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DOS HERMANOS

Dos hermanos

Dos hermanos

Larry Tremblay

Nube de tinta

Dos hermanos es una novela que narra sin miramientos una dura tragedia tristemente de actualidad. En un estilo fácil y  directo, pero no por ello menos elaborado, el autor nos cuenta la terrible decisión que debe tomar un padre musulmán para elegir a uno de sus dos hijos gemelos, de 9 años, que deberá convertirse en un mártir atado a un cinturón de explosivos.

El origen que desencadena este drama es la muerte del abuelo y de la abuela de los niños, cuando un obús enemigo estalla en su apacible hogar causando la muerte inmediata y cruel de los ancianos.

No se especifica en qué país se desarrollan los hechos, solamente se alude a una población de Oriente Próximo, ocupada, en conflicto permanente, con un muro de por medio…En fin, todos podemos imaginar.

Múltiples circunstancias inteligentemente dosificadas van añadiendo a la trama interés y tensión que, finalmente, se convierten en desasosiego. La verdad y la mentira se confunden, se enredan y las contradicciones afloran. La rapidez angustiosa con que pasan los días para toda la familia protagonista contrasta con la quietud de las noches, donde la madre gusta de sentarse a la luz de la luna para llenarse de un poco de serenidad. La paz del huerto umbrío de la casa, con sus olorosos naranjos, se deshace bajo el sol impenitente de la lejanía donde se libra el odio de la guerra.

Los lazos familiares, ya trastocados por el asesinato de los ancianos, se rompen aun más por el odio resentido del líder fundamentalista Soulayed y la cruel manipulación a la que somete a los protagonistas.

El libro viene avalado por el Premio Literario Escolar de Canadá y el Premio de los Libreros de Quebec. La acertada narración del drama junto con el aval de los premios fue lo que me animó finalmente a recomendar su lectura a mis alumnos y alumnas de catorce años.

Tenía mis temores iniciales pensando que los adolescentes no querrían enfrentarse con un tema tan duro. No fue así y muchos de ellos lo leyeron.

“Qué libro tan triste”, coincidieron todos. “Y a medida que avanzas en su lectura, más triste aun”, recalcaba uno de ellos que había alojado la esperanza de un final distinto. Así y todo la valoración fue unánime: “Nos encantó, nunca habíamos leído un libro como este”.

Y hablaron de muchas cosas más, de cómo habían oído, en alguna ocasión, de forma sesgada y lejana, alguna noticia en el telediario sobre acontecimientos semejantes, pero cuya dureza quedaba diluida en los segundos que duraba el titular. Ahora se habían dado cuenta de lo terrible de aquella situación.

Hablamos del significado de la palabra dilema y organizamos una pequeña tertulia sobre cómo se había enfrentado cada personaje a él.

En fin, gracias a la editorial Nube de Tinta he podido abrir otros caminos de lectura a mis alumnos y alumnas. Ese es el final feliz que, en contrapartida , les ha regalado la novela.

Larry Tremblay es un autor muy reconocido en su país, Canadá,  y que se ha acercado a todos los géneros: narrativa, poesía y teatro. Este último especialmente querido por él, ya que es profesor de teatro en algunas universidades del país. De hecho parece ser que no pudo resistir la tentación de convertir Dos hermanos en obra teatral. Es normal, una tragedia actual que conmueve profundamente.

Alberto Lorenzo Villanueva

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RIALTO, 11. NAUFRAGIO Y PECIOS DE UNA LIBRERÍA

Rialto, 11

Rialto, 11. Naufragio y pecios de una librería.

Autora: Belén Rubiano.

Barcelona: Libros del Asteroide, 2019.

Para situar esta obra en un espacio y en un tiempo, comenzaré diciendo que Belén Rubiano es sevillana, nacida en 1970 y librera de profesión. Ha cursado estudios de psicología, filosofía, cine y fotografía, aunque en su vida sólo la lectura ha sido una constante. Ha colaborado en radio y revistas especializadas y afirma que hasta ahora no ha publicado porque no tenía una historia que contar ni tiempo para escribirla. Rialto, 11 es su primer libro.

Me gusta la sinceridad y el toque de humor que aporta la autora para contarnos una serie de vivencias durante los algo más de cinco años en los que estuvo al frente de su propia librería. Así, en esta autobiografía de temática librera, Rubiano escribe sobre una etapa de su vida en la que decidió hacer realidad su sueño. Las páginas están llenas de reflexiones, experiencias y personajes variopintos, desde reconocidos escritores hasta ladronzuelos de poca monta, que dejan una lectura de sabor agridulce sobre lo que pudo ser y se quedó en el camino. No en vano el subtítulo elegido, Naufragio y pecios de una librería, nos adelanta el final de esta historia.

A modo de anécdota, el comentario hecho por la entonces consejera de cultura en la Junta de Andalucía, presente en la inauguración, en la capital hispalense, de una tienda perteneciente a una famosa cadena de librerías cuando dijo: “A partir de ahora, los sevillanos no tendrán que coger el AVE para ir a Madrid a comprar libros”.  Belén, invitada también a dicho acto, en un momento en el que su librería apenas subsistía, se dio la vuelta y abandonó el mismo.

Quiero pensar que si estas palabras hubieran sido pronunciadas en la pequeña librería protagonista de esta historia el día que abrió sus puertas, puede que el desenlace de esta obra hubiera sido otro.

Por mi parte, desde el primer minuto de la lectura me he sentido vinculada a su autora, quizás por compartir año de nacimiento o quizás porque si algún día yo llego a publicar un texto, creo que me serviré de un estilo similar, tan directo como irónico, para plasmar un hecho real.

M. Dolores Pérez Lema

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LAS VISITAS DE NANI Y NUESTRAS ABUELAS

Las visitas de Nani Emma

Esta semana, mi abuela habría cumplido 110 años. Se sentía absurdamente orgullosa de haber nacido el 11/11/11 y lo contaba mil veces a todo el mundo, como un sortilegio o un conjuro, como si considerase que ese dato la convertía en una especie de “elegida”.

Fue mi gran narradora, la mejor. Mezclaba cuentos de hadas con romances cantados, como “Un sevillán sevillano/ siete hijas le dio Dios…. Pero sobre todo me contaba historias de su vida: de su infancia (“Cuando era niña, cuidaba los caballos de mi padre en el monte…”), de la guerra y la posguerra…

“Tu bisabuela Paula era una joven vasca con un futuro prometedor, que lo abandonó todo para venirse a Asturias con un empleado de la RENFE. Pero el amor la dejó viuda con 34 años y ocho hijos. Cuentan los que vivían cerca de su casa, al lado del cementerio, que jamás vieron ni oyeron una lágrima: su alegría, un guiso de patatas y una botella de vino para todos convertían a la familia en una troupe de artistas que cantaban, daban palmas y bailaban sobre las mesas. “Hoy toca fiesta en casa de la Paula”, dicen que decían. Allí sólo se hacía el silencio algunas madrugadas, cuando se oían los disparos de un fusilamiento entre las tumbas. Paula sabía entonces que había alimento nuevo para la fosa y ella, que no era creyente, hacía la señal de la cruz como muestra de respeto y prohibía a sus hijos jugar esa mañana.”

“A tu abuelo, lo metieron preso durante 8 meses por guardar en casa la bombona de butano del vecino, de Paco.  Dijeron que era comunista. Después de aquello, Paco desapareció; nunca volvimos a verlo ni supimos nada de él…”

Recordarla estos días ha sido inevitable.

Una de mis formas de hacerlo ha sido llevar al aula de Literatura Universal Las visitas de Nani, leer fragmentos de este delicioso libro que cuenta la vida y los viajes de una mujer procedente de una zona de la India que hoy pertenece a Pakistán,  que atraviesa países y continentes para ver a sus hijos y a sus nietos. Es un libro mágico, alegre, festivo. En cada una de sus visitas  Nani, la abuela viajera, se las ingenia para transmitir los rituales, historias, recetas y rutinas propias de su cultura de origen.  Con Nani viajan  sus maletas cargadas de cuentos, dioses, especias, telas, olores, mantras y sorpresas.

Hablamos luego, mis chicas y yo, de nuestras abuelas; pero antes nos preguntamos por qué “la abuela” no era un personaje habitual en la literatura. Haciendo memoria, solo se nos venía a la cabeza la infeliz abuela de Caperucita, poco más que una excusa para que la niña saliera de casa o mero alimento del lobo. También recordamos a la ogresa-suegra de la Bella Durmiente, capaz de comerse a su nuera y a sus nietos. Yo, que he leído algo más que mis alumnas, rescaté también a la desalmada abuela de la cándida Eréndira y a la madre de Bernarda Alba.

Las abuelas, que tanta ternura despiertan en el imaginario colectivo y que han sido tradicionalmente las primeras narradoras, no parecen haber sido jamás en la Historia de la Literatura protagonistas; solo viejas tontas, locas o malvadas que aparecen esporádicamente en muy pocos relatos.

Se sembró entonces en nuestra clase la idea de un proyecto, el Proyecto Abuela, con tres líneas de actuación:

1º.- Rastreo de abuelas en la Literatura Universal. Análisis del personaje en las obras en las que lo encontremos.

2º.- Historia de nuestras abuelas. Nosotras las convertiremos en protagonistas de libros que, a la manera de Karishma Chugani Nankani, nos transportarán a otros tiempos y a otros lugares.

3º.- Vamos a hablar con abuelas. El contacto con el Centro de Día nos da la posibilidad de invitar al Instituto a mujeres que nos hablen de sus nietos, de la relación con ellos, de lo que sintieron al convertirse en abuelas. Nosotras corresponderemos hablándoles de nuestras abuelas, de la relación con ellas, de lo que sentimos por ellas. No sé lo que saldrá de este intercambio, pero intuyo emociones fuertes.

Y en eso estamos. En eso estoy. Habrá, claro, una segunda parte de esta aventura que empieza, en la que os contaré el resultado de nuestras investigaciones, escrituras y tertulias. De momento, la ilusión, nada más que la ilusión y nada menos que la ilusión.

Abu, te debo una.

(Emma Cabal)

 

 

 

 

 

 

 

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LA BESTIA DEL SEÑOR RACINE

La bestia del señor Racine

La bestia del señor Racine

Tomi Ungerer

Blackie Books

No vamos a descubrir nada diciendo que Tomi Ungerer escribe libros maravillosos. Un paseo por una librería de público infantil o por dicha sección de la biblioteca, o teclear su nombre en Internet, nos llevará rápidamente a esta conclusión. Pero siento que debemos en esta “época oscurecida” dejar constancia de los rayos de luz.

El libro La bestia del señor Racine cuenta la historia de un hombre que recibe la visita de un animal extraordinario, con el que entabla una relación científico-cariñosa, y descubre al final algo sorprendente que a punto está de dejarlo en evidencia ante sus colegas. La edición es muy cuidada, en tapa dura, y con ilustraciones a todo color que fueron las que me decidieron a llevarme el libro a casa. Al ojearlo pensé que había habido algún error de impresión y pensé en tomarme más tiempo para revisarlo y leerlo con mi hijo. Quería ver si advertía el mismo error que yo había notado.

Error no vio ninguno, lo que ocurrió es que descubrimos juntos que las ilustraciones del libro son probablemente su punto fuerte. Este no es un libro con ilustraciones; casi diría yo que es un catálogo de imágenes hilvanadas a través de un leve texto. Si intentamos leer el libro utilizando solo la imagen seremos perfectamente capaces de seguir la tensión dramática de la historia: los primeros dibujos son ilustraciones casi bucólicas, de una vida tranquila y sencilla, en la que paulatinamente se va introduciendo el elemento disonante, que, una vez asimilado, va pidiendo otro. Al principio el uniforme militar en el huerto, luego la bestia extraña, y cuando ya todo nos parece medio normal aparece un pie cortado, personas de ojos rojos, paraguas clavados en la cabeza… La locura que se desata en la imagen recubre al texto y le da su verdadera dimensión. Por ejemplo: el señor Racine, según las palabras, construye una jaula para su bestia; según la ilustración, sierra escobas para fabricar una jaula, lo cual da idea de la jaula, del señor Racine y de la bestia.

El desconcierto es grande: ¿por qué pasan esas cosas tan raras? Yo no sé qué quería el autor, por qué lo hizo así, si hay un hilo que no consigo detectar. Lo que sí sé es que una vez que los chavales se dan cuenta no pueden dejar de mirar. Y hay escenas casi truculentas que me pregunto si hoy día alguien se animaría a dibujar y sobre todo, a publicar sin la firma de un autor tan reputado como éste para avalarlas.

Una bocanada de aire sin contaminar.

Lorena

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ZOÓPTICA

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Zoóptica. ¿Sabes cómo ven los animales?

Guillaume Duprat, texto e ilustraciones

Editorial SM, 2013

“El mundo que tienes ante los ojos no es igual para todos los seres vivos. Algunos animales no pueden ver los colores, otros distinguen más colores que nosotros, otros solo perciben la luz…”

Así empieza la sinopsis que la editorial SM ofrece en la contraportada del libro. Al leerla una segunda vez, soy consciente de que podría ser el inicio de una novela de ciencia ficción, incluso una novela capaz de plantear reflexiones de calado. El caso es que la editorial  española no se sirve de una mera  traducción del francés, ya que no coincide con el texto de la editorial Seuil y acierta de lleno en su propuesta.

Nos encontramos ante un libro de divulgación científica que, sin embargo, trasciende el objetivo inicial: mostrarnos cómo ven 20 animales un paisaje que figura en la penúltima página. La idea tiene una fuerza que traspasa lo meramente informativo ya que, al tiempo que abrimos las pestañas situadas a la altura de los ojos de los distintos animales, comprobamos cómo ven ese paisaje inicial que representa la realidad. La realidad resulta asombrosamente diversa. Un mismo paisaje se convierte en algo panorámico, o nítido, o borroso, o focalizado en algo muy concreto que para la mayoría  pasaría más desapercibido. Se muestra sin colores, o sin nada, o… Cuando abrimos esas pestañas, parece que abrimos nuevas perspectivas, al menos veinte, y vamos siendo conscientes de que en muchos casos y pese al impacto inicial, el mundo animal emplea su lógica a la hora de enfocar la realidad. Lo que para nosotros es incuestionable, sobre todo por ser humanos, para otros resulta absolutamente secundario o intranscendente, como es el caso de la lombriz y su visión. El gesto de algunos alumnos al levantar esa pestaña resultó cómico y, sin embargo, entendieron perfectamente, tras unos segundos, que para la lombriz “eso” era suficiente. Resulta muy curioso comprobar lo que percibe un perro, un gato, un camaleón, una mosca, un caballo, una rana y así hasta veinte.

El libro lo mostré a alumnado de 1º, 2º y 3º de ESO. Triunfó en los tres cursos, si bien las reacciones fueron diferentes: en 1º, la pura sorpresa y el impacto; en 2º, la curiosidad en general y en 3º, aplaudieron al acabar porque, además, fueron capaces de apreciar lo que está bien hecho.

Guillaume Duprat sabe lo que hace y consigue un admirable equilibrio entre lo científico y lo artístico. Las ilustraciones captan la atención con total independencia del texto, dada su calidad. La información es rigurosa pero hábilmente dosificada porque se supone que el libro está pensado para edades entre los 8 y los 10 años. Como siempre, esto resulta algo subjetivo. En este caso, puede ser un ejemplo atractivo para cualquier edad. Basta algo de curiosidad y una actitud abierta a nuevos enfoques, que quizá sirva para la vida en general.

Olga Orviz

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CREO FIRMEMENTE EN EL DESTINO

Sophie Blackall. Missed Connections. https://www.sophieblackall.com/missed-connections-2

Creo firmemente en el destino. Quizás sea un poco inmaduro, pero pienso que por eso uno está en el sitio adecuado, en el momento adecuado. Y así, por el destino, llegué al Grupo de trabajo de Selección de lecturas. Me había apuntado a otro curso como premio de consolación, porque el de selección ya estaba lleno; pero me equivoqué de día y aparecí en el CPR de Gijón justo cuando Bea Sanjuán y Ana Monte, conductoras de este proyecto, hacían una sesión para las principiantes.  Ya que estás, ¿te quieres quedar aunque sea de oyente?- me preguntó Bea. Contesté que sí por entusiasmo y también porque después de hacer encaje de bolillos para conciliar a mis dos niñas con mi trabajo-hobbie tenía que aprovechar el esfuerzo. Una vez más creía en el destino, porque por la puerta apareció la maestra de mi hija mayor -por fin, una maestra preocupada por seleccionar historias buenas para sus alumnos-. Eran muchas señales. Aquel día, sin duda, éste era mi sitio.

Pasé una tarde estupenda, preludio de muchas más que me esperaban, porque Ana me invitó a quedarme y nunca sabrá cuánto se lo agradecí y se lo sigo agradeciendo. Lo dije el primer día de este nuevo curso: vengo a este grupo porque me hace feliz, porque me revuelve por dentro, me hace sentirme yo misma, me hace conocerme mejor, ser mejor persona, mejor madre y mejor maestra. Espero con impaciencia las tardes de los martes para compartir con mis compañeras (y por fin este curso, un compañero) un poquito de mí misma; porque, como muchas veces decimos, hablar de tus lecturas favoritas es darte a conocer como persona.

Con algunas de mis compañeras presumo al decir que me une un hilo especial, que sé que nos miramos y comprendemos, hablamos y nos escuchamos; en definitiva, compartimos.

Ana Nafría

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PICTOGRAMA. El origen de la escritura china

Pictograma

Pictograma. El origen de la escritura china

Po Yen Chang

Editorial Thule, 2011

Bea es una bruja maga que habita en un bosque de cuentos. Yo tengo el placer de conocerla y un día me dijo: “este libro es muy tú”. Sé que me quiere y no lo dice porque el libro esté descatalogado y yo podría estar “descatalogada”, no …

Y como siempre Bea, la maga, tenía razón. El libro se titula Pictograma. El origen de la escritura china. Es un libro en formato pequeño, rectangular pero casi cuadrado y para mis alumnas y alumnos, disfrutándolo en mi compañía en la escuela, fue un libro REDONDO.

Sus cubiertas son de tapa dura con un grabado en blanco y negro, color que se repite en todo el libro con una sola excepción: unas manchas rojas en una doble página. Aparecen en ese color por dos razones (creo yo): porque son necesarias, imprescindibles para la narración, y porque el rojo y el negro tienen gran importancia en la escritura china.

Bea también dice (y yo lo comparto y mi alumnado aún más) que la lectura es juego, movimiento, emoción y disfrute… aunque escuchando el audio de Bea contando Las siete cabritas se podía cortar el silencio y cuando alguien dijo “a ver”, otra peque contestó: “no hay nada que ver, sólo lo cuenta con la voz”.

Pues con Pictograma hubo movimiento, mucho movimiento. Hubo juego, dramatización, necesidad de vestuario, de improvisar escenario, necesidad de recrear, necesidad de jugar.

En clase a diario, en la hora del bocadillo, siempre o casi siempre se repite la misma escena. Gritan: “¡equipo plátano!”, “¡equipo galleta de chocolate!” levantando su merienda. Lo mismo ocurre cuando repartimos pinceles: “¡Equipo amarillo!” “¡Equipo azul!”

Empezamos a leer el cuento. Primera página: solo texto en letras minúsculas en negro. Les resultan familiares porque son las letras de palote que nosotros utilizamos en clase para escribir. Y se produce la magia, como siempre ocurre con los cuentos. Aparecen los primeros personajes, el Emperador amarillo y sus enemigos bárbaros. La historia continúa. La narración discurre a lo largo de las cuatro estaciones del año. Cada día leo una estación recordando la anterior, pero (siempre hay un pero) nos vamos adentrando en la historia física y emocionalmente. Me explico: elegimos quién será el Emperador amarillo (que debe elegir a su equipo, su equipo amarillo naturalmente) y al jefe bárbaro (que como no tenía palacio decidimos que viviría en los bosques y su color sería el verde). En la primera estación del año se produce una cruenta batalla. ¡No hay remedio, debemos pelear! Utilizaremos espadas especiales, esos rotuladores que no pintan y que guardamos para diferentes actividades.

Las estaciones se suceden en la narración y cada una de ellas supone un problema a resolver que escuchamos y representamos. Junto con Cang jie, consejero del Emperador, descubrimos que dibujando también podemos contar cosas y que esos dibujos podemos hacerlos con muy pocas líneas.

La narración termina con un capítulo que se titula “el cuento no termina aquí” y así fue y todo lo que hicimos (o casi todo) quedó recogido en este video que podéis ver en el enlace:

https://youtu.be/Q_Uysbl5nfM

La magia de los cuentos necesita un poco de ayuda, pero magia es. Casi siempre un cuento llama a otros cuentos. Después de esta experiencia lectora, un libro que habíamos leído hace tiempo en carnaval, para hacer un dragón chino, saltó de la estantería para volver a ser leído: El nacimiento del DRAGÓN. Uniendo las dos narraciones, esta vez  nos llevó a inventar nuestra firma “ en chino” y grabarla en gomas de borrar… pero eso es otra historia que tendremos que contar y mostrar.

MIRTA

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Yuelán

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Yuelán

Sebastián Vargas

Ilustraciones de Dani Torrent

Edelvives, 2020

“El acertijo está pensado para que nadie lo resuelva. La verdad es que no quiero casarme. Mi bisabuela, mi abuela, mi tía, mi madre…Todas se casaron y ninguna vivió para festejar su segundo aniversario. Así que no quiero casarme nunca (…) Tampoco contigo (…) si olvidas tu loco propósito y te vas de aquí, haré que mi padre te nombre rey. Todo un reino, solo para ti.

Él la miró. Ella parecía inquieta; quizás asustada. ¡Cómo la quería!

– Hay un solo reino en el que quiero vivir. Y lo estoy viendo ahora.”

¿Cómo resistirse a leer esta hermosa historia de amor que combina tantos ingredientes maravillosos que nos transportan a la lejana China de los cuentos orientales, de los palacios suntuosos y de los misteriosos proverbios y acertijos?

Así conversan los dos protagonistas de esta hermosa historia en el meridiano de los acontecimientos. 

Yuelán, una bellísima princesa, hija del emperador chino Shinsún, debe tomar esposo por deseo de su padre. Consciente de que no puede negarse a ello, intenta ponérselo difícil a sus pretendientes los cuales deberán encontrar la respuesta a tres acertijos para obtener su mano.  Y si no lo consiguen… morirán decapitados.

Pero un joven y misterioso mendigo también quiere asumir el reto y, haciéndose pasar por príncipe de Tartaria, logra entrar en palacio para hacer frente a la peligrosa prueba. Su única fuerza es el ciego amor que lo ha envuelto desde que vio el rostro de la bellísima Yuelán.

A partir de aquí la intriga está servida y la trama se va desarrollando en breves capítulos de lectura aparentemente fácil, pero también compleja si se profundiza un poco más en ellos. Sebastián Vargas consigue hilar una narración de tintes muy poéticos con un estilo sencillo. Y es por ello que este libro es recomendable para un amplio rango de edades, desde los 8 años en adelante.

La novelita ofrece muchos niveles de lectura. Es ideal para compartirla en una lectura oral, expresiva y dramatizada, con la que dejar en suspenso a nuestros oyentes al final de cada capítulo e invitarlos a aventurarse en los próximos sucesos. También nos ofrece momentos para la reflexión sobre el carácter de los personajes y el porqué de sus dilemas y decisiones.

Las bonitas descripciones de las estancias del palacio, de nombres evocadores (el Salón de las Mil Grullas, el Salón de las Espadas Cantoras…) o de los ricos ropajes de la nobleza nos tientan a plasmarlos en dibujos, siguiendo como modelo las ilustraciones que amenizan toda la historia, trabajo de Dani Torrent, cuyo blog es imprescindible visitar. Los poderosos colores primarios dominan esas creaciones y materializan a la perfección la sugerente ambientación de ese exótico Oriente.

Hay situaciones y diálogos que nos recuerdan a una tragedia y que fácilmente se podrían transformar en pequeñas escenas teatrales. Y no es de extrañar, porque entre las sorpresas de este texto aparece el nombre de Turandot. Es entonces cuando descubrimos que la novelita recrea el argumento de la famosa ópera de Puccini. Para qué queremos más. Texto, color… y ahora música. “Esta noche nadie duerme”, advierte la princesa a sus cortesanos, y ya parece que nos llega a los oídos la conocida y maravillosa aria “Nessum dorma”.

La conjugación de todos estos elementos junto con un estilo actual y fresco para recrear un cuento clásico han llevado a Sebastián Vargas a ser merecedor de este XXXI Premio Ala Delta. Entre otros galardones cuenta con varios premios del Barco de Vapor y con el Gran Premio Alija al mejor libro para niños y jóvenes en Argentina. Es conocida ya su trayectoria de escritor de literatura infantil y juvenil y con sus libros contribuye a fomentar la experiencia de la lectura.

Alberto Lorenzo Villanueva

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LA CAIMANA

La caimana

La caimana

María Eugenia Manrique

Ramón París

Ekaré, 2019

La  historia que nos cuenta  La caimana  está basada en hechos reales. A veces, los hechos reales trascienden las páginas de los álbumes ilustrados y  cobran vida propia. El álbum se nos queda pequeño y un enjambre de preguntas revolotean desesperadamente en busca de alguna colmena.

Este es uno de esos casos. Lees La caimana y en lugar de quedarte a gusto, te entran ganas de saber más, de preguntar a lo loco y a lo cuerdo.

Por lo que pude comprobar, no es algo personal: me pasó a mí y les pasó a las aulas de 1º ESO C y 2º ESO A. Teniendo en cuenta esta sintonía entre el texto, las imágenes y la verdadera historia, el alumnado y la profesora, decidimos por unanimidad que nos pondríamos en contacto con una de los autores que figuran en el libro y, por fin, la podríamos aguijonear  a preguntas. Tampoco descartamos contactar con el sobrino del protagonista de la verdadera historia, que es quien dirige la casa museo de su querido tío Faoro en un pueblecito de Venezuela, exactamente en  San Fernando de Apure.

Y es que La caimana merece la pena de la cabeza a la cola. Se nos cuenta cómo Faoro decidió ocuparse de una cría de caimán que contaba tres día de vida. Viendo el color de su piel, la llamó Negro. Y así fue creciendo entre su casa y la relojería-joyería que regentaba en la misma población. Tanto los habitantes de San Fernando como los visitantes aprovechaban la menor necesidad para entrar en el establecimiento y visitar a Negro que seguía creciendo feliz y mimado. Un día, en el estanque de casa, descubrieron unos huevos que delataban que se trataba de una caimana. En el álbum se nos dice que continuaron llamándola Negro y en noticias publicadas en Venezuela que pasó a llamarse Negra. En todo caso, se forjó entre ellos un vínculo indestructible hasta tal punto que cuando Faoro encontró a una joven con la que quería casarse, antes de dar el paso decidió presentársela a Negro para ver cómo congeniaban sus dos chicas. Faoro y Ángela se casaron y no tuvieron hijos. De todas formas, la casa estaba llena de niños y niñas a los que permitían jugar con Negro y a los que obsequiaban con zumos y deliciosos dulces. Pasaron los años y Faoro  enfermó y se despidió de Negro. La reacción de su compañera merece un capítulo aparte. Aquí radica gran parte de la fuerza de la historia.

Tras concluir la lectura del álbum hay una página que funciona a modo de epílogo. En ella se desvela que María Eugenia  es una de las niñas que jugaba con Negro. ¿Cómo resistirse a contactar con ella? Pero esto será ya otra historia.

 Olga Orviz

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LA MUJER DE NEGRO

La mujer de negro.

Susan Hill.

Edhasa, 2012

Yo, a veces, de verdad no sé dónde ando metida. Resulta que esto es un best-seller que ha sido llevado al cine, y yo ni idea hasta que en el Manual de Remedios literarios me lo encuentro muy recomendado para pasar miedo. Y pasé mucho miedo. Es sorprendente que te digan “vas a pasar miedo” y lo pases. Porque guerra avisada no mata gente. Y los cuentos de miedo son claramente para niños. Y los tópicos nos los sabemos.

Los tópicos nos los sabemos pero lo son básicamente porque funcionan. Un hombre tiene que hacer un encargo en una propiedad lejana y sobre la que nadie parece querer darle detalles (a lo Drácula) y una vez en la localidad descubre que la casa es fascinante pero tiene un acceso complicado, peligroso incluso, y aparece una desasosegante mujer vestida de negro que nadie más parece ver ni quiere nombrar. También le persigue el sonido de un niño ahogándose. El juego de puertas abiertas y cerradas, y habitaciones infantiles, y aislamiento en la oscuridad, y velas que se apagan… es un kit completo y funciona. Es increíble lo que la presencia de un perro puede ayudar a dotar de realismo la acción.

Y por si todo esto fuera poco, hay traca final. Y es tan al final que lo único que nos dice el narrador cuando nos deja para siempre con el escalofrío es que la culpa en realidad es nuestra, por haber querido saberlo. Muy entretenido.

Lorena