka   Pontevedra, 2005 (Reedición: 2014)

Para aquellos que aún no conozcan este álbum, la mejor sugerencia que se puede ofrecer es que por sí mismos se asomen a la historia. Roberto Innocenti retoma en ella el tema de otro exitoso álbum titulado Rosa Blanca.

El libro versa sobre una historia real, narrada por una superviviente del Holocausto a Ruth Vander Zee, la propia autora del texto, en un  encuentro casual que tuvo lugar en Alemania en 1995. El trabajo de Innocenti y Vander Zee es excepcional.

El ilustrador ha optado por mostrar lo esencial: raíles, vagones, un cielo plomizo … Según él mismo explica en una entrevista, “en esa historia lo que importan son los objetos, o la niña que se queda sola. No puse ni tan siquiera rostros. Sólo hay una historia, que es lo esencial”. Las imágenes de la Segunda Guerra Mundial recurren al blanco y negro, como viejas fotografías, logrando una gran proximidad al pasado, mientras las figuras humanas, tanto de las víctimas como de los soldados, se presentan cortadas a la altura de la cintura o de espaldas y nunca nos muestran su rostro. Sólo las ilustraciones que abren y cierran la historia al margen del momento histórico que reflejan, emplean el color, junto con otra ilustración de la bebé. El propio Innocenti comentó haber visto de niño a unos refugiados que huían y llevaban un bebé envuelto en una manta rosa. Nunca lo olvidó.

La trama, dotada de gran sencillez, ya que parte del viaje que realizó una bebé (la narradora) en compañía de sus padres en uno de los trenes enviados por los nazis a los campos de exterminio, va ganando intensidad en cada página y nos va  sumergiendo poco a poco, in crescendo, en el horror inexplicable, hasta alcanzar una tensión que desembocará en un instante que corta la respiración. Se acaban las palabras y la imagen asume toda la responsabilidad de la narración, todo queda en suspensión. Es difícil seguir adelante sin sentir un verdadero estremecimiento, pero la historia continúa porque Erika sigue viva. A partir de este hecho, el desenlace se precipita hasta fundirse con el presente, en el que una Erika convertida en abuela que,  pese a todo, ha llevado una vida plena, nunca ha dejado de hacerse multitud de preguntas que nadie le responderá. Ella lo sabe. Son las mismas preguntas que nosotros nos hacemos. La empatía que se crea entre la narradora y los lectores es total y, de nuevo, tenemos la oportunidad de asistir a esos pequeños milagros que, de tanto en tanto, nos ofrecen los álbumes ilustrados.

Este libro lo he llevado a  1º de la ESO. Una vez que finalizó la lectura y que logramos volver a nuestra apacible realidad, iniciamos una sesión de preguntas y reflexiones que propiciaron el clima perfecto para que, con más calma y en casa, cada alumno formulase diez cuestiones que hubiera podido plantearse Erika. Estos son algunos ejemplos:

¿Cómo serían mis padres?, ¿cómo se llamaban?, ¿en qué trabajarían?, ¿habré tenido hermanos?, ¿cuál será mi nombre verdadero?, ¿y mis apellidos?, ¿cómo hubiese sido mi vida con mis verdaderos padres?, ¿qué día habré nacido?, ¿iría el resto de mi familia en el vagón?, ¿qué será de mis padres, estarán vivos?, ¿volverá a ocurrir otra cosa así?, ¿qué suerte correrán mis hijos el día de mañana?, ¿tendré parientes vivos?, ¿dónde vivíamos todos?, mi madre, ¿sería cariñosa?, ¿tendríamos alguna mascota?, ¿qué les ocurrió a mis padres?, ¿a quién me parezco?, ¿sufrirían mucho?, ¿los liberarían cuando acabó la guerra?, ¿por qué hubo esa guerra?, ¿cómo se les ocurrió esa idea para salvarme?, ¿cómo hubiese sido mi vida si no hubiese habido guerra?

Y para finalizar yo misma me hago esta pregunta de la que sí sé la respuesta: ¿no  es esto lo que realmente merece la pena?

Olga Orviz

 

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MI BOSQUE

arqueologías

Llegué hace diez años al CPR de Gijón por azar; quería tener la máxima puntuación en el apartado de cursos de formación antes de las oposiciones de 2010, y me valía casi cualquiera.

Recuerdo aquel primer día perfectamente, el pudor y la sensación de estar donde no me correspondía. Un montón de mujeres desconocidas para mí que parecían conocerse ya entre ellas, una encuesta sobre preferencias en lecturas infantiles y juveniles que apenas supe responder y una ronda de presentación en la que descubrí que era la única profe de Lengua de Secundaria entre casi una veintena de maestras de Primaria e Infantil.

Recuerdo haber pensado “Éste no es mi sitio. No vuelvo”.

De pronto, una chica empezó a “leer” La ola, de Suzy Lee y me dejó embobada, hipnotizada. Me dije a mí misma que yo quería dejar así a mis alumnos, que quizá tenía que darle una oportunidad a esto… El primer libro que me llevé a casa de aquel grupo de Selección de Lecturas fue El árbol rojo, de Shaun Tan y desde entonces es siempre el primer álbum que llevo a mis clases.

Volví al día siguiente. Y al año siguiente, y al siguiente, y al otro. Y no lo dudé cuando nos planteamos seguir sin título ni créditos. Descubrir  la Librería El Bosque de la Maga Colibrí, primero en Viesques y ahora frente al mar, descubrir a Lara, fue una de las mejores cosas de mi vida. Para entonces yo ya quería a Bea y a Ana, a varias Anas, a Eva, a Mercedes, a Marisa, a Lorena, ya distinguía a Mirta y a Mila… Para entonces ya necesitaba a aquel grupo. Lo necesitaba profesionalmente y personalmente.

Ha pasado el tiempo y han pasado muchas cosas, muchas. Hemos cambiado de nombre y de ubicación; algunas compañeras se han ido y han llegado otras nuevas, otras vienen y van; tuvimos algún hombre esporádico hasta que apareció Alberto y se quedó; hemos tenido hijos; hemos perdido hijos, y padres, y hermanos; nos hemos jubilado; hemos aprobado oposiciones; nos hemos reído mucho, hemos llorado algunas veces, nos hemos abrazado siempre, hemos leído todo. Casi todo.

El año pasado fue un año de crisis que creo que éste hemos sabido superar perfectamente: leyendo, hablando, compartiendo, aprendiendo.

Ha pasado el tiempo, sí,  y yo he cambiado.

Soy la profesora que soy gracias al Bosque.

Necesito el Bosque.

Amo el Bosque.

Y ahora pienso: “Éste es mi sitio. El sitio al que volver siempre”.

Emma

NOTA: La foto de cabecera, de Roberto Molero, corresponde a nuestras Arqueologías poéticas, antologías autoeditadas con los versos que han construido nuestras vidas.

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EL ABISMO

El abismo

Neal Shusterman

Anaya

Esta novela transcurre en dos escenarios diferentes. Por un lado, navegamos en un barco extrañísimo, con personajes muy peculiares que por lo general producen pavor; se nos habla de dos criaturas marinas terribles, de origen literario (una enorme ballena blanca, un calamar de dimensiones gigantescas); nos paseamos por diferentes lugares del barco que cambian misteriosamente de un momento a otro… Por otro lado nos encontramos en un sanatorio mental, con un montón de jóvenes ingresados buscando el camino de su recuperación. Ambas situaciones están entrelazadas, pero lo meritorio no es que el autor haya conseguido mezclar los dos hilos en una historia que se sostiene: lo bueno es que la forma de enredarse los dos no deja de ser sino un camino para conocer el cerebro “estropeado” del protagonista.

Nuestra comprensión del texto se afianza cuando él mejora y consigue entender las cosas que sueña o vive; altera la narración y su ritmo de acuerdo con la medicación que toma y se recupera cuando el delirio parece llegar al clímax y resolverse, a su manera.

Es muy sorprendente que el autor se atreva a llevar nuestro desconcierto mucho más allá de lo esperado. Hay otras narraciones que por su originalidad o extrañeza nos mantienen fuera del círculo de la comprensión un tiempo, pero pasado un determinado número de hojas, todo se aclara gracias a una explicación más o menos extensa. No esperéis eso en este título: la locura no se comprende, y este libro tampoco del todo, pero ese desconcierto que nos hace sentir amplía nuestra visión del mundo y nos hace más empáticos.

Casualmente, al poco tiempo de esta lectura comencé otra que me ha parecido maravillosa: El verano sin hombres, de Siri Hustvedt. La protagonista es abandonada por su marido y sufre tal presión que su primera respuesta es un ataque de locura transitoria. La historia no gira en torno a este ataque, pero sí se aborda lo que la protagonista siente al perder el equilibrio mental. Curiosamente los dos libros coinciden en una misma cosa: el miedo terrible que acompaña a los enfermos de esquizofrenia de perderse para siempre en el mar de la locura, de no saber regresar. Creo que, siendo este un libro para un público adulto, me vi muy seriamente beneficiada por la lectura previa de El abismo. Qué cosas ¿no?

Lorena

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HISTORIA DE TODOS

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Historia de Todos

Héctor Gómez Navarro

Ina Hristova (ilustración)

A buen paso, 2017

De estos cuentos, el primero que me llegó lo escuché de viva voz. Así tiene que ser con las historias de todos: entre amigos, con trago y calor de reunión después del trabajo. Las palabras me supieron a pan dulce, amasadas por igual con harina humilde y cristales de azúcar traídos de ultramar. Sonaban antiguas y recién creadas para la ocasión. Así tiene que ser con las historias de amor.

El propio autor había elegido “El tejedor” para la presentación. Así tiene que ser un favorito: de bella estampa, pasión cubierta de sereno dominio. Lo leyó salpicado de boleros ardientes, interpretados por un guitarrista amigo, y sus voces tendieron una trampa convincente. Así tiene que ser con las trampas.

Compré el libro con impaciencia y lo emprendí con el mismo sentimiento. Pero aquel hombre resultó ser incluso más hábil sobre el papel. Así tiene que ser un escritor: su reino es una línea que se instala más allá de los vientos. Renegué de la prisa y distancié cada relato del que le seguía, como cartas de pretendiente que van llegando con el ritual del reparto. Así tiene que ser la correspondencia.

Me dejé enamorar. Y puesto que no soy doncella inexperta que nunca se vio en lides semejantes, avancé entre el recuerdo de amantes muy queridos. Así es la madurez de los lectores: un regreso a bibliotecas deslumbrantes donde el sueño lleva la marca de Cien años de soledad, las Memorias de África moldean el barro de los pueblos y el Génesis aún no ha terminado sus labores. Así tiene que ser el reencuentro.

Hoy la edición de este libro se viste de gala. Bajo un nuevo color y peso, oleadas del verbo dibujan un mundo carnal y perdurable que todavía no os pertenece. Os envidio la angustia deliciosa que os aguarda.

Así tiene que ser: no tengo duda.

Beatriz

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ERIK VOGLER Y LOS CRÍMENES DEL REY BLANCO

Erik Vogler

Erik Vogler y los crímenes del  rey blanco

Beatriz  Osés. Iban  Barrenetxea (ilustrador)

Edebé, ,  2014

Si alguien me preguntase “¿de qué trata este libro?” es cierto que necesitaría un par de segundos antes de contestar, porque la respuesta no es tan sencilla como pueda parecer.

Como suele ser habitual, justo al inicio se nos presenta al protagonista, Erik, un adolescente de 15 años poco común: es ordenado, tiene aficiones sofisticadas, le encanta el control y los espacios pulcros, es aficionado a las marcas de ropa y complementos caros (con acertadas e imaginativas resonancias italianas, francesas e inglesas). Y además sabemos que no tiene amigos y que vive con su padre, Frank (no figura apenas). Muy pronto aparecerá su abuela paterna, Berta, antítesis de su nieto.  Aunque coinciden en el gusto por la cultura, su abuela es dejada en cuanto a su imagen personal (su pelo alborotado casi es un personaje más) y tan poco amiga de la limpieza como su nieto de las pelusas bajo la cama.

Lo cotidiano predomina en los primeros capítulos hasta que, de pronto, nos asomamos a lo paranormal al mismo tiempo que lo hace Erik. Todo cambia pese a que los escenarios son realistas. La  trama transcurre en Alemania entre Bremen, en donde viven Erik y su padre, y Grasberg, localidad de la abuela. Allí conocerá al otro vértice de este triángulo, Albert Zimmer, vecino de su abuela del que no se fía ni un pelo y mucho menos después de fijarse en los afilados colmillos que tanto lo desconciertan y que tantas satisfacciones darán a los lectores.

Erik se verá inmerso en un misterio y unos crímenes aún sin resolver. Si de algo está seguro es de que el mundo paranormal le pide ayuda para llegar a la verdad. Y otra cosa que nos quedará muy clara es que Erik nunca llegará a ser un héroe al uso pero sí resulta un chico muy concienzudo al que no le gusta dejar las cosas a medias.

Los principales aciertos del libro, tal como lo percibo, son entre otros: la propia estructura, veintisiete capítulos de dos páginas o tres de media que ofrecen a  jóvenes lectores la sensación de avanzar, de leer mucho; el vocabulario que emplea es lo suficientemente asumible por parte de lectores aún noveles y, por otro lado, ofrece usos más escogidos que, sin darse cuenta, los puede ir familiarizando o preparando para otro tipo de lecturas; otro aspecto destacable es el tempo, la feliz idea de la autora de dosificar las sorpresas mientras nos encaminamos a un desenlace que va de un andante a un molto vivace  y que ocupa los últimos diez capítulos, aproximadamente. Esta es la verdadera arma secreta del libro, ese final a prueba de timbres de aula, de mochilas sin cerrar, de cambios de clase. Ese final que los deja sentados en las sillas y evapora el resto del mundo. Un final tan apoteósico que cuando entró el conserje a dar un recado y se abrió la puerta, más de uno y de dos botaron en el asiento. Y, además, la abuela, que en la parte del desenlace les encanta y los tranquiliza en la misma medida en que, al principio, les rompía los esquemas porque no cocinaba bien ni le gustaba limpiar.

Quizá sea esa la razón del especial cariño que manifiesto hacia el libro, el haber podido disfrutar junto a los alumnos del placer de la lectura sin grandes pretensiones: leer y vivir momentos especiales, compartir el poder del libro pese a todo. Por eso lo recomendaría para lectores que pueden ir desde 6º de Primaria, 1º de la ESO, principalmente y también 2º, según los propios gustos. En nuestro centro lo tenemos de lectura obligatoria en 1º de ESO porque aún no hemos encontrado el caso de alguien a quien no le guste. Es muy cómodo para trabajar en la lectura de aula y luego ofrece muchas más posibilidades, ya que disponemos de otros cinco volúmenes publicados, sirviendo de estímulo para la lectura voluntaria. De entre ellos destacaría los volúmenes 4, 5 y 6. La trama se va entretejiendo y cabos sueltos de otras aventuras cobran pleno sentido en el último libro, además de contemplar los efectos de un Erik enamorado en el volumen 4. Por otra parte, se percibe cómo la autora ha ido creciendo junto a sus personajes y cada vez va a más, hay más guiños, se forja un pasado compartido, incluso por medio del humor, tan presente a lo largo de las historias.

Para finalizar, quería referirme a la experiencia que vivimos en el centro en marzo de 2017, cuando Beatriz Osés nos visitó en compañía de su marido Pedro (colabora durante la charla poniendo música en directo con un teclado y un banjo) y su hija Noelia, puro desparpajo e inteligencia con cinco años. Beatriz, que además es profesora de Lengua en Secundaria, sabe lo que hace, sabe a quién tiene delante y ofrece un encuentro muy planificado aunque permite también lo espontáneo a través de las preguntas de los estudiantes. A simple vista no se muestra especialmente sonriente, lo que no impide que el encuentro transcurra con buen clima y sobre todo, no impide que decenas de estudiantes le soliciten la firma del ejemplar que pacientemente les dedica. El efecto es inmediato. Durante las guardias de los recreos, desfilan los ejemplares de Erik como las tapas en una feria del pulpo. Erik está consolidado y el caso es que cuando les preguntamos si les resulta simpático, ninguno lo admite, ahora bien, que nadie le toque ni un pelo engominado.

Olga Orviz

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CARTAS DE AMOR A LOS MUERTOS

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Cartas de amor a los muertos

Ava Dellaira

Nocturna ediciones

 

“Querido Kurt Cobain:

            Hoy las señora Buster nos ha puesto nuestros primeros deberes de Lengua: escribirle una carta a alguien que haya muerto. Como si la carta pudiera llegarte  al cielo o a una oficina de correos para fantasmas. Probablemente quería que escribiéramos a un antiguo presidente o algo por el estilo, pero yo necesito a alguien con quien hablar y no podría hablar con un presidente. Contigo sí.”

Así comienza esta novela de la autora Ava Dellaira que se desarrolla , como bien indica su título, a través de cartas y cartas  que la protagonista, Laurel, escribe a sus ídolos más admirados por distintas circunstancias. Lo que inicialmente se había planteado como unos deberes para la clase de Lengua se acaba convirtiendo en una terapia, a modo de diario epistolar, que nos permite compartir las vivencias agridulces de su adolescencia. Compleja etapa de la vida que  además, en su caso, se ve agudizada por el trágico hecho de la muerte de su hermana mayor May, a la que adoraba. Una alargada sombra que acompaña a la  joven, para bien y para mal, a lo largo de toda la narración.

A raíz de este suceso, sus padres se separan. Cuando más necesita a su madre, ésta prácticamente desaparece de su vida y Laurel debe convivir  a tiempo partido con su padre y su tía materna, Amy, peculiar mujer de marcado carácter religioso. Y por si esto fuera poco, nuestra protagonista debe enfrentarse a un nuevo colegio, nuevas compañeras, nuevas situaciones…

Con estos ingredientes iniciales todos los aspectos de la adolescencia aparecen retratados de la mano de Laurel: el primer amor, la primera escapada nocturna, la fuerza del grupo, la autoestima y la imagen propia, la desorientación …de tal modo que a los lectores y lectoras quinceañeros no les será difícil identificarse con las vivencias que se van narrando en cada carta.

Y entre vivencia y vivencia se trasluce con una tristeza contenida el duelo particular de la joven por la falta de su hermana, casi su mentora, su modelo admirado. Son momentos emotivos cuyo logro bien se puede explicar porque la autora, antes de escribir esta novela, había experimentado la tristeza del fallecimiento de su madre. Desde un punto de vista más adulto éste es el aspecto más interesante de la obra: la dificilísima gestión que debe realizar la protagonista para encarar la dureza del hecho de la muerte. Encararlo además, sola, confusa, e incluso autoinculpándose, en parte, por lo sucedido. Puede que suene a melodramático, quizás lo sea, pero bien llevado por Ava Dellaira.

Kurt Cobain, Judy Garland, Amelia Earthart, Amy Winehouse, River Phoenix…son algunos de los destinatarios de las cartas a los que la joven confía sus vivencias y pensamientos más íntimos. Y aunque el formato pueda ser algo repetitivo lo que al final cuenta es el apasionado retrato de los claroscuros personales de Laurel, que servirán sin duda al público juvenil para  reflexionar, o incluso aliviar, los  vaivenes de la adolescencia en momentos complicados, donde de la lágrima a la risa solo media un segundo.

Alberto