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EL ABISMO

El abismo

Neal Shusterman

Anaya

Esta novela transcurre en dos escenarios diferentes. Por un lado, navegamos en un barco extrañísimo, con personajes muy peculiares que por lo general producen pavor; se nos habla de dos criaturas marinas terribles, de origen literario (una enorme ballena blanca, un calamar de dimensiones gigantescas); nos paseamos por diferentes lugares del barco que cambian misteriosamente de un momento a otro… Por otro lado nos encontramos en un sanatorio mental, con un montón de jóvenes ingresados buscando el camino de su recuperación. Ambas situaciones están entrelazadas, pero lo meritorio no es que el autor haya conseguido mezclar los dos hilos en una historia que se sostiene: lo bueno es que la forma de enredarse los dos no deja de ser sino un camino para conocer el cerebro “estropeado” del protagonista.

Nuestra comprensión del texto se afianza cuando él mejora y consigue entender las cosas que sueña o vive; altera la narración y su ritmo de acuerdo con la medicación que toma y se recupera cuando el delirio parece llegar al clímax y resolverse, a su manera.

Es muy sorprendente que el autor se atreva a llevar nuestro desconcierto mucho más allá de lo esperado. Hay otras narraciones que por su originalidad o extrañeza nos mantienen fuera del círculo de la comprensión un tiempo, pero pasado un determinado número de hojas, todo se aclara gracias a una explicación más o menos extensa. No esperéis eso en este título: la locura no se comprende, y este libro tampoco del todo, pero ese desconcierto que nos hace sentir amplía nuestra visión del mundo y nos hace más empáticos.

Casualmente, al poco tiempo de esta lectura comencé otra que me ha parecido maravillosa: El verano sin hombres, de Siri Hustvedt. La protagonista es abandonada por su marido y sufre tal presión que su primera respuesta es un ataque de locura transitoria. La historia no gira en torno a este ataque, pero sí se aborda lo que la protagonista siente al perder el equilibrio mental. Curiosamente los dos libros coinciden en una misma cosa: el miedo terrible que acompaña a los enfermos de esquizofrenia de perderse para siempre en el mar de la locura, de no saber regresar. Creo que, siendo este un libro para un público adulto, me vi muy seriamente beneficiada por la lectura previa de El abismo. Qué cosas ¿no?

Lorena

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HISTORIA DE TODOS

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Historia de Todos

Héctor Gómez Navarro

Ina Hristova (ilustración)

A buen paso, 2017

De estos cuentos, el primero que me llegó lo escuché de viva voz. Así tiene que ser con las historias de todos: entre amigos, con trago y calor de reunión después del trabajo. Las palabras me supieron a pan dulce, amasadas por igual con harina humilde y cristales de azúcar traídos de ultramar. Sonaban antiguas y recién creadas para la ocasión. Así tiene que ser con las historias de amor.

El propio autor había elegido “El tejedor” para la presentación. Así tiene que ser un favorito: de bella estampa, pasión cubierta de sereno dominio. Lo leyó salpicado de boleros ardientes, interpretados por un guitarrista amigo, y sus voces tendieron una trampa convincente. Así tiene que ser con las trampas.

Compré el libro con impaciencia y lo emprendí con el mismo sentimiento. Pero aquel hombre resultó ser incluso más hábil sobre el papel. Así tiene que ser un escritor: su reino es una línea que se instala más allá de los vientos. Renegué de la prisa y distancié cada relato del que le seguía, como cartas de pretendiente que van llegando con el ritual del reparto. Así tiene que ser la correspondencia.

Me dejé enamorar. Y puesto que no soy doncella inexperta que nunca se vio en lides semejantes, avancé entre el recuerdo de amantes muy queridos. Así es la madurez de los lectores: un regreso a bibliotecas deslumbrantes donde el sueño lleva la marca de Cien años de soledad, las Memorias de África moldean el barro de los pueblos y el Génesis aún no ha terminado sus labores. Así tiene que ser el reencuentro.

Hoy la edición de este libro se viste de gala. Bajo un nuevo color y peso, oleadas del verbo dibujan un mundo carnal y perdurable que todavía no os pertenece. Os envidio la angustia deliciosa que os aguarda.

Así tiene que ser: no tengo duda.

Beatriz

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ERIK VOGLER Y LOS CRÍMENES DEL REY BLANCO

Erik Vogler

Erik Vogler y los crímenes del  rey blanco

Beatriz  Osés. Iban  Barrenetxea (ilustrador)

Edebé, ,  2014

Si alguien me preguntase “¿de qué trata este libro?” es cierto que necesitaría un par de segundos antes de contestar, porque la respuesta no es tan sencilla como pueda parecer.

Como suele ser habitual, justo al inicio se nos presenta al protagonista, Erik, un adolescente de 15 años poco común: es ordenado, tiene aficiones sofisticadas, le encanta el control y los espacios pulcros, es aficionado a las marcas de ropa y complementos caros (con acertadas e imaginativas resonancias italianas, francesas e inglesas). Y además sabemos que no tiene amigos y que vive con su padre, Frank (no figura apenas). Muy pronto aparecerá su abuela paterna, Berta, antítesis de su nieto.  Aunque coinciden en el gusto por la cultura, su abuela es dejada en cuanto a su imagen personal (su pelo alborotado casi es un personaje más) y tan poco amiga de la limpieza como su nieto de las pelusas bajo la cama.

Lo cotidiano predomina en los primeros capítulos hasta que, de pronto, nos asomamos a lo paranormal al mismo tiempo que lo hace Erik. Todo cambia pese a que los escenarios son realistas. La  trama transcurre en Alemania entre Bremen, en donde viven Erik y su padre, y Grasberg, localidad de la abuela. Allí conocerá al otro vértice de este triángulo, Albert Zimmer, vecino de su abuela del que no se fía ni un pelo y mucho menos después de fijarse en los afilados colmillos que tanto lo desconciertan y que tantas satisfacciones darán a los lectores.

Erik se verá inmerso en un misterio y unos crímenes aún sin resolver. Si de algo está seguro es de que el mundo paranormal le pide ayuda para llegar a la verdad. Y otra cosa que nos quedará muy clara es que Erik nunca llegará a ser un héroe al uso pero sí resulta un chico muy concienzudo al que no le gusta dejar las cosas a medias.

Los principales aciertos del libro, tal como lo percibo, son entre otros: la propia estructura, veintisiete capítulos de dos páginas o tres de media que ofrecen a  jóvenes lectores la sensación de avanzar, de leer mucho; el vocabulario que emplea es lo suficientemente asumible por parte de lectores aún noveles y, por otro lado, ofrece usos más escogidos que, sin darse cuenta, los puede ir familiarizando o preparando para otro tipo de lecturas; otro aspecto destacable es el tempo, la feliz idea de la autora de dosificar las sorpresas mientras nos encaminamos a un desenlace que va de un andante a un molto vivace  y que ocupa los últimos diez capítulos, aproximadamente. Esta es la verdadera arma secreta del libro, ese final a prueba de timbres de aula, de mochilas sin cerrar, de cambios de clase. Ese final que los deja sentados en las sillas y evapora el resto del mundo. Un final tan apoteósico que cuando entró el conserje a dar un recado y se abrió la puerta, más de uno y de dos botaron en el asiento. Y, además, la abuela, que en la parte del desenlace les encanta y los tranquiliza en la misma medida en que, al principio, les rompía los esquemas porque no cocinaba bien ni le gustaba limpiar.

Quizá sea esa la razón del especial cariño que manifiesto hacia el libro, el haber podido disfrutar junto a los alumnos del placer de la lectura sin grandes pretensiones: leer y vivir momentos especiales, compartir el poder del libro pese a todo. Por eso lo recomendaría para lectores que pueden ir desde 6º de Primaria, 1º de la ESO, principalmente y también 2º, según los propios gustos. En nuestro centro lo tenemos de lectura obligatoria en 1º de ESO porque aún no hemos encontrado el caso de alguien a quien no le guste. Es muy cómodo para trabajar en la lectura de aula y luego ofrece muchas más posibilidades, ya que disponemos de otros cinco volúmenes publicados, sirviendo de estímulo para la lectura voluntaria. De entre ellos destacaría los volúmenes 4, 5 y 6. La trama se va entretejiendo y cabos sueltos de otras aventuras cobran pleno sentido en el último libro, además de contemplar los efectos de un Erik enamorado en el volumen 4. Por otra parte, se percibe cómo la autora ha ido creciendo junto a sus personajes y cada vez va a más, hay más guiños, se forja un pasado compartido, incluso por medio del humor, tan presente a lo largo de las historias.

Para finalizar, quería referirme a la experiencia que vivimos en el centro en marzo de 2017, cuando Beatriz Osés nos visitó en compañía de su marido Pedro (colabora durante la charla poniendo música en directo con un teclado y un banjo) y su hija Noelia, puro desparpajo e inteligencia con cinco años. Beatriz, que además es profesora de Lengua en Secundaria, sabe lo que hace, sabe a quién tiene delante y ofrece un encuentro muy planificado aunque permite también lo espontáneo a través de las preguntas de los estudiantes. A simple vista no se muestra especialmente sonriente, lo que no impide que el encuentro transcurra con buen clima y sobre todo, no impide que decenas de estudiantes le soliciten la firma del ejemplar que pacientemente les dedica. El efecto es inmediato. Durante las guardias de los recreos, desfilan los ejemplares de Erik como las tapas en una feria del pulpo. Erik está consolidado y el caso es que cuando les preguntamos si les resulta simpático, ninguno lo admite, ahora bien, que nadie le toque ni un pelo engominado.

Olga Orviz

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CARTAS DE AMOR A LOS MUERTOS

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Cartas de amor a los muertos

Ava Dellaira

Nocturna ediciones

 

“Querido Kurt Cobain:

            Hoy las señora Buster nos ha puesto nuestros primeros deberes de Lengua: escribirle una carta a alguien que haya muerto. Como si la carta pudiera llegarte  al cielo o a una oficina de correos para fantasmas. Probablemente quería que escribiéramos a un antiguo presidente o algo por el estilo, pero yo necesito a alguien con quien hablar y no podría hablar con un presidente. Contigo sí.”

Así comienza esta novela de la autora Ava Dellaira que se desarrolla , como bien indica su título, a través de cartas y cartas  que la protagonista, Laurel, escribe a sus ídolos más admirados por distintas circunstancias. Lo que inicialmente se había planteado como unos deberes para la clase de Lengua se acaba convirtiendo en una terapia, a modo de diario epistolar, que nos permite compartir las vivencias agridulces de su adolescencia. Compleja etapa de la vida que  además, en su caso, se ve agudizada por el trágico hecho de la muerte de su hermana mayor May, a la que adoraba. Una alargada sombra que acompaña a la  joven, para bien y para mal, a lo largo de toda la narración.

A raíz de este suceso, sus padres se separan. Cuando más necesita a su madre, ésta prácticamente desaparece de su vida y Laurel debe convivir  a tiempo partido con su padre y su tía materna, Amy, peculiar mujer de marcado carácter religioso. Y por si esto fuera poco, nuestra protagonista debe enfrentarse a un nuevo colegio, nuevas compañeras, nuevas situaciones…

Con estos ingredientes iniciales todos los aspectos de la adolescencia aparecen retratados de la mano de Laurel: el primer amor, la primera escapada nocturna, la fuerza del grupo, la autoestima y la imagen propia, la desorientación …de tal modo que a los lectores y lectoras quinceañeros no les será difícil identificarse con las vivencias que se van narrando en cada carta.

Y entre vivencia y vivencia se trasluce con una tristeza contenida el duelo particular de la joven por la falta de su hermana, casi su mentora, su modelo admirado. Son momentos emotivos cuyo logro bien se puede explicar porque la autora, antes de escribir esta novela, había experimentado la tristeza del fallecimiento de su madre. Desde un punto de vista más adulto éste es el aspecto más interesante de la obra: la dificilísima gestión que debe realizar la protagonista para encarar la dureza del hecho de la muerte. Encararlo además, sola, confusa, e incluso autoinculpándose, en parte, por lo sucedido. Puede que suene a melodramático, quizás lo sea, pero bien llevado por Ava Dellaira.

Kurt Cobain, Judy Garland, Amelia Earthart, Amy Winehouse, River Phoenix…son algunos de los destinatarios de las cartas a los que la joven confía sus vivencias y pensamientos más íntimos. Y aunque el formato pueda ser algo repetitivo lo que al final cuenta es el apasionado retrato de los claroscuros personales de Laurel, que servirán sin duda al público juvenil para  reflexionar, o incluso aliviar, los  vaivenes de la adolescencia en momentos complicados, donde de la lágrima a la risa solo media un segundo.

Alberto

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RECETAS DE LLUVIA Y AZÚCAR

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Recetas de lluvia y azúcar

Eva Manzano y Mónica Gutiérrez

Thule ediciones, 2010

 

INGREDIENTES

  • La editorial Thule
  • Pastas duras de cartón, amables al tacto, rugosas y consideradas con el medio ambiente
  • Ilustraciones de Mónica Gutiérrez, realizadas con técnica mixta de acrílico, carboncillo y collage. Están llenas de detalles, así que será necesario desmenuzarlas con precisión.
  • El buen hacer con las palabras de Eva Manzano. Encontraremos definiciones de sentimientos, juegos de palabras, recursos variados y tanta imaginación que será necesario ir haciendo tiempos para que cuajen tantos términos.
  • Un montón de emociones, de esas que tenemos y sentimos todos, que a veces afloran y otras se enrocan en lo más hondo del corazón o las vísceras, esperando ser liberadas.
  • Unos adolescentes de trece años (aunque la edad no es un requisito imprescindible pues se recomienda saborear de los nueve en adelante y damos fe de que los adultos pueden saborear también estas delicadezas)
  • Una profe de Lengua que tiene que explicar los textos instructivos, pero también el lenguaje poético, los recursos literarios, los sustantivos abstractos,…

 

ELABORACIÓN

El primer paso para elaborar una buena receta de lluvia y azúcar es crear un ambiente idóneo. Lo ideal sería un sofá, una librería o una biblioteca, pero si no tenemos a nuestra disposición algo así, podremos utilizar un aula con sus mesas y sillas, sus corchos llenos de recordatorios, normas y calendarios, su pantalla digital, sus taquillas.

A continuación nos haremos con la atención de unos preadolescentes que quieren quitarse de encima el prefijo pero que aún son niños. Dicen que no les gusta leer y mucho menos les gustan los libros con santos, que dirían nuestras abuelas.  La forma ideal para conseguir dicha atención es la lectura en voz alta, haciendo voces, jugando con los puntos suspensivos, la intriga y las exclamaciones. A veces son reacios, pero insistiendo y batiendo sus almas a punto de nieve se consiguen maravillosos resultados.

El siguiente paso puede parecer sencillo pero tiene su complicación: tono de voz adecuado, movimiento de muñeca para pasar las páginas con lentitud, jugando con la sorpresa; giro de cabeza hacia todos y cada uno de los rostros que escuchan. Hay que insistir con algunos “grumos” que se niegan. Suelen ser aquellos que entienden con facilidad algunos de los sentimientos que se cuentan en este álbum ( el enfado, la timidez, la soberbia…) Para ablandarlos es recomendable  recurrir previamente a la paciencia que ya se contempla en el álbum:

Receta para ser paciente:

  1. Cuatro frutos del árbol “no importa”.
  2. Batir con azúcar de parsimonia.
  3. Meterlo en la nevera y, cuando esté frío, beberlo con calma durante la vida entera.
  4. Como conviene esperar, se puede tomar un aperitivo de “mientras tanto”, sacar la cabeza por la ventanilla y disfrutar del paisaje, encontrar amigos, enamorarse, tener hijos o no y hacerse viejos.

Una vez hemos conseguido una masa uniforme, lo moldeamos a nuestro gusto. Darles libertad es imprescindible. Así conseguiremos resultados geniales, que podremos leer en voz alta o en silencio; en nuestras casas o en el aula. Es recomendable espolvorearlo con una pizca de cariño y cubrirlo con una capa de imaginación y ya está listo para disfrutar. Buen provecho.

Y como sabemos que no siempre nuestras despensas contienen todos los ingredientes que necesitamos y que a veces la cocina se nos hace cuesta arriba, os sugerimos algunos platos incluidos en nuestra carta. Varios chefs de 2º ESO nos han regalado algunas recetas por si os apetece probar…

 

RECETA PARA LEVANTAR EL ÁNIMO

INGREDIENTES

  • 200g de recordar todos los momentos buenos de tu vida.
  • 100 g de fijarte durante el día en los pequeños detalles que te hacen feliz.
  • 1 litro y medio de todas las lágrimas que has derramado, con la alegría de que alguien estaba a tu lado para que te sintieras mejor.
  • Dos sobrecitos de un polvo que dice “ No puedes estar de bajón por una cosa mala si tienes mil motivos de felicidad a tu alrededor”
  • Una bolsa entera de “deja de parecer una cría de cinco años enfurruñada y empieza a sonreír”
  • Una cucharadita de charlas motivadoras con las amigas.
  • Una pizca de libro favorito con aroma a tristeza. Hay que tener en cuenta que en el bote un cartelito reza “Advertencia: no puedes darle un uso constante pues has de comprender  que en tus libros favoritos no siempre todo es color de rosas y esto podría ocasionar un efecto contrario al deseado”

MATERIALES

  • Lo más importante, tus familiares y amigos.
  • Unas cuantas cajas de libros

ELABORACIÓN

En esta receta el elemento esencial es tener la mente abierta y ser positivo, para finalizar con un gran resultado. En primer lugar mezclas los doscientos gramos de recuerdos más los 100 g de la felicidad de los detalles y los remueves en un bol de reflexión. A continuación viertes el litro y medio de lágrimas de felicidad y consuelo para que  la masa de sentimientos tome consistencia hacia un rumbo, la felicidad.

Por último derramas los sobrecitos de antidepresión y después de amasarlo viertes el contenido en las bolsas de protección antienfado.

 

RECETA PARA ESTAR ALEGRE

INGREDIENTES:

  • 100 gramos de abrazos
  • 300 gramos de risas
  • 7 cucharadas tiempo con familia
  • 200 gramos de tiempo con amigas
  • 500 ml de recuerdos felices

PREPARACIÓN:

Para conseguir alegría lo primero que tenemos que hacer es mezclar los 100 g de abrazos y 200 g de tiempo con amigas en un recipiente, lo revolvemos bien y lo metemos a enfriar durante  quince minutos.

Mientras, en otro recipiente mezclamos 300 g de risas y cinco de las siete cucharadas de tiempo en familia.

A continuación sacamos la mezcla de tiempo con amigas y abrazos del frigorífico y la mezclamos con las risas y las cinco cucharadas de tiempo en familia.

Para terminar la masa tenemos que espolvorear los recuerdos felices.

Por último metemos la masa en el horno a 240 º durante  media hora. Una vez transcurrido este tiempo, sacamos la masa del horno y… ¡ya tenemos lista nuestra alegría!

 

RECETA PARA NO ESTAR TRISTE

INGREDIENTES

  • 50 g de videos graciosos
  • Una pizca de música motivadora
  • 4 cucharadas de pensar en cosas que te hagan feliz
  • 125g de rodearte de gente con la que te guste estar

ELABORACIÓN

Para conseguir lo deseado,  primero se mezclan los vídeos graciosos con la música motivadora. Después revuelves en el bol y echas las cuatro cucharadas de pensar en cosas que te hagan feliz y lo pones a calentar en el horno a unos 180 grados durante una  hora y media.

Por último, cuando lo hayas sacado le echas 125 g de rodearte de la gente con la que te guste estar y ya estar listo para no estar triste una temporada.

Flor

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PROYECTO FRANKENSTEIN

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© Ilustración de Elena Odriozola para Frankenstein, de Mary Shelley, edición de Nórdica.

Todo empezó una lluviosa mañana de diciembre. Una inocente y pequeña mano sacó aleatoriamente una tarjeta de la caja con un nombre: Mary Shelley.

La investigación en el ordenador, mientras la lluvia golpeaba los cristales, nos hizo descubrir con alivio que Frankenstein no era un monstruo real sino un personaje de novela, el protagonista de una terrorífica historia escrita por una mujer, en aquella época en la que las mujeres aún debían firmar sus obras con pseudónimo.

http://ellaslasartesylasciencias.blogspot.com.es/2017/01/frankenstein.html?m=1

Una vez metidos el miedo y la curiosidad en el cuerpo, teníamos que leer el terrorífico relato y acudimos a la adaptación infantil de la colección Cucaña, incluida en el libro Relatos de monstruos de Steven Zorn.

download

Relatos de monstruos.

Steven Zorn

Vicens Vives, 2010

El vocabulario nos resultaba novedoso y complicado, así que fuimos desmembrándolo y conociéndolo antes de sumergirnos de lleno en la historia. Con el aula casi a oscuras, las velas encendidas y la bruma fuera, fuimos conociendo la ambición de Víctor, e inspirados por el momento en el que descuartiza los cadáveres hicimos puzzles de anatomía. Pero también nuestra ambición había crecido y decidimos hacer nuestro propio Frankenstein, alternando la  lectura resbaladiza con juegos terroríficos y “criminales”.

Empezamos con el “El cadáver exquisito” que escribimos entre todos añadiendo un verso al anterior pero sin ver los previos y sin poder imaginar qué macabras escenas leeríamos al juntarlos. Sin poder evitarlo nuestros poemas ponían los pelos de punta: zombis, hombres lobo, cerebros y cuchillos fueron de las palabras más utilizadas. Algunos de ellos, que pasamos a ordenador e ilustramos, fueron:

IMPOSIBLE DORMIR

El día que murió mi abuela

lloré un cubo lleno de lágrimas

¿Qué te pasa?

me manqué en la calle

me dolían las piedras clavadas

los árboles se caían encima de las personas

y les mancaban en la cabeza

 

No apagues la luz. No respires

si no te duermes el coco te corta con cuchillos

 

Vale,  entonces me dormiré.

Carlota, Nel y Andrea

 

 

LUNA LLENA

Samu se convierte en un martillo gigante

en las noches de luna llena

Aparecen hombres lobo

y hacen carreras para conseguir huesos de oro

huesos de oro

arrancados de cadáveres

de reyes antiguos

 

Acuchillados, ahorcados y nadie lloró por ellos.

 Nel y Samuel

 

LA CANCIÓN DE LOS ZOMBIES

 

Está es la canción de los zombies

Queremos cerebros, tripas y los intestinos gruesos

¡Qué rico!

Entrañas salteadas con ojos

viscosos

tocando ojos

lamiendo ojos

y cerebros

con sangre de pimienta y sal

Samuel y Nel

El “Frankenstein poesudo” nos permitió jugar a ser Víctor y desmembramos poemas para reconstruir nuestro propio cadáver, cadáver que puede leerse empezando por el cráneo y siguiendo por la tibia, o de las costillas a los metacarpos.

Día 19, falleció

días lavando en el río esas nubes de abrigo

el recuerdo es borroso como niebla

saltó la jaula

y se perdieron allá por los atardeceres

con todas sus siete llaves

 

Carlota

 

Una concha que siempre escupe fuego

y muy peluda

que siempre come niñas o niños

Mi dedo lo cogió una almeja

para el capitán y para el barco

y que sólo le queda tocar el fondo

y perder la perla

los peces y sus ataúdes

la arena se la tragó el mar

para cambiar

nuestros recuerdos

Samuel

 

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Los “Haikus cadavéricos” fueron de lo más divertido porque nos permitieron abandonar el papel, el lápiz y el aula para escribir poesía. En extraña procesión fuimos hasta la biblioteca donde rebuscamos entre libros polvorientos aquellos que mejor se avenían para construir haikus con los títulos que figuraban en sus lomos:

Los fósiles

la región asturiana

experimentos

Nel

 

Mira abajo

los peces

peligro en el mar

 

¿No duermes osito?

Paseo por el tiempo

te, chocolate y café

                    Andrea

 

Y cuando ya creíamos haber acabado, un sentimiento nos atravesó la yugular y sin ser conscientes de nuestros actos seguimos haciendo terroríficas colecciones de sustantivos, verbos y adjetivos, para decorar el aula con nubes oscuras de palabras, hechas en un generador de nubes online. Nubes que nos acompañan desde entonces en las mañanas frías y lluviosas del monte.

Noemi

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RESEÑAS INTERRUMPIDAS

Foto Reseña Laura F

Willy el tímido

Anthony Browne

Traducción de Carmen Esteva

Fondo de Cultura Económica

Colección Los especiales a la orilla del viento, México 1991

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Camina dos pasos por detrás. Llegamos tarde. ¡Date prisa! Una farola se le acerca peligrosamente. ¡PUM! Un choque fingido. Me apresuro a preguntarle:

-¿No has visto la farola? -Se ríe dejando caer los brazos.

-¡Ay, perdón!… como Willy. -Vuelve a reírse. Yo también.

Este regreso a Willy el tímido confirma el calado de este álbum en Mateo, mi hijo de 4 años.

Será por la fuerza estética de sus ilustraciones, quizá el punto más fuerte de Anthony Browne, tan necesarias para una comprensión completa del texto: imágenes cargadas de contrastes de color, luz y formato, con detalles sutiles solo perceptibles en las sucesivas relecturas. Por ejemplo, su cambio de la corbata por la pajarita en su nuevo yo.

Será por lo fácil que resulta identificarse con un personaje principal tan humanizado, presentado ya en la portada del libro, que nos lleva a nuestras zonas más vulnerables, y todo ello sin palabras que lo describan físicamente, aportando toda la información a través de su ilustración tan precisa y expresiva. Willy, con su dilema, es el eje principal de este libro, con un elenco escaso de personajes muy polarizados, buenos y malos.

Será por un argumento explícito, más en lo ilustrado que en lo escrito, que presenta a un chimpancé tímido  y vulnerable en un mundo de gorilas, hasta que a sus manos llega algo que promete ser la solución para convertirse en quien desearía ser. Sólo su final lleva un mensaje implícito, aunque fácil de descifrar. No tan evidentes resultan las parodias que encontramos acerca de la masculinidad, el culto al cuerpo y la figura del héroe, así como guiños constantes a la tira cómica, tan del agrado de Browne.

O será quizá la conexión afectiva que se establece entre Mateo y Willy, experimentando como propios los estados de ánimo del chimpancé, situándolo en una incomodidad que le lleva a interrumpir la lectura e incluso rechazarla:

– Mamá, Willy me agobia. Sobre todo sus músculos.

9788417059347

Irene la valiente

William Steig

Traducción de Jorge de Cascante

Blackie Books, 2018

De nuevo otro rechazo. Esta vez es la escena en la que el viento arranca de las manos la caja en la que Irene, la valiente, lleva el vestido a la duquesa. No es hasta varios días después que el propio Mateo decide llegar al final de la historia.

William Steig nos narra la historia de una niña que en un acto de coraje decide atravesar una tormenta de viento y nieve para llegar al palacio en el que la duquesa espera el vestido confeccionado por su madre. Ésta enferma tras terminarlo e Irene, otorgando valor al trabajo de su madre, entrará en una pugna con el viento que se resolverá en un final feliz, propio de los libros de Steig, pues como él mismo afirma, “las historias para niños deben tener un final optimista”. Recrea muy vívidamente tres ambientes: el calor del hogar en todas sus dimensiones; la crudeza del camino, lleno de adversidades; y la reconfortante opulencia del palacio. Y en estos ambientes se desarrollan las personalidades de las figuras principales: una madre cariñosa, una Irene tenaz en su empeño de enfrentarse a los elementos por unos valores morales que nos hacen querer parecernos a ella y una duquesa magnánima, capaz de recompensar el esfuerzo de madre e hija.

Los escenarios son descritos gráficamente con ilustraciones sencillas pero poderosas, con predominio de colores cálidos en casa y palacio, y fríos y oscuros en el duro camino. Sólo Irene porta vivos colores en consonancia con su demostrada vitalidad.

Para Mateo el momento en el que aparece de nuevo el vestido sobre un árbol fue el más reconfortante, rebajando la ansiedad de un camino que también para él ha sido difícil recorrer.

9788417059224

 

Tristán encoge

Florence Parry Heide

Ilustraciones de Edward Gorey

Traducción de Manuel Broncano

Blackie Books, Barcelona, 2017

Pero sin duda el mayor rechazo lo creó Tristán encoge. Plenamente identificado con su protagonista, fue incapaz de escucharlo más allá de la segunda página. Sólo una invitación a descubrir si finalmente Tristán volvería a su estatura original fue capaz de hacer que la lectura llegase a su final, escuchando desde una cierta distancia, más de dos semanas después de empezarlo por primera vez.

Tristán es un personaje que nos habla desde un punto de vista infantil. Aunque narrado en tercera persona, la abundancia de diálogo pone de manifiesto el mundo de los adultos a ojos de un niño que se siente cada vez más y más pequeño. Esto hace muy fácil que quien recibe la historia se identifique con la perspectiva de los “bajitos”. Una atmósfera angustiosa, en gran parte a causa de las ilustraciones de Edward Gorey, sobrias, monocromáticas y con un formato que se mantiene idéntico a lo largo de todo el libro. Llenas de detalles que recrean un ambiente pasado para una historia que, pese a contar con ya casi medio siglo, sigue siendo plenamente vigente hoy día.

Invita a la reflexión con un estilo narrativo muy basado en el diálogo, en el que los personajes se definen a sí mismos por lo que expresan, y con un narrador en tercera persona más bien neutral. Destaca la actitud de Tristán ante la indiferencia o desaprobación de los adultos, que asume con naturalidad y resiliencia sin por ello dejar de lado sus actividades o su natural curiosidad infantil por cosas sencillas, como las cajas de cereales, que paradójicamente, será lo que acabe revirtiendo su progresivo encogimiento y dotándolo después de la capacidad para hacerlo o deshacerlo a voluntad

– “Bueno, tampoco quiero crecer demasiado”, pensó-.

Termina con una escena que tanto se puede calificar de pesimista como todo lo contrario, al ser los adultos los receptores de la crítica y Tristán quien encarna la esperanza, incluso por medio del color.

Tres historias interrumpidas en el mismo mes. Probablemente en relación con un momento vital propicio para identificarse con sus protagonistas, todas ellas poderosas en sus mensajes y recreaciones de una realidad incómoda.

Willy el tímido fue el libro que más cartas de lectores le proporcionó a Anthony Browne, sin estar siquiera entre sus favoritos.

Irene, la valiente fue reconocido como Libro mejor ilustrado del año por The New York Times.

Tristán encoge, aparecido en 1971 y traducido al castellano en 1982 por la editorial Alfaguara, está considerado como uno de los más memorables relatos escritos por Florence Parry Heide.

Mateo está considerado el mejor lector infantil de su casa. Lo ha demostrado comprendiendo perfectamente el alcance de las historias presentadas, con gran riqueza de matices, y respondiendo ante ello de forma acorde a su personalidad y circunstancias.

Laura F. (Especialmente agradecida a Lara Meana por sus sugerencias en la elaboración de esta reseña)

 

 

 

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BÁRBARO

cubierta de bárbaro

Bárbaro

Renato Moriconi

Colección Los especiales de A la orilla del viento

México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 2015

 

Reflexiones iniciales

-¿Leer es decodificar un texto? .

 Una habilidad esencial para aprender a leer es decodificar.  Decodificar requiere conocer las relaciones entre las letras y los sonidos para poder pronunciar las palabras escritas; pero eso, solo eso, no es leer.

-¿Se puede leer un cuento que no tenga texto, que solo contenga ilustraciones, buenas ilustraciones?

Se puede y se debe.

-¿En qué etapa educativa?

En todas

 

Reflexiones bárbaras

Bárbaro es un pequeño guerrero montado en su caballo con espada y escudo. Nuestro pequeño guerrero cabalga con su melena al viento protegido por un casco. Nada le detiene, ninguna de las situaciones extraordinarias a las que se va enfrentando: flechas, diablos, serpientes, plantas carnívoras, dragones… nada interrumpe su marcha. El final es inesperado, sorprendente, real y remata el fantástico viaje de nuestro pequeño. Como dicen cuando contamos el cuento: “se le acabó la aventura”.

Quiero contar la magia que ha supuesto “leer” Bárbaro por primera vez en un grupo de niñas y niños de 3 a 7 años. Escribo leer entre comillas por lo que comenté en las reflexiones iniciales.

Siempre digo que todo está en los cuentos y que las historias se unen entre sí. En esta ocasión ha vuelto a suceder.

Digo que hubo magia al leer por primera vez Bárbaro, porque en ese momento todo era nuevo y no podían anticipar qué contenía la nueva doble página, lo que hacía que la atención fuese máxima.  Hubo magia porque les hizo recordar una experiencia lectora anterior y también por lo que encontraron después de leerlo y me  enseñaron como “un hallazgo”. Pero eso lo contaré mas tarde.

Lo hemos leído muchas veces. Lo han llevado a casa y las niñas y niños vuelven al cuento una y otra vez. Bárbaro es su amigo.

La primera vez que lo leímos yo iba enseñando las dobles páginas mientras ellas y ellos contaban lo que veían. La primera discusión surgió entre quienes decían que luchaba con cada uno de los personajes con los que se encontraba y un niño que se enfadaba y rectificaba diciendo:

-¡No lucha! Solo salta y no le pasa nada.

Al llegar a la página en la que se enfrenta a los cíclopes, surgió el primer momento mágico. El curso pasado leímos la leyenda de Polifemo, dentro del trabajo del tema general “Los ojos”, inspirado ¡cómo no! por otro álbum que encontré en “nuestro mágico Bosque de lecturas”. Como Ulises, llegamos a una playa: la playa de Perlora. Allí pintamos una madera con forma de ojo y dramatizamos la leyenda.

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Bajamos el ojo a la playa y dibujamos en la arena la cara de Polifemo.

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Con su pelo de ocle, allí la dejamos hasta que el mar la borrase.

No estaba preparado, ni pensado, ni intencionadamente recordamos esta actividad, pero  al “leer” Bárbaro llegamos a la página en la que se enfrenta con los cíclopes y con toda normalidad dijeron que esos eran “los otros cíclopes” porque “a uno lo dejaron ciego”. Aunque no recordaban el nombre, si recordaban la leyenda, y “leyeron” que Polifemo no podría pelear con nuestro guerrero porque no podía verlo.

Los comentarios de cada una de las situaciones, la necesidad de fijarse en todo los detalles, el observar que nuestro guerrero está siempre con los ojos cerrados cabalgando en su caballo hasta que llega a “la nada” como alguien dijo cuando encontramos tres páginas en blanco; notar cómo cambia  la expresión del protagonista, anticipar por qué cambia, sorprenderse con el final… todo eso es leer. A veces tenemos que volver a “leer” lo ya “leído” y lo hacemos de forma diferente o completamos la interpretación anterior. Esta vez no dicen que es un cuento que hay que inventarse porque no tiene texto. Esta vez me explican: “es como una película”. Y es que Bárbaro podría ser un zootropo o, como dice su autor en la entrevista que podéis leer en el enlace inferior, “como un tiempo de dibujos animados” en el que su formato estrecho y alargado permite ver el caballo arriba y luego abajo, acentuando así el movimiento. En la entrevista también se puede leer la biografía del autor.

https://www.fundacionlafuente.cl/entrevista-a-renato-moriconi-ilustrador/

Después de leer el cuento llegó la hora de los “juegos” y el siguiente momento mágico no se hizo esperar. Un niño me trae un caballo de juguete y me dice:

–Mira, Mirta: como el caballo de Bárbaro.

caballo

Como siempre o casi siempre, la magia la traen los cuentos. Puede que un zootropo o algo parecido también se materialice en nuestra escuela gracias a la magia de Bárbaro y a su caballo que -nadie sabe cómo- del cuento se escapó.

Mirta

En este enlace está contado el cuento con las ilustraciones en movimiento.

https://www.youtube.com/watch?v=U9boJh_ra6k

Y en este otro enlace cuentan el cuento en portugués.

https://www.youtube.com/watch?v=wlHC8XioPAw

 

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PIRATAS DEL MAR HELADO

PIRATAS-DEL-MAR-HELADO

Piratas del mar Helado

Frida Nilsson

Ed. Thule

No es de extrañar que le hayan llovido premios a esta novela. Son pocos. La historia es lineal y sencilla, llena de aventuras, de mar y de frío. El pirata Cabeza Blanca secuestra a Miki, la hermana pequeña de Siri, como antes a tantos otros niños, para que trabajen en sus minas de carbón. Pero Siri decide que a pesar del miedo, del frío, de lo imposible, tiene que ir a rescatarla. Se inicia así un viaje lleno de peligros y de descubrimientos que nos dejarán, como adultos que evaluamos libros para niños y adolescentes, con la boca abierta. Esta novela sí que es un viaje de aprendizaje, perfectamente envuelto con un vocabulario preciso, ajustado, rico y matizado. Los tipos humanos que vamos a encontrar son personas reales, con preocupaciones y necesidades absolutamente reales. Las decisiones que deben tomarse tienen una carga ética casi desmesurada, pensaría una, pero tan bien expuestas, con tanto significado, enmarcadas, con nombres y apellidos,… todo el mundo entenderá las decisiones de Siri.

Mención aparte merece el asunto referido a Paloma, la hija adoptiva del pirata; no quiero descubriros la historia, pero es reconfortante oír que siempre se puede elegir.

Acaba bien, realmente muy bien, pero podía haber acabado mal. Sin falsa moralina y con una muerte relativamente violenta, necesaria y bien traída. Me parece que es un hallazgo teniendo en cuenta que su público natural puede abarcar los últimos cursos de primaria. Es fenomenal.

Lorena

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EL VIAJE DEL CALÍGRAFO

9788426145857

El viaje del calígrafo

Texto de Arianna Squilloni

Ilustraciones de Samuel Castaño

Editorial Juventud, 2018

Tengo la suerte de haber conocido a Arianna Squilloni y de haber disfrutado de sus palabras, así que cuando leo este pequeño y hermoso texto creo entender su afán por transmitir el amor por las historias, el conocimiento, los relatos y quienes los crean, escriben y transmiten.

¿Constituye este libro un homenaje a todas las personas que relatan? ¿Nuestra propia vida puede convertirse en historia, es decir, somos nosotros el relato? ¿Las palabras que nos cuentan se parecen en algo a aquello que describen? ¿O son un mero código que nos ayuda a la simple transmisión de la información? Me hago estas preguntas porque el texto asegura que “los trazos que componían el nombre de las cigarras chirriaban como un mediodía de verano”. ¿Alguna vez habéis oído el chirriar de las chicharras en un día de calor en el mediterráneo? Yo no sabría trazar ese sonido, pero sí que tiene un lugar fundamental en el catálogo de mis sonidos favoritos.

¿Representan las guardas de este álbum el tiempo necesario para que el ser humano haya llegado a trazar esos senderos que nos conectan y también nos alejan, como en este momento en que el miedo viaja a mayor velocidad que su relato?

Después de leer este fragmento: “El cuerpo entero del calígrafo fue el pincel que dibujó sobre la tierra las palabras que lo acompañaban en su viaje” y contemplar la ilustración en esa página…no me quedan muchas dudas. Aunque sí tengo alguna respecto a haber sido capaz de transmitir la emoción que me produce la lectura de esta historia, la misma duda que me asalta a la hora de preguntarme si les llegará a las gentes más menudas. ¿Les emocionará este viaje por la historia, los relatos, las palabras y los viajes?

Quien sí sabe de trazos es el joven ilustrador colombiano Samuel Castaño, que la acompaña y refuerza con su original técnica, mezcla de dibujo y collage.

Ana Monte, febrero 2020