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LA ESTRELLA DE LOS SIMIOS

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La estrella de los simios

Frida Nilsson

Barcelona: Thule Ediciones, 2018

Gorila se fija en Jonna el día que acude al orfanato para adoptar a una criatura de las que allí viven. Y, sin dudarlo, firma los papeles que Gerb le presenta para poder llevarse a la niña con ella. Pero, ¿qué piensa Jonna al respecto?

La vida de la niña cambia de manera radical. Del orfanato a una chatarrería; de las estrictas normas bajo el mando de Gerb a la ausencia de ellas junto a Gorila: ni higiene ni horarios.

Jonna acaba cogiéndole gusto a su nueva situación, aunque, en realidad, a lo que se está acostumbrando es al cariño de Gorila y a su compañía.

Frida Nilsson (Suecia, 1979), nos presenta en La estrella de los simios, una madre fuera de lo común en el personaje de Gorila, cuyos toques de rebeldía ante los convencionalismos recuerdan a la Pippi Calzaslargas de Astrid Lindgren (Suecia, 1907-2002).

Tanto las escenas de humor como los momentos dramáticos sirven para pensar en los distintos tipos de familias que se pueden formar, en las relaciones entre madres e hijas, en los prejuicios y presiones sociales, en lo mucho que sufren aquellos que son rechazados por ser diferentes, en las rebeldías, pero sobre todo, en el triunfo del amor desinteresado de una madre hacia una hija, y en definitiva, de un ser hacia otro.

M.D.P.L.

 

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VERNE Y LA VIDA SECRETA DE LAS MUJERES PLANTA y ESCARLATINA, LA COCINERA CADÁVER

Ledicia Costas

Editorial Anaya

Existen mujeres planta y éstas que nos van a presentar viven en Vigo. Son seres originales, con un alma separada que tiene forma relativamente antropomórfica de tamaño diminuto, y al morir se transforman en árboles. Existen además guardianes de esas mujeres planta, que conocen el secreto y se encargan de velar por su seguridad. Y un mapa y un bosque escondido a donde deben ir cuando la transformación se acerque. En principio, es exactamente el tipo de novela que me gustaría. Además es muy lírica en sus descripciones, muy vívida a la vez, con una acción bastante rápida y personajes interesantes.

Pero tiene ciertos defectos que deberían pulirse. Es un libro que encajaría bien en los primeros cursos de Secundaria, y no es extenso ni extremadamente enrevesado, pero la consecuencia de esta brevedad es que van surgiendo explicaciones de forma intempestiva, algo improcedentes. Y lo de Verne no sé cómo tomármelo. Ni lo del Nautilus: no sé a cuento de qué tiene que pasar por Vigo el escritor buscando a las mujeres planta. En fin, hay una narración entretenida, con recursos muy lucidos y algunos defectos que es probable que no lo sean para determinados lectores.

Escribí el párrafo anterior hace unos meses, pero no me había quedado a gusto: una escritora muy premiada, bien editada… No me apetecía ser yo la que pusiera la pullita, como si no fuera capaz de apreciar lo cercano. Leí entonces Escarlatina, la cocinera cadáver, y debo decir que mucho mejor. Ya no tiene como destinatario natural a los alumnos de Secundaria, sino claramente a los últimos cursos de Primaria, y ofrece una historia entretenida, con aventuras de guion esperable e infalible y con un protagonista que no deja de recordar ligeramente a Manolito Gafotas: no es un superhéroe y lo sabe, entiende lo que pasa en su casa hasta cierto punto y es muy sincero en sus apreciaciones. Le distingue, eso sí, su aspiración: quiere ser cocinero. Es así como Escarlatina llega a su vida: es una niña muerta a la que tiene que reconstruir y que puede enseñarle sus recetas, pues murió hace mucho tiempo, cuando era cocinera en una casa rica. Conocemos gracias a ella el mundo de los muertos, muy animado, con un aire innegable a tradición mejicana, donde los muertos pueden hacer cosas que hubieran deseado en vida,… aunque como toda sociedad, con sus propios problemas. Para poder ayudar a Escarlatina, los dos niños tienen que preparar un plato que guste por igual a vivos y muertos; y ahí está lo difícil, porque los muertos comen verdaderas guarrerías (ojos podridos, patas de bichos,…dejad volar vuestra imaginación). Me quedo con la duda de por qué el protagonista acepta tan rápidamente una tarea tan difícil, pero es una historia original y bien escrita, que a los chavales les va a encantar.

Lorena

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MIGRANTES

Cover-Migrantes-CASTELLANO

Migrantes

Issa Watanabe

Libros del zorro rojo

Hace dos años, esta mujer dulce, de voz melodiosa y larga melena, tuvo una idea. En realidad era una idea que llevaba tiempo gestándose en su cabeza aunque ella aún no lo sabía y tenía que ver con un chico de Mali y un pasado en Mallorca.

Después llegaron unas imágenes demoledoras que contaban cómo los niños que huían de las guerras, de los tifones, del hambre, de la injusticia, dormían sobre el suelo duro de los bosques.

Y entonces esta peruana de voz pausada usó el don que le había sido regalado por los dioses de sus antepasados para dibujar con lápices de colores a unos animales que se lanzaban a la aventura de huir de sus países en busca de un futuro y una nueva patria. Porque la patria es aquel lugar donde estás en casa. Y la casa muchos la llevan a cuestas.

Gracias a la librería El Bosque de la Maga Colibrí, Issa Watanabe ha estado esta mañana en nuestra biblioteca y los chicos de 2º de ESO han tenido la oportunidad de escuchar cómo se gesta un álbum ilustrado, en concreto Migrantes.

La biblioteca esta mañana se ha llenado de palabras y color.

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Migrantes es una pequeña joya que aborda, con maravillosa sensibilidad y lirismo, un tema tan duro para el público infantil como es el drama de la emigración.

Dos momentos resultaron emocionantes con Migrantes: trabajarlo en clase con los alumnos, y escuchar a su autora.

En el diario local El Comercio, en su edición del sábado 9 de noviembre de 2019, se publicó un bonito reportaje a raíz de la presentación de este proyecto en la librería de El Bosque de la Maga Colibrí. El titular rezaba así: “De cómo explicar el horror a los niños”  y, efectivamente, ilustra muy bien el acierto de Issa Watanabe de tratar este tema a partir de una pequeña pero intensa historia, protagonizada por animales humanizados.

Es difícil describir la belleza de las ilustraciones de este libro álbum donde el fondo oscuro contrasta con los colores de sus protagonistas y donde cada dibujo contiene tantos detalles y enigmas como lecturas se hagan.

Una pequeña Muerte cadavérica pero ataviada con ropajes coloristas aparece en las primeras páginas acompañada de una gran ave azul. En su camino se encuentra con el grupo de animales-emigrantes en busca de una embarcación que los lleve al otro lado, a otra frontera que cruzar para alcanzar un lugar seguro donde poder seguir viviendo.

Leímos y trabajamos Migrantes con los niños y niñas de 2º de ESO, pero en cualquier otro nivel se podría abordar el libro. Junto con mis compañeras, Flor y Elena, planteamos diversas actividades que abarcaban desde el disfrute de la lectura hasta un análisis más profundo.

En algunas clases trabajamos la palabra que da título al libro, distinguiendo entre “migrante”, “emigrante” e “inmigrante”. Vimos un breve vídeo de Arturo Pérez Reverte que aclara muy bien la diferencia entre las tres palabras. Buscamos también más palabras derivadas y con el texto de la contraportada, del cineasta Theo Angelopoulos, trabajamos el campo semántico de los desplazados.

Nos informamos un poco sobre Issa Watanabe a través de documentos que se pueden encontrar fácilmente en internet, para así preparar algunas preguntas que le queríamos hacer.

Propusimos también que los alumnos dibujasen algún animal más que se pudiera incluir en ese grupo protagonista del libro, pero la actividad que más éxito tuvo fue la de interpretar las sugerentes y enigmáticas ilustraciones del libro y convertir en texto escrito esta bella historia de imágenes.

En una primera sesión mostramos a los alumnos todas las ilustraciones, pero sin descubrir el título ni el texto final de la contraportada. Queríamos que nos contasen sus impresiones iniciales: de qué trataba la historia, cómo la titularían y qué palabras se les venían a la cabeza.

Posteriormente dimos a conocer el título y el texto final, así pudimos comparar las ideas previas con estas otras impresiones. Finalmente nos pusimos manos a la obra y abordamos la tarea de escribir un texto. Para ello era imprescindible que alumnos y alumnas escribiesen una frase  para la primera ilustración y otra para la última, con el objetivo de enmarcar el resto de la historia entre un planteamiento y un desenlace. Para las ilustraciones centrales se dio la opción de añadirles el texto voluntariamente.

Después de este proceso, seleccionamos las frases y fragmentos que más nos gustaban y compusimos el texto final, del que reproducimos algunos fragmentos:

Valientes o víctimas. Fábula.

Hace mucho tiempo, en un bosque oscuro de altos árboles, una grulla y la Muerte estaban perdidas, sin tener muy claro a dónde ir.

Después de un largo camino, encontraron lo que buscaban…

También aquellos otros estaban perdidos. Tampoco sabían muy bien a dónde ir.

ELLA se hizo pasar por uno más, camuflada con su manto de rosas vivas que escondían

GRISES

ROSAS

MUERTAS.

Todos quedaron observándola…Asombrados…

-¡Es la mismísima Muerte!-rumoreaban algunos.

(…)

De repente, todos corrieron hacia la orilla y viajaron en su Arca de Noé. La calavera vigilaba desde el aire montada en su grulla azul.

(…)

Los supervivientes llegaron finalmente a la otra orilla, recordando a los que se habían quedado atrás.

Salieron de la oscuridad

para alcanzar otro mundo

tal vez de más colores.

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Al finalizar su visita le mostramos a Issa nuestro trabajo, como una de las cientos de interpretaciones que se pueden hacer de su libro. Fue entonces cuando las chicas y los chicos aprovecharon para preguntarle cuestiones que les habían dejado intrigados sobre algunas de las ilustraciones. Con dulzura y hábilmente no les quiso desvelar sus secretos para no condicionar cada particular lectura. Dio pistas, consejos, orientaciones… Pero sí que contestó claramente a una pregunta.

-¿Por qué tus personajes, si son pobres migrantes, no tienen rotas ni sucias sus ropas? -preguntó alguien.

– Lo he hecho intencionadamente. Quería que, al menos, quienes lo han perdido todo no perdieran su dignidad.

Quien es capaz de tratar con tanta sensibilidad este triste drama actual de los desplazados… ¡qué no será capaz de escribir, en este caso, dibujar, en sus libros! Solo hay que leer Migrantes y ya uno lo entiende todo.

Flor Prieto Quirós

Alberto Lorenzo Villanueva

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MEJILLONES PARA CENAR

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Mejillones para cenar

Birgit Vanderbeke

La Galera, 2009

Novela corta de ágil lectura de la autora alemana Birgit Vanderbeke, considerada una de las mejores escritoras alemanas de la actualidad. Recibió el premio Ingeborg Bachmann, el más prestigioso de su país en su momento por este novela.

Recomendable para leer en una sesión de clase en un aula de bachillerato, especialmente si se ha visto ya la caída del muro de Berlín (1.989) y sus consecuencias o, quizás, al revés, para comenzar con esta lectura breve antes de tratar el tema en la asignatura de Historia. De cualquier forma, una interesante novela corta para leer de manera compartida y reflexionar sobre ella; una oportunidad para que el alumnado madure o, cuando menos, se posicione ante situaciones de este calibre si es que nunca se han visto en semejante tesitura. Nos referimos a la que afecta a su narradora, una joven que, a través de un monólogo interior a la manera de Virginia Wolf, disecciona su vida y la de su familia (y casi la de una época de su país) a través del relato de lo que sucedió la noche en que su padre llegaba tarde a cenar. Esta circunstancia es el detonante de una historia que va creciendo en dureza a medida que avanzamos en su lectura: el maltrato en la familia, el machismo y el fascismo son mucho más universales y cotidianos de lo que nos gustaría.

Ana M.

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YO, MING

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Yo, Ming

 Clotilde Bernos

Nathalie  Novi

Kókinos, 2006

“Podría haber nacido Reina de Inglaterra, tener hermosos sombreros y viajar en carroza tirada por dieciocho caballos. Saludaría a las gentes con un leve gesto de mano y sonreiría al ver los angelitos medio dormidos adornando la tarta de manzana que me servirían con el té”.

 

Esta es la forma en la que comienza  Yo, Ming. Alguien, una voz, nos está contando lo que pudo haber sido y no fue: nacer como Reina de Inglaterra. Este ejercicio de fabulación se repetirá en seis ocasiones más, es decir, desfilarán un total de siete personajes variopintos: un cocodrilo, un emir, una bruja…. Y detrás, una voz que sigue fantaseando sobre quién pudo haber sido pero que no nos permite conocer la auténtica identidad asociada a ella. El planteamiento logra generar una gran expectación en el lector, ya que somos conscientes en todo momento de que la verdadera historia no ha empezado, que estamos en un original aledaño. Tras un resumen recordatorio en el que vuelven a  desfilar los personajes enumerados por el último de ellos, por fin, se produce el momento esperado: “Pero heme aquí, soy Ming. Y nadie más”. Pura concisión y pura fuerza envueltas en una de las láminas más logradas de Nathalie Novi. Un paisaje oriental a doble página con una capacidad evocadora indiscutible. Ya conocemos quién es la voz del inicio. De forma sencilla nos irá contando dónde vive, a qué se dedica y cómo pasa su día a día. Otro gran acierto de la historia vuelve a estar relacionado con la concisión, con una concisión poética: “Así es nuestra vida. Cada día. Tan solo cambia el color de los arrozales y el aroma de las cajas de té”.  Y cuando parece que ya está todo contado y resuelto, que la finalidad era conocer a Ming y su vida, de nuevo, otro golpe de efecto  se cuela cuando no te lo esperabas y Ming se sincera totalmente con nosotros permitiéndonos conocer cómo enfoca él la vida. No solo lo que hace y cómo vive, sino cómo entiende la vida. Y así en la penúltima página muestra cuán afortunado se siente a través  de  la emoción que causa en los personajes del inicio. Para finalizar, comparte con nosotros la verdadera fuente de su felicidad.

Yo, Ming llegó a mí a partir de una confesión de Javier Sobrino, quien nos comentó a los quince asistentes de un encuentro que aquel era el álbum ilustrado que le habría gustado escribir. Teniendo en cuenta quién manifestaba tal deseo, logró que nos muriéramos de ganas por conocerlo. Nos lo leyó en un instante de los que desearías congelar por tiempo indefinido y entendimos a la perfección el motivo de su admiración. Eso sí, nos confesó que logró que Novi le ilustrase un álbum suyo.

Es, sin duda, la otra gran apuesta de la editorial: contar con alguien como Nathalie Novi, quien logra un trabajo muy expresivo y colorista a base de témperas  y acuarelas. A lo largo de toda la historia y cuando arribamos a China, nos sumerge en diversos rojos, rosas y naranjas que lo tiñen de esa estética oriental tan característica, creando unas láminas delicadas y vitalistas.

Yo, Ming es un álbum que invita a imaginar cómo podría haber sido tu vida, a reflexionar  sobre el azar del mundo y, posiblemente, te recuerda que la felicidad no hay que buscarla necesariamente en las coronas, ni en las bicicletas de oro… Al menos eso es lo que tiene muy claro Ming.

Tanto me gustó la historia que quise compartirla con mis alumnos y la llevé a tres niveles, calando principalmente en 2º ESO A. Estas son algunas opiniones sobre Yo, Ming y acerca de si les habría gustado ser otra persona distinta:

“Creo que es absurdo desear haber sido otra persona. Teniendo la posibilidad de ser como tú quieras y el tiempo que pierdes deseando ser otra persona, podrías invertirlo en buscar tu potencial y en mejorarte a ti mismo”. Ana V.

“Ming disfruta de ser él, valora lo que tiene, saca lo mejor de ello con cosas simples como su nieta y es muy feliz.

“No me habría gustado ser alguien distinto, no creo que sea una buena idea pasarme la vida intentando ser algo que no soy cuando nunca voy a poder cambiarlo. En vez de intentar ser otra persona, intento cambiar algunas cosas para ser más feliz”. Salma P.

“No me habría gustado ser alguien diferente porque me gusta como soy y creo que con esfuerzo puedes ser lo que quieras.

Creo que es un buen libro y hace que reflexiones bastante, ya que todos podemos nacer siendo cualquier cosa pero tenemos que ser felices como somos”. Helen R.

“Ming está contento porque él es como es, tiene una familia y trabajo, es lo que todo el mundo quiere tener.

No me habría gustado ser alguien diferente, me gusta quien soy. Tengo familia y puedo estudiar para sacar una carrera y mis padres tienen trabajo, así que no me gustaría ser otra persona”. Llara M.

Olga Orviz

 

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SIETE PLANTAS

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Siete plantas

Dino Buzzati

Ilustraciones de Juan Berrio

Nórdica Libros

Entré en la clase de 2º de Bachillerato un jueves a última hora. Posé el maletín sobre la mesa, cogí una tiza y escribí en la pizarra:

“La literatura en los colegios debería ser un paréntesis dentro de la actividad diaria, una hora de sosiego en la que el alumno escucha, piensa en sus cosas o se duerme mientras el maestro lee en voz alta libros que no tienen por qué seguir el disparatado orden del canon escolar.” (Daniel Pennac)

Lo había pensado bien. El día anterior había devorado el libro Siete plantas, de Dino Buzzati y me había impresionado muchísimo. Supongo que porque soy una gran hipocondríaca… La historia de Giuseppe Corte, un hombre que ingresa en un sanatorio aquejado de una dolencia sin importancia y que poco a poco, y sobre todo por una serie de malentendidos, va descendiendo de planta desde la séptima hasta la primera, en la que se encuentran los enfermos terminales, me había desasosegado terriblemente.

Sabía que quería compartirlo con mis alumnos.

Calculé el tiempo de lectura: casi cincuenta minutos, justo una hora de clase.

Tenía que prepararme bien. Por una parte, la voz ¿Era capaz de leer en voz alta durante casi una hora sin que fallara? Sí, creía que sí. Había otro asunto importante. ¿Sería capaz de leer sin importarme lo que mis alumnos estuvieran haciendo, sin exigir que me prestaran atención? Era una de las condiciones de la actividad, pero no estaba muy segura de poder aguantarlo…

El caso es que me senté en la silla, sobre la tarima, y dije que eso es lo que íbamos a hacer: yo iba a leer y ellos podían hacer lo que quisieran. En completo silencio, eso sí. No se lo podían creer, aunque algún valiente dijo: “pues espera un minuto que saquemos cosas de la mochila, que mañana hay examen de Física y Química”.

Empecé a leer: “Tras un día de viaje en tren, Giuseppe Corte llegó, una mañana de marzo, a la ciudad en la que se encontraba la famosa clínica…”

Cuando el protagonista había bajado una o dos plantas, no lo recuerdo, eché una mirada al aula: tres o cuatro estaban, efectivamente, estudiando. Ester, claro, dibujaba; la mayoría simulaban escucharme, pero se notaba a la legua que no: Diego se había recostado sobre la mesa, tapando la cabeza con los brazos; sólo Alicia y Claudia, desde la primera fila, me miraban atentamente.

Continué: “El único, aunque pobre, consuelo de Giuseppe Corte, una vez que se encontró en la planta quinta, fue saber que según juicio unánime de médicos, enfermeras y pacientes, era en aquella sección el menos grave de todos…”

Los minutos pasaban. Yo los miraba de reojo y veía de vez en cuando que una cabeza se levantaba o que alguien fruncía el ceño. En la tercera planta, me interrumpió un momento un pequeño ronquido. Todos miramos hacia Diego, que se había quedado dormido, y alguno hizo un gesto de “ya verás ahora la que se va a armar…”  Pero yo seguí.

“A mí me han mandado que lo lleve a la primera, mire aquí…”

Quedaban sólo tres páginas y unos cinco minutos. Alguno empezaba a recoger sus cosas pero me habían hecho caso: ni un sólo ruido.

Leí el último párrafo muy despacio, intentando que sintieran la angustia del protagonista, que vivieran lo que yo había vivido el día anterior: “Volvió la cabeza al otro lado y vio que las persianas mecánicas, obedeciendo a algún misterioso mando, bajaban lentamente, cerrando el paso de la luz”.

Cerré el libro. Los miré durante unos segundos y en ese momento sonó el timbre. Fin de la clase. Ni una palabra. Despertamos a Diego que se asustó un poco al ver que estaba en el aula y todos fueron saliendo.

Alicia y Claudia lo hicieron las últimas, con la cara casi desencajada. Al llegar a la puerta, Claudia se volvió y me dijo: “Pero profe, no hay derecho a esto. ¿Cómo voy a comer yo ahora?¿Cómo estudio yo ahora por la tarde? ¿Cómo sigo yo a partir de ahora con mi vida normal?”

Yo me encogí de hombros y sonreí. No contesté.

Simplemente pensé: “Ha merecido la pena”.

Emma Cabal.

 

 

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EL MONO DEL ASESINO

“Muchos creen que el Jefe es ahora mi dueño. Pero el Jefe no es de esos que quieren poseer a otros. Él y yo somos compañeros. Amigos.”

EL MONO DEL ASESINO

El mono del asesino

Jakob Wegelius

Sushi Books

¿Cuánto hace que no te das el lujo de leer una novela de aventuras? Una novela de aventuras de esas que leías cuando soñabas con viajar al otro lado del mundo, descubrir misterios, conocer culturas, comer cosas exóticas…

Bien, pues esa es la sensación que necesito transmitir tras leer El mono del asesino. Siento la necesidad de recomendarla, de animar a jóvenes y adultos a leerla, a entusiasmarse con Sally Jones y sus amigos. Recorrer  Lisboa, olisquear el aire del Tajo y la mar en las calles de la Alfama,  probar pasteles de nata de la pastelería Graça y escuchar cantar fados a Ana a la luz de la luna… El mono del asesino es una novela de aventuras al puro estilo clásico, de las que echamos de menos cuando cumplimos años y de esas que sabemos que nuestros chicos deben leer. Es una novela sin edad, solamente para aquel que quiere disfrutar de un montón de páginas bien escritas, amenas.

Pero empecemos por el principio. El mono del asesino es una novela para valientes, pues tiene nada menos que 620 páginas. Es un libro en pasta dura, cuidado con esmero por la editorial gallega Sushi Books y acompañado de unas ilustraciones en blanco y negro, que recuerdan antiguos grabados. El propio autor, Jakob Wegelius, las ha realizado con mimo, así como los mapas  en color que reflejan con detalle las rutas que Sally Jones hace de Lisboa a la India y vuelta, a bordo de distintos navíos.

En realidad, no es la primera vez que Sally Jones sale a la escena literaria. Con anterioridad se publicó un álbum ilustrado que contaba sus comienzos en este mundo de hombres. En La leyenda de Sally Jones, editado también por Sushi Books, el lector puede conocer los primeros años de vida de nuestra protagonista hasta que se encuentra con el capitán Henry Koskhela, otro de los personajes emblemáticos de la historia que nos ocupa. Koskhela se convertirá en su Jefe y mejor amigo o, más bien, su familia. No es necesario haber leído La leyenda de Sally Jones para atreverse con El mono del asesino, pero no está de más saber que está ahí y que pueden llegar otras aventuras.

Y ¿qué tiene de peculiar nuestra Sally? Pues que es ,nada más y nada menos, una mona. Sally Jones es un simio grande y bueno, que viste una funda de trabajo y una gorra. Es una gorila que entiende perfectamente a los humanos, que sabe leer y escribir, juega al ajedrez y hace magia con cualquier herramienta, pues es una gran mecánica.  De buena que es nuestra Sally, echo de menos que saque a relucir su fuerza, su agilidad, su agresividad, especialmente cuando algunos de esos que se hacen llamar hombres la maltratan… Pero es que es más humana que los humanos. Lo único que a Sally Jones  le falta es hablar.

Puede que, llegados a este punto, algún posible lector diga: Uy, una mona como protagonista… No sé si… Y yo  digo que sí, un rotundo sí. El mono del asesino es verosímil, se gana tu confianza lectora con un ritmo lento donde priman las peripecias de los personajes, pero también lo que sienten, cómo se relacionan. Es una novela llena de intriga, sin grandes aspavientos ni acciones trepidantes, en la que el misterio y la descripción se llevan la palma. Lisboa, los viajes en barco o la India de los maharajás son el marco para hablar de relaciones de amistad, de maltratos,  de cuestiones políticas y del mundo de la música, la cárcel o el mar..

Sally Jones nos cuenta su vida en primera persona.  Comienza  su historia escribiendo en su Underwood rehabilitada gracias a sus milagrosas manos. Sally viaja con Henry Koskela en su barco a Lisboa y allí reciben un misterioso encargo que les llevará a viajar por el Tajo. A partir de ahí, nada sale como ellos esperaban y Sally ve cómo su Jefe, su mejor amigo, es acusado de un crimen que ella sabe que no ha cometido. Ante esa injusticia humana, que como tantas otras ella no puede entender, Sally Jones decide devolverle a ese hombre bueno, su libertad. Gracias a distintos amigos que va haciendo en su aventura, que le demuestran que puede confiar en la humanidad a pesar de todo, se lanzará a un viaje en el que conocerá otros mundos y culturas.

Ganadora de varios premios como el del Consejo Nórdico de Literatura Infantil y Juvenil de 2015 fuera de España y recientemente el Premi Llibreter de 2018, El mono del asesino merece nuestra atención a la hora de elegir una buena lectura. En mi caso la hemos compartido. La hemos leído a cuatro ojos, con una docena de años por un lado y unos cuantos más por el otro, y el veredicto ha sido unánime: es un libro muy, muy recomendable. Y la edad para atreverse a vivir aventuras, tenemos claro que es lo de menos.