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MATEMOS AL TÍO

Matemos al tío

Rohan O’Grady

Impedimenta

¿Cómo se da el paso de la literatura infantil a la juvenil? ¿Existe realmente ese paso, cual escalón que subimos o zancada que damos? Y ¿de la literatura juvenil a la de adulto? Porque ¿qué es la literatura de adulto? La discusión está servida y la introducción al libro que me ocupa, realizada. Desde que trabajo con adolescentes y siento esta necesidad de transmitirles mi amor por los libros, me preocupa qué libros se les ofrecen, a qué libros acceden en librerías y bibliotecas, qué libros les gustan y los motivos. Ahí es nada. Conclusiones saco pocas o quizá muchas: les gustan los libros que les dicen cosas. Y como a los adultos, dependiendo de su momento, de su contexto, de sus experiencias, a veces son unos libros los que dicen y en cambio, otras… Por todo esto, ando a la caza de libros que sirvan de puente, que ayuden a dar ese paso y así, de repente, llega a mis manos por recomendación librera Matemos al tío. Un clásico, por lo visto, aunque habéis de perdonar mi ignorancia, no lo conocía. Su autora es Rohan O’Grady, pseudónimo de la novelista canadiense June Skinner.

La novela fue publicada en 1963, pero en España no habíamos tenido el gusto de tenerla en papel hasta que la editorial Impedimenta decidió sacarla a la luz. Menos mal. La novela fue llevada al cine con el mismo título en 1966 por el director de terror William Castle y está considerada una de las más importantes novelas góticas del siglo XX, una obra de culto. Impedimenta no solo ha cuidado con mimo la edición del texto sino que además ha utilizado como ilustración de cubierta la de Edward Gorey, que es tan bonita que urge quitarle la capa protectora para verla en su totalidad. Llegados a este punto, os cuento el motivo por el que yo creo que es una de esas novelas que sirven de escalón, de zancada. Es clasificada como novela gótica, novela policíaca, novela negra. El terror que subyace en sus páginas es, en todo caso, psicológico. Y no tiene edad recomendada. Es un libro que podréis encontrar en la sección de adultos o en la de juvenil dependiendo del librero o el bibliotecario . Y es que, en mi humilde opinión, es un libro sin edad. Es, simplemente, un libro para lectores. Y hay lectores adolescentes y niños que reclaman lecturas que les hagan sentir que no son tontos, con las que puedan demostrar que ellos no se escandalizan por tonterías, que entienden el lenguaje subliminal, la ironía, los juegos de palabras… Quieren, como en la vida real, que en los libros no los traten con paternalismo. Y saben – aunque los adultos quieran ocultárselo – que en el mundo hay maldad. Por eso necesitan libros que cuenten lo que pasa, cuando pasa.

Y si algo hace esta novela es eso. Los protagonistas de este libro son dos niños geniales, cada uno a su manera. Por un lado, está Barnaby Gaunt, el sobrino. Es un niño inquieto, travieso, incluso podríamos decir que gamberro. Pero tiene un lado tierno, busca cariño y esa faceta solo puede dejarla ver en contadas ocasiones, ya que tiene un motivo de peso para ser como es. Por otro lado está Christie. Su carácter es fuerte y su cuerpo menudo, está moldeada por las circunstancias, por la ausencia de un padre y la sensación de no poder defraudar por nada del mundo a su madre. Es valiente pero comedida; es empática y, a la vez, interesada. Es tremenda. Ambos comienzan su aventura cuando llegan un verano a una isla habitada por gente bastante mayor, que ha sufrido una guerra y que ya no recuerda cómo era la vida cuando los niños corrían por las calles. Los isleños los acogen y cuidan, pero también los vigilan: demasiada vitalidad para un pueblo dormido. Y esa vigilancia corre a cargo del Sargento Coulter, miembro orgulloso de la Policía Montada de Canadá, un hombre recto, serio, con una historia a sus espaldas, de gesto duro y corazón de azúcar.

Barnaby es el heredero de una gran fortuna y su tío y tutor es el villano perfecto. Los adultos caerán rendidos a sus pies y ante su palabrería; y sólo los niños serán capaces de ver cómo de negra es su alma. El dinero es el reclamo y el crimen su consecuencia. Incluso un gran puma formará parte de este elenco de personajes, que no tiene desperdicio. Con todos estos ingredientes, el misterio y la aventura están servidos. Matemos al tío es una novela plagada de dicotomías: perversidad frente a inocencia, realismo frente al mundo de los sueños, bondad frente a maldad, tranquilidad frente a dinamismo, animales frente a personas… Y es que la vida está hecha de lo mismo: un poquito de suerte, un poquito de desgracia, un puñadito de risas y unas cuantas lágrimas. Es una novela de crecimiento, en la que dos niños traviesos, maleducados e insolentes acaban siendo valientes, respetuosos, serviciales e inteligentes, gracias a las normas y al cariño. Es una novela que refleja la crueldad inherente en el ser humano. Es una novela que cuenta, como un cuento, cómo es la vida. En definitiva, Matemos al tío es una novela para lectores. 

Flor

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LA HISTORIA DE ERIKA

Título:  La historia de Erika

Texto:  Ruth Vander Zee

Ilustración:  Roberto Innocenti

Traducción:  Pilar Martínez Mateos, Xosé Manuel González

Editorial:  Kalandraka   Pontevedra, 2005 (Reedición: 2014)

Para aquellos que aún no conozcan este álbum, la mejor sugerencia que se puede ofrecer es que por sí mismos se asomen a la historia. Roberto Innocenti retoma en ella el tema de otro exitoso álbum titulado Rosa Blanca.

El libro versa sobre una historia real, narrada por una superviviente del Holocausto a Ruth Vander Zee, la propia autora del texto, en un  encuentro casual que tuvo lugar en Alemania en 1995. El trabajo de Innocenti y Vander Zee es excepcional.

El ilustrador ha optado por mostrar lo esencial: raíles, vagones, un cielo plomizo … Según él mismo explica en una entrevista, “en esa historia lo que importan son los objetos, o la niña que se queda sola. No puse ni tan siquiera rostros. Sólo hay una historia, que es lo esencial”. Las imágenes de la Segunda Guerra Mundial recurren al blanco y negro, como viejas fotografías, logrando una gran proximidad al pasado, mientras las figuras humanas, tanto de las víctimas como de los soldados, se presentan cortadas a la altura de la cintura o de espaldas y nunca nos muestran su rostro. Sólo las ilustraciones que abren y cierran la historia al margen del momento histórico que reflejan, emplean el color, junto con otra ilustración de la bebé. El propio Innocenti comentó haber visto de niño a unos refugiados que huían y llevaban un bebé envuelto en una manta rosa. Nunca lo olvidó.

La trama, dotada de gran sencillez, ya que parte del viaje que realizó una bebé (la narradora) en compañía de sus padres en uno de los trenes enviados por los nazis a los campos de exterminio, va ganando intensidad en cada página y nos va  sumergiendo poco a poco, in crescendo, en el horror inexplicable, hasta alcanzar una tensión que desembocará en un instante que corta la respiración. Se acaban las palabras y la imagen asume toda la responsabilidad de la narración, todo queda en suspensión. Es difícil seguir adelante sin sentir un verdadero estremecimiento, pero la historia continúa porque Erika sigue viva. A partir de este hecho, el desenlace se precipita hasta fundirse con el presente, en el que una Erika convertida en abuela que,  pese a todo, ha llevado una vida plena, nunca ha dejado de hacerse multitud de preguntas que nadie le responderá. Ella lo sabe. Son las mismas preguntas que nosotros nos hacemos. La empatía que se crea entre la narradora y los lectores es total y, de nuevo, tenemos la oportunidad de asistir a esos pequeños milagros que, de tanto en tanto, nos ofrecen los álbumes ilustrados.

Este libro lo he llevado a  1º de la ESO. Una vez que finalizó la lectura y que logramos volver a nuestra apacible realidad, iniciamos una sesión de preguntas y reflexiones que propiciaron el clima perfecto para que, con más calma y en casa, cada alumno formulase diez cuestiones que hubiera podido plantearse Erika. Estos son algunos ejemplos:

¿Cómo serían mis padres?, ¿cómo se llamaban?, ¿en qué trabajarían?, ¿habré tenido hermanos?, ¿cuál será mi nombre verdadero?, ¿y mis apellidos?, ¿cómo hubiese sido mi vida con mis verdaderos padres?, ¿qué día habré nacido?, ¿iría el resto de mi familia en el vagón?, ¿qué será de mis padres, estarán vivos?, ¿volverá a ocurrir otra cosa así?, ¿qué suerte correrán mis hijos el día de mañana?, ¿tendré parientes vivos?, ¿dónde vivíamos todos?, mi madre, ¿sería cariñosa?, ¿tendríamos alguna mascota?, ¿qué les ocurrió a mis padres?, ¿a quién me parezco?, ¿sufrirían mucho?, ¿los liberarían cuando acabó la guerra?, ¿por qué hubo esa guerra?, ¿cómo se les ocurrió esa idea para salvarme?, ¿cómo hubiese sido mi vida si no hubiese habido guerra?

Y para finalizar yo misma me hago esta pregunta de la que sí sé la respuesta: ¿no  es esto lo que realmente merece la pena?

Olga Orviz

 

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MI BOSQUE

arqueologías

Llegué hace diez años al CPR de Gijón por azar; quería tener la máxima puntuación en el apartado de cursos de formación antes de las oposiciones de 2010, y me valía casi cualquiera.

Recuerdo aquel primer día perfectamente, el pudor y la sensación de estar donde no me correspondía. Un montón de mujeres desconocidas para mí que parecían conocerse ya entre ellas, una encuesta sobre preferencias en lecturas infantiles y juveniles que apenas supe responder y una ronda de presentación en la que descubrí que era la única profe de Lengua de Secundaria entre casi una veintena de maestras de Primaria e Infantil.

Recuerdo haber pensado “Éste no es mi sitio. No vuelvo”.

De pronto, una chica empezó a “leer” La ola, de Suzy Lee y me dejó embobada, hipnotizada. Me dije a mí misma que yo quería dejar así a mis alumnos, que quizá tenía que darle una oportunidad a esto… El primer libro que me llevé a casa de aquel grupo de Selección de Lecturas fue El árbol rojo, de Shaun Tan y desde entonces es siempre el primer álbum que llevo a mis clases.

Volví al día siguiente. Y al año siguiente, y al siguiente, y al otro. Y no lo dudé cuando nos planteamos seguir sin título ni créditos. Descubrir  la Librería El Bosque de la Maga Colibrí, primero en Viesques y ahora frente al mar, descubrir a Lara, fue una de las mejores cosas de mi vida. Para entonces yo ya quería a Bea y a Ana, a varias Anas, a Eva, a Mercedes, a Marisa, a Lorena, ya distinguía a Mirta y a Mila… Para entonces ya necesitaba a aquel grupo. Lo necesitaba profesionalmente y personalmente.

Ha pasado el tiempo y han pasado muchas cosas, muchas. Hemos cambiado de nombre y de ubicación; algunas compañeras se han ido y han llegado otras nuevas, otras vienen y van; tuvimos algún hombre esporádico hasta que apareció Alberto y se quedó; hemos tenido hijos; hemos perdido hijos, y padres, y hermanos; nos hemos jubilado; hemos aprobado oposiciones; nos hemos reído mucho, hemos llorado algunas veces, nos hemos abrazado siempre, hemos leído todo. Casi todo.

El año pasado fue un año de crisis que creo que éste hemos sabido superar perfectamente: leyendo, hablando, compartiendo, aprendiendo.

Ha pasado el tiempo, sí,  y yo he cambiado.

Soy la profesora que soy gracias al Bosque.

Necesito el Bosque.

Amo el Bosque.

Y ahora pienso: “Éste es mi sitio. El sitio al que volver siempre”.

Emma

NOTA: La foto de cabecera, de Roberto Molero, corresponde a nuestras Arqueologías poéticas, antologías autoeditadas con los versos que han construido nuestras vidas.

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EL ABISMO

El abismo

Neal Shusterman

Anaya

Esta novela transcurre en dos escenarios diferentes. Por un lado, navegamos en un barco extrañísimo, con personajes muy peculiares que por lo general producen pavor; se nos habla de dos criaturas marinas terribles, de origen literario (una enorme ballena blanca, un calamar de dimensiones gigantescas); nos paseamos por diferentes lugares del barco que cambian misteriosamente de un momento a otro… Por otro lado nos encontramos en un sanatorio mental, con un montón de jóvenes ingresados buscando el camino de su recuperación. Ambas situaciones están entrelazadas, pero lo meritorio no es que el autor haya conseguido mezclar los dos hilos en una historia que se sostiene: lo bueno es que la forma de enredarse los dos no deja de ser sino un camino para conocer el cerebro “estropeado” del protagonista.

Nuestra comprensión del texto se afianza cuando él mejora y consigue entender las cosas que sueña o vive; altera la narración y su ritmo de acuerdo con la medicación que toma y se recupera cuando el delirio parece llegar al clímax y resolverse, a su manera.

Es muy sorprendente que el autor se atreva a llevar nuestro desconcierto mucho más allá de lo esperado. Hay otras narraciones que por su originalidad o extrañeza nos mantienen fuera del círculo de la comprensión un tiempo, pero pasado un determinado número de hojas, todo se aclara gracias a una explicación más o menos extensa. No esperéis eso en este título: la locura no se comprende, y este libro tampoco del todo, pero ese desconcierto que nos hace sentir amplía nuestra visión del mundo y nos hace más empáticos.

Casualmente, al poco tiempo de esta lectura comencé otra que me ha parecido maravillosa: El verano sin hombres, de Siri Hustvedt. La protagonista es abandonada por su marido y sufre tal presión que su primera respuesta es un ataque de locura transitoria. La historia no gira en torno a este ataque, pero sí se aborda lo que la protagonista siente al perder el equilibrio mental. Curiosamente los dos libros coinciden en una misma cosa: el miedo terrible que acompaña a los enfermos de esquizofrenia de perderse para siempre en el mar de la locura, de no saber regresar. Creo que, siendo este un libro para un público adulto, me vi muy seriamente beneficiada por la lectura previa de El abismo. Qué cosas ¿no?

Lorena

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HISTORIA DE TODOS

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Historia de Todos

Héctor Gómez Navarro

Ina Hristova (ilustración)

A buen paso, 2017

De estos cuentos, el primero que me llegó lo escuché de viva voz. Así tiene que ser con las historias de todos: entre amigos, con trago y calor de reunión después del trabajo. Las palabras me supieron a pan dulce, amasadas por igual con harina humilde y cristales de azúcar traídos de ultramar. Sonaban antiguas y recién creadas para la ocasión. Así tiene que ser con las historias de amor.

El propio autor había elegido “El tejedor” para la presentación. Así tiene que ser un favorito: de bella estampa, pasión cubierta de sereno dominio. Lo leyó salpicado de boleros ardientes, interpretados por un guitarrista amigo, y sus voces tendieron una trampa convincente. Así tiene que ser con las trampas.

Compré el libro con impaciencia y lo emprendí con el mismo sentimiento. Pero aquel hombre resultó ser incluso más hábil sobre el papel. Así tiene que ser un escritor: su reino es una línea que se instala más allá de los vientos. Renegué de la prisa y distancié cada relato del que le seguía, como cartas de pretendiente que van llegando con el ritual del reparto. Así tiene que ser la correspondencia.

Me dejé enamorar. Y puesto que no soy doncella inexperta que nunca se vio en lides semejantes, avancé entre el recuerdo de amantes muy queridos. Así es la madurez de los lectores: un regreso a bibliotecas deslumbrantes donde el sueño lleva la marca de Cien años de soledad, las Memorias de África moldean el barro de los pueblos y el Génesis aún no ha terminado sus labores. Así tiene que ser el reencuentro.

Hoy la edición de este libro se viste de gala. Bajo un nuevo color y peso, oleadas del verbo dibujan un mundo carnal y perdurable que todavía no os pertenece. Os envidio la angustia deliciosa que os aguarda.

Así tiene que ser: no tengo duda.

Beatriz

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ERIK VOGLER Y LOS CRÍMENES DEL REY BLANCO

Erik Vogler

Erik Vogler y los crímenes del  rey blanco

Beatriz  Osés. Iban  Barrenetxea (ilustrador)

Edebé, ,  2014

Si alguien me preguntase “¿de qué trata este libro?” es cierto que necesitaría un par de segundos antes de contestar, porque la respuesta no es tan sencilla como pueda parecer.

Como suele ser habitual, justo al inicio se nos presenta al protagonista, Erik, un adolescente de 15 años poco común: es ordenado, tiene aficiones sofisticadas, le encanta el control y los espacios pulcros, es aficionado a las marcas de ropa y complementos caros (con acertadas e imaginativas resonancias italianas, francesas e inglesas). Y además sabemos que no tiene amigos y que vive con su padre, Frank (no figura apenas). Muy pronto aparecerá su abuela paterna, Berta, antítesis de su nieto.  Aunque coinciden en el gusto por la cultura, su abuela es dejada en cuanto a su imagen personal (su pelo alborotado casi es un personaje más) y tan poco amiga de la limpieza como su nieto de las pelusas bajo la cama.

Lo cotidiano predomina en los primeros capítulos hasta que, de pronto, nos asomamos a lo paranormal al mismo tiempo que lo hace Erik. Todo cambia pese a que los escenarios son realistas. La  trama transcurre en Alemania entre Bremen, en donde viven Erik y su padre, y Grasberg, localidad de la abuela. Allí conocerá al otro vértice de este triángulo, Albert Zimmer, vecino de su abuela del que no se fía ni un pelo y mucho menos después de fijarse en los afilados colmillos que tanto lo desconciertan y que tantas satisfacciones darán a los lectores.

Erik se verá inmerso en un misterio y unos crímenes aún sin resolver. Si de algo está seguro es de que el mundo paranormal le pide ayuda para llegar a la verdad. Y otra cosa que nos quedará muy clara es que Erik nunca llegará a ser un héroe al uso pero sí resulta un chico muy concienzudo al que no le gusta dejar las cosas a medias.

Los principales aciertos del libro, tal como lo percibo, son entre otros: la propia estructura, veintisiete capítulos de dos páginas o tres de media que ofrecen a  jóvenes lectores la sensación de avanzar, de leer mucho; el vocabulario que emplea es lo suficientemente asumible por parte de lectores aún noveles y, por otro lado, ofrece usos más escogidos que, sin darse cuenta, los puede ir familiarizando o preparando para otro tipo de lecturas; otro aspecto destacable es el tempo, la feliz idea de la autora de dosificar las sorpresas mientras nos encaminamos a un desenlace que va de un andante a un molto vivace  y que ocupa los últimos diez capítulos, aproximadamente. Esta es la verdadera arma secreta del libro, ese final a prueba de timbres de aula, de mochilas sin cerrar, de cambios de clase. Ese final que los deja sentados en las sillas y evapora el resto del mundo. Un final tan apoteósico que cuando entró el conserje a dar un recado y se abrió la puerta, más de uno y de dos botaron en el asiento. Y, además, la abuela, que en la parte del desenlace les encanta y los tranquiliza en la misma medida en que, al principio, les rompía los esquemas porque no cocinaba bien ni le gustaba limpiar.

Quizá sea esa la razón del especial cariño que manifiesto hacia el libro, el haber podido disfrutar junto a los alumnos del placer de la lectura sin grandes pretensiones: leer y vivir momentos especiales, compartir el poder del libro pese a todo. Por eso lo recomendaría para lectores que pueden ir desde 6º de Primaria, 1º de la ESO, principalmente y también 2º, según los propios gustos. En nuestro centro lo tenemos de lectura obligatoria en 1º de ESO porque aún no hemos encontrado el caso de alguien a quien no le guste. Es muy cómodo para trabajar en la lectura de aula y luego ofrece muchas más posibilidades, ya que disponemos de otros cinco volúmenes publicados, sirviendo de estímulo para la lectura voluntaria. De entre ellos destacaría los volúmenes 4, 5 y 6. La trama se va entretejiendo y cabos sueltos de otras aventuras cobran pleno sentido en el último libro, además de contemplar los efectos de un Erik enamorado en el volumen 4. Por otra parte, se percibe cómo la autora ha ido creciendo junto a sus personajes y cada vez va a más, hay más guiños, se forja un pasado compartido, incluso por medio del humor, tan presente a lo largo de las historias.

Para finalizar, quería referirme a la experiencia que vivimos en el centro en marzo de 2017, cuando Beatriz Osés nos visitó en compañía de su marido Pedro (colabora durante la charla poniendo música en directo con un teclado y un banjo) y su hija Noelia, puro desparpajo e inteligencia con cinco años. Beatriz, que además es profesora de Lengua en Secundaria, sabe lo que hace, sabe a quién tiene delante y ofrece un encuentro muy planificado aunque permite también lo espontáneo a través de las preguntas de los estudiantes. A simple vista no se muestra especialmente sonriente, lo que no impide que el encuentro transcurra con buen clima y sobre todo, no impide que decenas de estudiantes le soliciten la firma del ejemplar que pacientemente les dedica. El efecto es inmediato. Durante las guardias de los recreos, desfilan los ejemplares de Erik como las tapas en una feria del pulpo. Erik está consolidado y el caso es que cuando les preguntamos si les resulta simpático, ninguno lo admite, ahora bien, que nadie le toque ni un pelo engominado.

Olga Orviz

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CARTAS DE AMOR A LOS MUERTOS

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Cartas de amor a los muertos

Ava Dellaira

Nocturna ediciones

 

“Querido Kurt Cobain:

            Hoy las señora Buster nos ha puesto nuestros primeros deberes de Lengua: escribirle una carta a alguien que haya muerto. Como si la carta pudiera llegarte  al cielo o a una oficina de correos para fantasmas. Probablemente quería que escribiéramos a un antiguo presidente o algo por el estilo, pero yo necesito a alguien con quien hablar y no podría hablar con un presidente. Contigo sí.”

Así comienza esta novela de la autora Ava Dellaira que se desarrolla , como bien indica su título, a través de cartas y cartas  que la protagonista, Laurel, escribe a sus ídolos más admirados por distintas circunstancias. Lo que inicialmente se había planteado como unos deberes para la clase de Lengua se acaba convirtiendo en una terapia, a modo de diario epistolar, que nos permite compartir las vivencias agridulces de su adolescencia. Compleja etapa de la vida que  además, en su caso, se ve agudizada por el trágico hecho de la muerte de su hermana mayor May, a la que adoraba. Una alargada sombra que acompaña a la  joven, para bien y para mal, a lo largo de toda la narración.

A raíz de este suceso, sus padres se separan. Cuando más necesita a su madre, ésta prácticamente desaparece de su vida y Laurel debe convivir  a tiempo partido con su padre y su tía materna, Amy, peculiar mujer de marcado carácter religioso. Y por si esto fuera poco, nuestra protagonista debe enfrentarse a un nuevo colegio, nuevas compañeras, nuevas situaciones…

Con estos ingredientes iniciales todos los aspectos de la adolescencia aparecen retratados de la mano de Laurel: el primer amor, la primera escapada nocturna, la fuerza del grupo, la autoestima y la imagen propia, la desorientación …de tal modo que a los lectores y lectoras quinceañeros no les será difícil identificarse con las vivencias que se van narrando en cada carta.

Y entre vivencia y vivencia se trasluce con una tristeza contenida el duelo particular de la joven por la falta de su hermana, casi su mentora, su modelo admirado. Son momentos emotivos cuyo logro bien se puede explicar porque la autora, antes de escribir esta novela, había experimentado la tristeza del fallecimiento de su madre. Desde un punto de vista más adulto éste es el aspecto más interesante de la obra: la dificilísima gestión que debe realizar la protagonista para encarar la dureza del hecho de la muerte. Encararlo además, sola, confusa, e incluso autoinculpándose, en parte, por lo sucedido. Puede que suene a melodramático, quizás lo sea, pero bien llevado por Ava Dellaira.

Kurt Cobain, Judy Garland, Amelia Earthart, Amy Winehouse, River Phoenix…son algunos de los destinatarios de las cartas a los que la joven confía sus vivencias y pensamientos más íntimos. Y aunque el formato pueda ser algo repetitivo lo que al final cuenta es el apasionado retrato de los claroscuros personales de Laurel, que servirán sin duda al público juvenil para  reflexionar, o incluso aliviar, los  vaivenes de la adolescencia en momentos complicados, donde de la lágrima a la risa solo media un segundo.

Alberto

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RECETAS DE LLUVIA Y AZÚCAR

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Recetas de lluvia y azúcar

Eva Manzano y Mónica Gutiérrez

Thule ediciones, 2010

 

INGREDIENTES

  • La editorial Thule
  • Pastas duras de cartón, amables al tacto, rugosas y consideradas con el medio ambiente
  • Ilustraciones de Mónica Gutiérrez, realizadas con técnica mixta de acrílico, carboncillo y collage. Están llenas de detalles, así que será necesario desmenuzarlas con precisión.
  • El buen hacer con las palabras de Eva Manzano. Encontraremos definiciones de sentimientos, juegos de palabras, recursos variados y tanta imaginación que será necesario ir haciendo tiempos para que cuajen tantos términos.
  • Un montón de emociones, de esas que tenemos y sentimos todos, que a veces afloran y otras se enrocan en lo más hondo del corazón o las vísceras, esperando ser liberadas.
  • Unos adolescentes de trece años (aunque la edad no es un requisito imprescindible pues se recomienda saborear de los nueve en adelante y damos fe de que los adultos pueden saborear también estas delicadezas)
  • Una profe de Lengua que tiene que explicar los textos instructivos, pero también el lenguaje poético, los recursos literarios, los sustantivos abstractos,…

 

ELABORACIÓN

El primer paso para elaborar una buena receta de lluvia y azúcar es crear un ambiente idóneo. Lo ideal sería un sofá, una librería o una biblioteca, pero si no tenemos a nuestra disposición algo así, podremos utilizar un aula con sus mesas y sillas, sus corchos llenos de recordatorios, normas y calendarios, su pantalla digital, sus taquillas.

A continuación nos haremos con la atención de unos preadolescentes que quieren quitarse de encima el prefijo pero que aún son niños. Dicen que no les gusta leer y mucho menos les gustan los libros con santos, que dirían nuestras abuelas.  La forma ideal para conseguir dicha atención es la lectura en voz alta, haciendo voces, jugando con los puntos suspensivos, la intriga y las exclamaciones. A veces son reacios, pero insistiendo y batiendo sus almas a punto de nieve se consiguen maravillosos resultados.

El siguiente paso puede parecer sencillo pero tiene su complicación: tono de voz adecuado, movimiento de muñeca para pasar las páginas con lentitud, jugando con la sorpresa; giro de cabeza hacia todos y cada uno de los rostros que escuchan. Hay que insistir con algunos “grumos” que se niegan. Suelen ser aquellos que entienden con facilidad algunos de los sentimientos que se cuentan en este álbum ( el enfado, la timidez, la soberbia…) Para ablandarlos es recomendable  recurrir previamente a la paciencia que ya se contempla en el álbum:

Receta para ser paciente:

  1. Cuatro frutos del árbol “no importa”.
  2. Batir con azúcar de parsimonia.
  3. Meterlo en la nevera y, cuando esté frío, beberlo con calma durante la vida entera.
  4. Como conviene esperar, se puede tomar un aperitivo de “mientras tanto”, sacar la cabeza por la ventanilla y disfrutar del paisaje, encontrar amigos, enamorarse, tener hijos o no y hacerse viejos.

Una vez hemos conseguido una masa uniforme, lo moldeamos a nuestro gusto. Darles libertad es imprescindible. Así conseguiremos resultados geniales, que podremos leer en voz alta o en silencio; en nuestras casas o en el aula. Es recomendable espolvorearlo con una pizca de cariño y cubrirlo con una capa de imaginación y ya está listo para disfrutar. Buen provecho.

Y como sabemos que no siempre nuestras despensas contienen todos los ingredientes que necesitamos y que a veces la cocina se nos hace cuesta arriba, os sugerimos algunos platos incluidos en nuestra carta. Varios chefs de 2º ESO nos han regalado algunas recetas por si os apetece probar…

 

RECETA PARA LEVANTAR EL ÁNIMO

INGREDIENTES

  • 200g de recordar todos los momentos buenos de tu vida.
  • 100 g de fijarte durante el día en los pequeños detalles que te hacen feliz.
  • 1 litro y medio de todas las lágrimas que has derramado, con la alegría de que alguien estaba a tu lado para que te sintieras mejor.
  • Dos sobrecitos de un polvo que dice “ No puedes estar de bajón por una cosa mala si tienes mil motivos de felicidad a tu alrededor”
  • Una bolsa entera de “deja de parecer una cría de cinco años enfurruñada y empieza a sonreír”
  • Una cucharadita de charlas motivadoras con las amigas.
  • Una pizca de libro favorito con aroma a tristeza. Hay que tener en cuenta que en el bote un cartelito reza “Advertencia: no puedes darle un uso constante pues has de comprender  que en tus libros favoritos no siempre todo es color de rosas y esto podría ocasionar un efecto contrario al deseado”

MATERIALES

  • Lo más importante, tus familiares y amigos.
  • Unas cuantas cajas de libros

ELABORACIÓN

En esta receta el elemento esencial es tener la mente abierta y ser positivo, para finalizar con un gran resultado. En primer lugar mezclas los doscientos gramos de recuerdos más los 100 g de la felicidad de los detalles y los remueves en un bol de reflexión. A continuación viertes el litro y medio de lágrimas de felicidad y consuelo para que  la masa de sentimientos tome consistencia hacia un rumbo, la felicidad.

Por último derramas los sobrecitos de antidepresión y después de amasarlo viertes el contenido en las bolsas de protección antienfado.

 

RECETA PARA ESTAR ALEGRE

INGREDIENTES:

  • 100 gramos de abrazos
  • 300 gramos de risas
  • 7 cucharadas tiempo con familia
  • 200 gramos de tiempo con amigas
  • 500 ml de recuerdos felices

PREPARACIÓN:

Para conseguir alegría lo primero que tenemos que hacer es mezclar los 100 g de abrazos y 200 g de tiempo con amigas en un recipiente, lo revolvemos bien y lo metemos a enfriar durante  quince minutos.

Mientras, en otro recipiente mezclamos 300 g de risas y cinco de las siete cucharadas de tiempo en familia.

A continuación sacamos la mezcla de tiempo con amigas y abrazos del frigorífico y la mezclamos con las risas y las cinco cucharadas de tiempo en familia.

Para terminar la masa tenemos que espolvorear los recuerdos felices.

Por último metemos la masa en el horno a 240 º durante  media hora. Una vez transcurrido este tiempo, sacamos la masa del horno y… ¡ya tenemos lista nuestra alegría!

 

RECETA PARA NO ESTAR TRISTE

INGREDIENTES

  • 50 g de videos graciosos
  • Una pizca de música motivadora
  • 4 cucharadas de pensar en cosas que te hagan feliz
  • 125g de rodearte de gente con la que te guste estar

ELABORACIÓN

Para conseguir lo deseado,  primero se mezclan los vídeos graciosos con la música motivadora. Después revuelves en el bol y echas las cuatro cucharadas de pensar en cosas que te hagan feliz y lo pones a calentar en el horno a unos 180 grados durante una  hora y media.

Por último, cuando lo hayas sacado le echas 125 g de rodearte de la gente con la que te guste estar y ya estar listo para no estar triste una temporada.

Flor

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PROYECTO FRANKENSTEIN

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© Ilustración de Elena Odriozola para Frankenstein, de Mary Shelley, edición de Nórdica.

Todo empezó una lluviosa mañana de diciembre. Una inocente y pequeña mano sacó aleatoriamente una tarjeta de la caja con un nombre: Mary Shelley.

La investigación en el ordenador, mientras la lluvia golpeaba los cristales, nos hizo descubrir con alivio que Frankenstein no era un monstruo real sino un personaje de novela, el protagonista de una terrorífica historia escrita por una mujer, en aquella época en la que las mujeres aún debían firmar sus obras con pseudónimo.

http://ellaslasartesylasciencias.blogspot.com.es/2017/01/frankenstein.html?m=1

Una vez metidos el miedo y la curiosidad en el cuerpo, teníamos que leer el terrorífico relato y acudimos a la adaptación infantil de la colección Cucaña, incluida en el libro Relatos de monstruos de Steven Zorn.

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Relatos de monstruos.

Steven Zorn

Vicens Vives, 2010

El vocabulario nos resultaba novedoso y complicado, así que fuimos desmembrándolo y conociéndolo antes de sumergirnos de lleno en la historia. Con el aula casi a oscuras, las velas encendidas y la bruma fuera, fuimos conociendo la ambición de Víctor, e inspirados por el momento en el que descuartiza los cadáveres hicimos puzzles de anatomía. Pero también nuestra ambición había crecido y decidimos hacer nuestro propio Frankenstein, alternando la  lectura resbaladiza con juegos terroríficos y “criminales”.

Empezamos con el “El cadáver exquisito” que escribimos entre todos añadiendo un verso al anterior pero sin ver los previos y sin poder imaginar qué macabras escenas leeríamos al juntarlos. Sin poder evitarlo nuestros poemas ponían los pelos de punta: zombis, hombres lobo, cerebros y cuchillos fueron de las palabras más utilizadas. Algunos de ellos, que pasamos a ordenador e ilustramos, fueron:

IMPOSIBLE DORMIR

El día que murió mi abuela

lloré un cubo lleno de lágrimas

¿Qué te pasa?

me manqué en la calle

me dolían las piedras clavadas

los árboles se caían encima de las personas

y les mancaban en la cabeza

 

No apagues la luz. No respires

si no te duermes el coco te corta con cuchillos

 

Vale,  entonces me dormiré.

Carlota, Nel y Andrea

 

 

LUNA LLENA

Samu se convierte en un martillo gigante

en las noches de luna llena

Aparecen hombres lobo

y hacen carreras para conseguir huesos de oro

huesos de oro

arrancados de cadáveres

de reyes antiguos

 

Acuchillados, ahorcados y nadie lloró por ellos.

 Nel y Samuel

 

LA CANCIÓN DE LOS ZOMBIES

 

Está es la canción de los zombies

Queremos cerebros, tripas y los intestinos gruesos

¡Qué rico!

Entrañas salteadas con ojos

viscosos

tocando ojos

lamiendo ojos

y cerebros

con sangre de pimienta y sal

Samuel y Nel

El “Frankenstein poesudo” nos permitió jugar a ser Víctor y desmembramos poemas para reconstruir nuestro propio cadáver, cadáver que puede leerse empezando por el cráneo y siguiendo por la tibia, o de las costillas a los metacarpos.

Día 19, falleció

días lavando en el río esas nubes de abrigo

el recuerdo es borroso como niebla

saltó la jaula

y se perdieron allá por los atardeceres

con todas sus siete llaves

 

Carlota

 

Una concha que siempre escupe fuego

y muy peluda

que siempre come niñas o niños

Mi dedo lo cogió una almeja

para el capitán y para el barco

y que sólo le queda tocar el fondo

y perder la perla

los peces y sus ataúdes

la arena se la tragó el mar

para cambiar

nuestros recuerdos

Samuel

 

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Los “Haikus cadavéricos” fueron de lo más divertido porque nos permitieron abandonar el papel, el lápiz y el aula para escribir poesía. En extraña procesión fuimos hasta la biblioteca donde rebuscamos entre libros polvorientos aquellos que mejor se avenían para construir haikus con los títulos que figuraban en sus lomos:

Los fósiles

la región asturiana

experimentos

Nel

 

Mira abajo

los peces

peligro en el mar

 

¿No duermes osito?

Paseo por el tiempo

te, chocolate y café

                    Andrea

 

Y cuando ya creíamos haber acabado, un sentimiento nos atravesó la yugular y sin ser conscientes de nuestros actos seguimos haciendo terroríficas colecciones de sustantivos, verbos y adjetivos, para decorar el aula con nubes oscuras de palabras, hechas en un generador de nubes online. Nubes que nos acompañan desde entonces en las mañanas frías y lluviosas del monte.

Noemi

1

RESEÑAS INTERRUMPIDAS

Foto Reseña Laura F

Willy el tímido

Anthony Browne

Traducción de Carmen Esteva

Fondo de Cultura Económica

Colección Los especiales a la orilla del viento, México 1991

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Camina dos pasos por detrás. Llegamos tarde. ¡Date prisa! Una farola se le acerca peligrosamente. ¡PUM! Un choque fingido. Me apresuro a preguntarle:

-¿No has visto la farola? -Se ríe dejando caer los brazos.

-¡Ay, perdón!… como Willy. -Vuelve a reírse. Yo también.

Este regreso a Willy el tímido confirma el calado de este álbum en Mateo, mi hijo de 4 años.

Será por la fuerza estética de sus ilustraciones, quizá el punto más fuerte de Anthony Browne, tan necesarias para una comprensión completa del texto: imágenes cargadas de contrastes de color, luz y formato, con detalles sutiles solo perceptibles en las sucesivas relecturas. Por ejemplo, su cambio de la corbata por la pajarita en su nuevo yo.

Será por lo fácil que resulta identificarse con un personaje principal tan humanizado, presentado ya en la portada del libro, que nos lleva a nuestras zonas más vulnerables, y todo ello sin palabras que lo describan físicamente, aportando toda la información a través de su ilustración tan precisa y expresiva. Willy, con su dilema, es el eje principal de este libro, con un elenco escaso de personajes muy polarizados, buenos y malos.

Será por un argumento explícito, más en lo ilustrado que en lo escrito, que presenta a un chimpancé tímido  y vulnerable en un mundo de gorilas, hasta que a sus manos llega algo que promete ser la solución para convertirse en quien desearía ser. Sólo su final lleva un mensaje implícito, aunque fácil de descifrar. No tan evidentes resultan las parodias que encontramos acerca de la masculinidad, el culto al cuerpo y la figura del héroe, así como guiños constantes a la tira cómica, tan del agrado de Browne.

O será quizá la conexión afectiva que se establece entre Mateo y Willy, experimentando como propios los estados de ánimo del chimpancé, situándolo en una incomodidad que le lleva a interrumpir la lectura e incluso rechazarla:

– Mamá, Willy me agobia. Sobre todo sus músculos.

9788417059347

Irene la valiente

William Steig

Traducción de Jorge de Cascante

Blackie Books, 2018

De nuevo otro rechazo. Esta vez es la escena en la que el viento arranca de las manos la caja en la que Irene, la valiente, lleva el vestido a la duquesa. No es hasta varios días después que el propio Mateo decide llegar al final de la historia.

William Steig nos narra la historia de una niña que en un acto de coraje decide atravesar una tormenta de viento y nieve para llegar al palacio en el que la duquesa espera el vestido confeccionado por su madre. Ésta enferma tras terminarlo e Irene, otorgando valor al trabajo de su madre, entrará en una pugna con el viento que se resolverá en un final feliz, propio de los libros de Steig, pues como él mismo afirma, “las historias para niños deben tener un final optimista”. Recrea muy vívidamente tres ambientes: el calor del hogar en todas sus dimensiones; la crudeza del camino, lleno de adversidades; y la reconfortante opulencia del palacio. Y en estos ambientes se desarrollan las personalidades de las figuras principales: una madre cariñosa, una Irene tenaz en su empeño de enfrentarse a los elementos por unos valores morales que nos hacen querer parecernos a ella y una duquesa magnánima, capaz de recompensar el esfuerzo de madre e hija.

Los escenarios son descritos gráficamente con ilustraciones sencillas pero poderosas, con predominio de colores cálidos en casa y palacio, y fríos y oscuros en el duro camino. Sólo Irene porta vivos colores en consonancia con su demostrada vitalidad.

Para Mateo el momento en el que aparece de nuevo el vestido sobre un árbol fue el más reconfortante, rebajando la ansiedad de un camino que también para él ha sido difícil recorrer.

9788417059224

 

Tristán encoge

Florence Parry Heide

Ilustraciones de Edward Gorey

Traducción de Manuel Broncano

Blackie Books, Barcelona, 2017

Pero sin duda el mayor rechazo lo creó Tristán encoge. Plenamente identificado con su protagonista, fue incapaz de escucharlo más allá de la segunda página. Sólo una invitación a descubrir si finalmente Tristán volvería a su estatura original fue capaz de hacer que la lectura llegase a su final, escuchando desde una cierta distancia, más de dos semanas después de empezarlo por primera vez.

Tristán es un personaje que nos habla desde un punto de vista infantil. Aunque narrado en tercera persona, la abundancia de diálogo pone de manifiesto el mundo de los adultos a ojos de un niño que se siente cada vez más y más pequeño. Esto hace muy fácil que quien recibe la historia se identifique con la perspectiva de los “bajitos”. Una atmósfera angustiosa, en gran parte a causa de las ilustraciones de Edward Gorey, sobrias, monocromáticas y con un formato que se mantiene idéntico a lo largo de todo el libro. Llenas de detalles que recrean un ambiente pasado para una historia que, pese a contar con ya casi medio siglo, sigue siendo plenamente vigente hoy día.

Invita a la reflexión con un estilo narrativo muy basado en el diálogo, en el que los personajes se definen a sí mismos por lo que expresan, y con un narrador en tercera persona más bien neutral. Destaca la actitud de Tristán ante la indiferencia o desaprobación de los adultos, que asume con naturalidad y resiliencia sin por ello dejar de lado sus actividades o su natural curiosidad infantil por cosas sencillas, como las cajas de cereales, que paradójicamente, será lo que acabe revirtiendo su progresivo encogimiento y dotándolo después de la capacidad para hacerlo o deshacerlo a voluntad

– “Bueno, tampoco quiero crecer demasiado”, pensó-.

Termina con una escena que tanto se puede calificar de pesimista como todo lo contrario, al ser los adultos los receptores de la crítica y Tristán quien encarna la esperanza, incluso por medio del color.

Tres historias interrumpidas en el mismo mes. Probablemente en relación con un momento vital propicio para identificarse con sus protagonistas, todas ellas poderosas en sus mensajes y recreaciones de una realidad incómoda.

Willy el tímido fue el libro que más cartas de lectores le proporcionó a Anthony Browne, sin estar siquiera entre sus favoritos.

Irene, la valiente fue reconocido como Libro mejor ilustrado del año por The New York Times.

Tristán encoge, aparecido en 1971 y traducido al castellano en 1982 por la editorial Alfaguara, está considerado como uno de los más memorables relatos escritos por Florence Parry Heide.

Mateo está considerado el mejor lector infantil de su casa. Lo ha demostrado comprendiendo perfectamente el alcance de las historias presentadas, con gran riqueza de matices, y respondiendo ante ello de forma acorde a su personalidad y circunstancias.

Laura F. (Especialmente agradecida a Lara Meana por sus sugerencias en la elaboración de esta reseña)