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PROYECTO ABSURDO

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Página del libro Tras, tras, cucutrás. Texto de Juan Clemente e ilustraciones de Aitana Carrasco. Editado por Kalandraka.

OBJETIVO: reírse, troncharse, desternillarse…

TEXTOS UTILIZADOS: Al menos una docena, que figuran al final de esta entrada

Hace poco tuve la suerte de verme inmersa en un debate sobre la lectura y su carácter lúdico. La discusión planteaba si era adecuado o no insistir ante el alumnado sobre la lectura como forma de divertirse, ya que es una tarea que también requiere un gran esfuerzo, especialmente en las primeras etapas de adquisición. Había quien opinaba que plantearla como algo divertido podía ser tomado por el alumnado como una manera de menospreciar ese esfuerzo. Hubo muchas opiniones y muy variadas.

A pesar de los argumentos planteados yo sigo pensando que sí, que es primordial mostrarles que la lectura es divertida, por costosa que pueda resultar a veces. Incluso hacerles ver cómo eso puede ser un aliciente más. El esfuerzo mental también es necesario para los puzzles, los sudokus, trabalenguas, acertijos o sopas de letras, y precisamente esa es la faceta que hace de este tipo de juegos un entretenimiento. La lectura, además de ser una tarea compleja, nos ofrece un espacio para la relajación, para el humor o para perdernos en momentos sosegados con nuestro pensamiento.

No todas las lecturas son iguales ni todos los momentos lectores son los mismos, pero creo que es primordial que aprendan a disfrutar de cada uno de ellos, porque si entienden que en la lectura pueden encontrar placer, querrán superar esas trabas que la dificultad del código les plantea.

Por eso en este proyecto absurdo hemos utilizado textos variados, en verso y en prosa, sencillos o muy complicados, para encontrar distintas maneras, siempre divertidas, de utilizar la lectura y la escritura en el aula. Nos basamos en la literatura inglesa del Nonsense, pero también buscamos la risa en la poesía española, tan rica en calambures, trabalenguas, anagramas y animaladas.

Todo comenzó buscando sinónimos del verbo reír en diccionarios online, ampliando así nuestro léxico con expresiones no siempre políticamente correctas, pero sí muy jugosas.

partirse el culo

Después pasamos a leer lo ya conocido, “ Tras, tras, cucutrás”,  para mejorar la velocidad lectora y la articulación. También nos inspiramos en él para escribir poemas basados en palabras compuestas, trabajar la rima y los anagramas.

 

Astronauta

Compraventa

Tajalápiz

Sombrero

Sobremesa

Bocadillo

Catalejo

Cuentos

Pasamanos

Trabalenguas

Guardabarros

Vaqueros

Teléfono

Tocadiscos

Paraguas

Dinero

Hernán 4º

 

Ya conocíamos A lo bestia pero lo utilizamos de nuevo para leer la última parte, Tres pies al gato, en la que se mezclan animales y objetos. Ampliamos ese juego con Animalario universal del Profesor Revillod, así como con otras imágenes que encontramos en internet para hacer nuestra propia colección de animales y definiciones, porque definir es categorizar y clasificar, meter en saquitos y expresarlo lingüísticamente, y con animales tan variopintos las definiciones se convirtieron en prosa poética o en el absurdo más divertido:

Roagui: es una animal terrestre de bellas plumas blancas y con un pico que parece un garfio. Hernán 4º

Cartipa: es un animal tranquilo y juguetón. Al atardecer salta por los árboles. Pablo 5º

Cenño: es un animal que vive en las casas. Se alimenta de muebles muy caros y cuando la gente ve que se los come dice : “No te comas eso, que me costó muy caro y no llego a fin de mes”. Pablo 5º

A pesar de que nos costó dejar atrás el Animalario universal del Profesor Revillod (que no se fue muy lejos para poder disfrutarlo en pequeños ratos libres) seguimos avanzando con cuentos cortos en prosa y en verso. Con “Cuando en Milán llovieron sombreros” de Rodari nos reímos mucho y aprovechamos para decorar el mural con una lluvia de gorros y sombreros variados, aprendiendo palabras nuevas como chistera o bombín. También leímos “El perro que no sabía ladrar” y escribimos finales con los que jugamos a adivinar quién había escrito cada uno de ellos. ¡No resultó nada fácil!

De las versiones de Roald Dahl de Caperucita y la Cenicienta sacamos mucho vocabulario nuevo y nos hicieron reír u horrorizarnos, así como hablar de temas personales que desde la clave del humor nos daba menos miedo abordar.

También utilizamos poesía tradicional española para hacer carreras de trabalenguas y aprovechamos para hacer nuestras propias creaciones absurdas basándonos en la cabra ética. Salieron seres tan variopintos como el Fantasma Perludo o la Fiesta Camesta:

En la cabra hay una fiesta

canesta

pelipenesta

casopelanesta

casabra

cusubresacabra

Tiene las patas

camisitesas

cacacositesas

pelatasecosasitesas

peparalas

pupasenaralas

           Hernán 4º

Aunque no tuvimos tiempo a profundizar en ellos leímos fragmentos de “Manual de calcetines salvajes” y “Chamario” y disfrutamos y alucinamos con las locuras macabras de Gorey.

Usamos “Los cretinos” y “Charlie y la fábrica de chocolate” para introducir a los personajes grotescos y llegamos a casi coger cariños a los señores Cretinos.

Después leímos “Disparates” de Gustavo Roldán y algunos limericks ingleses, que nos costaron un poquito más. Y esto nos llevó a la actividad estrella, la más divertida. Con unos monigotes crearon sus propios personajes absurdos y tras buscar la rima a lo que querían decir escribieron disparates tan divertidos como estos:

Érase una vez una mujer

que se ponía siempre vestidos

se pasaba sin respirar una hora

porque quería llevarlos ceñidos

           Carlota 6º

Érase una vez un hombre

que escuchaba por los ojos

veía por las orejas

tenía un bigote rojo

             Nel 6º

Érase una vez un hombre

con una boca de culo

los vecinos le decían

tírate pedos en el cubo

Nel 6º

 

Érase una vez un ser

que no se sabía si era chico o chica

porque llevaba ojos de hombre

y las cejas muy bonitas

             Andrea 6º

Quizás con este proyecto no hayamos aprendido nada políticamente correcto, pero si hemos comprobado que la lectura, incluso la más difícil, puede ser divertida y merece la pena.

limerick

TEXTOS UTILIZADOS:

ANIMALARIO UNIVERSAL DEL PROFESOR REVILLOD

Ilustraciones de Javier Sáez Castán

Comentarios de Miguel Murugarren

Editorial: Fondo de Cultura Económica

 

LOS PEQUEÑOS MACABROS

Edward Gorey

Editorial: Zorro Rojo

 

CUENTOS PARA JUGAR

  • El perro que no sabía ladrar
  • Cuando en Milán llovieron sombreros

Autor: Gianni Rodari

Ilustrador: Gianni Peg

Editorial: Alfaguara

 

CUENTOS EN VERSO PARA NIÑOS PERVERSOS

  • Caperucita Roja
  • Cenicienta

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Editorial: Alfaguara

 

LOS CRETINOS

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Editorial: Alfaguara

 

DISPARATES

Texto e ilustraciones: Gustavo Roldán

Editorial: La Galera

 

NONSENSE

Texto e ilustraciones: Edward Lear

Editorial: Pepitas de calabaza

 

POESIA ESPAÑOLA PARA NIÑOS

  • En el campo hay una cabra
  • Doña Díraga, Dáraga
  • Madre, notabre, sipilitabre

Recopilación de Ana Pelegrín

Editorial Taurus

 

CHAMARIO

Autor: Eduardo Polo

Ilustrador: Arnal Ballester

Editorial: Ekaré

 

A LO BESTIA

  • Tres pies al gato

Autora: Mar Benegas

Ilustrador: Guridi

Editorial: Republica Kukuludru

 

TRAS, TRAS, CUCUTRÁS

Autor: Juan Clemente

Ilustrador:Aitana Carrasco

Editorial: Faktoría K de libros

 

MANUAL DE CALCETINES SALVAJES

Texto e ilustraciones: Pablo Prestifilippo

Editorial: Faktoría K de libros

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PROYECTO “PALABRAS DE LANA”

Los hilos de lana tejen. Tejen palabras dulces, tejen sueños de abuelas, tejen historias que, en este caso, ocurrieron en el aula. Cada enero debo trabajar el invierno y los conceptos relacionados con él en las actividades de estimulación del lenguaje y en las sesiones de AL. Muchas veces me pregunto cómo el alumnado, curso tras curso, es capaz de trabajar alrededor de los mismos temas. A mi me aburren. Por eso este año decidimos tejer con hilos de lana los conceptos relacionados con el frío, el abrigo, la nieve, y también muchos otros que surgieron gracias al nuevo punto de vista lanero.

Utilizando cuentos como introducción y una cesta llena de lana que nos acompañaba a todas partes, aprendimos procesos de elaboración de prendas a nivel industrial y a nivel artesanal. Con “La sorpresa” recordamos el auténtico significado de los regalos, a la vez que descubrimos lo que eran los hilanderos, el tinte o el tricoteo.

la sorpresa

Todos y todas nos enredamos en hilos para ver sus texturas, suaves o ásperas, clasificamos los colores de nuestro cesto y aprendimos la diferencia entre tonos claros y oscuros.

Luego llego el momento de pensar que más prendas se podían hacer con lana, incluso qué objetos divertidos se podían tejer o hacer a ganchillo. Decidimos elaborar un memory con el vocabulario aprendido y con fotos de las prendas que trajimos de casa hechas a mano por nuestras familias.

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Pronto nos entró gana de leer más y con “Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte” llegamos a la conclusión de que lo único que necesitábamos para tejer era lana, aguja y manos. Fue genial, porque todas y todos aprendimos cosas nuevas y ningún Gedeón ni Leonardo intentó boicotearnos el placer de tejer. De paso aprovechamos para decorar el aula con ilustraciones y dibujos que fuimos encontrando en internet y que utilizamos para desarrollar la expresión oral, la descripción y la narración.

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La oveja Timmy nos acompañó cada día y quisimos aprender más sobre estos animales. Sin darnos cuenta, también nos metimos en cuentos y poemas de lobos. Con “La ovejita que vino a cenar” lo pasamos un poco mal, hasta que descubrimos que el lobo tenía un gran corazón. Luego descubrimos que algunos lobos se casan con ovejas gracias al libro de poemas de Juan Clemente.

Lo de los poemas sobre ovejas y lana nos inspiro mucho y el monstruo escupepoemas nos regalo “oviejas” de Mar Benegas para llevar a casa. También susurramos el poema de la araña y el ciempiés de “Abezoo”.

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Como nos encanta la poesía, pusimos un cartel en clase donde todo el mundo fue apuntando palabras que riman con lana, así pudimos inventar pareados rápidos y divertidos para reírnos cuando nos sobraba algún minuto en clase. También buscamos palabras que rimaban entre sí con el cuento “Ovejita dame lana” y repasamos el vocabulario de las prendas del invierno, pero era un poco complicado porque muchas prendas servían para lo mismo, por lo que nos dedicamos a definirlas y compararlas durante un par de semanas. Ahora somos capaces de expresar en qué se diferencian las toquillas de los cuellos y las bufandas, o por qué unas manoplas y unos guantes no son lo mismo.

Aprovechamos para cantar y aprender “El invierno está al revés” y vestimos a Cesar, tanto en el muñeco gigante de clase, como en fichas para tener en casa . La canción “Hay un palo en el fondo de la mar” nos encantó, porque hicimos montañas de prendas de lana.

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Con “Calcetines salvajes” nos reímos un montón, pero sin duda el libro estrella del proyecto fue “Hilo sin fin”. El silencio de la clase recordaba al pueblo nevado y en el cuento, igual que en el aula, todo se llenó de color con los hilos de lana.

4013

Son muchas las cosas que quedan sin contar: los más pequeños demostraron que son capaces de escribir ¡hasta con lana!, nos enredamos en hilos, enrollamos ovillos y nos divertimos un montón.

Noemi González

Recursos utilizados:

ÁLBUM ILUSTRADO:

  • Hilo sin fin.
  • Ovejita dame lana.
  • Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte.
  • Calcetines salvajes.
  • La sorpresa.
  • La ovejita que vino a cenar.

POEMAS:

  • La araña y el ciempiés. Abezoo.
  • La oveja y el lobo. Tras tras cucú
  • A lo bestia.

CANCIONES

  • El invierno está al revés.
  • Hay un palo en el fondo de la mar.

CORTOS y VÍDEOS

  • La oveja pelada
  • Vídeos sobre la producción tradicional e industrial de la lana.

Podéis ver el proyecto completo, con todas las imágenes, en ISSUU, pinchando Aquí

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ELMER Y EL AUTORRETRATO

Elmer

Título: ELMER

Autor e ilustrador: David Mckee

Editorial: Beascoa

Proyecto de autorretrato con ELMER, en un aula de 3 años de Educación Infantil

Una de las cosas que me atraen del libro ilustrado es su capacidad para introducir a los niños y niñas en el mundo del arte y la literatura. Me parece importante que en sus primeras etapas como lectores dispongan de una amplia gama de libros ilustrados con imaginación y que les planteen retos que les hagan pensar. La intención de este proyecto fue trabajar el autorretrato con diferentes técnicas artísticas en 1º de Educación Infantil, basándome en la observación de las ilustraciones del clásico Elmer  de David McKee.

Este título me ha parecido un vehículo excelente para introducir a los niños en el mundo del arte. Para ilustrar Elmer, Mc Kee se basó en la obra de Paul Klee, pintor alemán de mediados del S.XX perteneciente a la escuela expresionista y surrealista. A los niños de estas edades les llaman mucho la atención los contrastes y percibieron muy bien el logrado entre la explosión de colores de Elmer y el uniforme color de los otros elefantes.
Este elemento, el color, destaca enormemente en las ilustraciones de esta serie. Mc Kee usa los colores como la música, para expresar sentimientos y emociones en la historia. Con pastel y acuarela hace vistosas imágenes a partir de unos dibujos muy sencillos.

Mis alumnos y alumnas han experimentado con distintas técnicas artísticas y han conocido diferentes formas de retrato: realista, abstracto, cubista… La metodología que he utilizado ha sido activa, guiada por la observación de la dinámica del aula durante la presentación y el desarrollo de las actividades.

Las tareas propuestas fueron las siguientes:

  • Contar el cuento de Elmer por los niños/as con ayuda de imágenes.
  • Observar las ilustraciones del libro y descubrir entre todos y todas lo que aportan al texto.
  • Realizar retratos con diferentes técnicas: ceras, collage, estampado, …
  • Exponer las imágenes del cuento y los trabajos realizados.

exposicioìn Elmer

El desarrollo completo me ha llevado aproximadamente dos meses y medio. Finalicé el proyecto cuando percibí una pérdida de motivación ante nuevas propuestas de actividad, en la mayoría de los niños y niñas.

Los niños/as disfrutaron del libro, que me pareció especialmente adecuado para su edad: el lenguaje es sencillo, con una estructura argumental lineal, un vocabulario muy adecuado y recursos literarios fáciles de interpretar. Pero destacaría que Elmer es un cuento cuyo primer fin es divertir al niño, enfoque que me pareció interesante para trabajar la temática de la identidad. Invité a las familias de los peques a que participaran contándonos de forma espontánea por qué sus hijos e hijas son divertidos. Y esos comentarios fueron lo que más les gustó, lo que preferían escuchar y volver a escuchar:

“Porque le gusta bailar y disfrazarse” …”porque es muy risueña”…  “porque hace maldades y luego se ríe”… “porque es alegre y graciosa” … “porque alegra a todos con su luz y energía”… “porque es muy conquistadora”…  “porque nos hace reír”… “porque es genial”… “porque siempre sonríe”…

Mirian.

imaìgenes Elmer

 

 

 

 

 

 

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PAX

Pax

Pax

Sara Pennypacker y Jon Klassen (ilustrador)

Nube de Tinta 2016

Pax es el nombre de un zorro rojo que fue descubierto cuando era un cachorro de días al borde del desfallecimiento. Lo descubrió Peter, un niño huérfano de madre, que inmediatamente se volcó con él. Entre ambos se forjó una amistad inquebrantable. Donde estaba Pax estaba Peter y donde estaba Peter estaba Pax. Ambos se compensaron esas pérdidas afectivas, esas ausencias y quizás por eso, se querían aún más. Un día, su padre comunica a Peter que debe partir a la guerra y el niño deberá irse a vivir con su abuelo, lo que implica deshacerse del zorro. Llega el momento y, pese al dolor, Peter abandona a Pax en el bosque, engañándolo al tirarle un muñeco y haciendo que lo vaya a buscar. Cuando Pax regresa con el soldadito en la boca, su amigo ya no está y él ni se imagina lo que en realidad ha sucedido. Solo siente que tiene que esperarlo, esperar a que vuelva a buscarlo.

Por su parte el niño, como no puede ser de otra forma, lleva muy mal la nueva situación y solo piensa en volver a por Pax. A partir de aquí empieza realmente el relato. Cada uno inicia una vida en la que crecerán y vivirán de forma independiente. El relato transcurre con acierto en cuanto al ritmo y la alternancia de estas dos vidas que se desarrollan de forma paralela pero sin cruzarse. El desenlace, para algunos me consta que un tanto decepcionante, sirve para subrayar lo que se nos ha mostrado al inicio: el hombre traiciona, el animal, no. De ahí, las posibles consecuencias. Particularmente hay algo del final que tampoco me ha encajado, pero tiene más que ver con la biología y los sentidos, en concreto con el olfato, que con la trama.

La novela se subtitula Una historia de paz y amistad; sin embargo la guerra se muestra más bien como una proyección del poder devastador de la especie humana. No hace falta una guerra en sí misma: a día de hoy vemos que se desforestan miles de hectáreas de bosque, se emplean productos químicos, pesticidas, se esquilman masivamente los recursos naturales…. No hace falta ninguna guerra para que se nos considere una especie dañina y peligrosa.

Según lo que he interpretado, la parte más relevante de la novela es la de la amistad y la del descubrimiento de uno mismo, del crecimiento, del instinto. Si vamos más allá, incluso alcanzaremos a vislumbrar que por mucho que queramos y cuidemos a un animal considerado “salvaje”, le estaremos privando de lo que solo la naturaleza le puede ofrecer….

Lo que más me llamó la atención en mi lectura fue el enfoque que la autora adopta para tratar el personaje del zorro rojo. Salvo en pasajes determinados e inevitables, si se pretende el adecuado seguimiento de la trama, el zorro se muestra como el animal que es: sus sensaciones, movimientos, reacciones, miedos, placeres, son totalmente creíbles. Al final del libro, la autora explica que estuvo asesorada por un biólogo experto en zorros rojos. Sin duda, al margen del propio talento de Sara, ha sido todo un acierto contar con tal ayuda, ya que logra que Pax sea un zorro real y no un zorro plenamente humanizado.

Por todo ello recomiendo la novela, en primer lugar para aquellos que hayan vivido una historia de verdadero cariño con un animal. Seguro que les llenará de sensaciones conocidas. De forma extensiva la encuentro adecuada para aquellas personas interesadas en los personajes que evolucionan, crecen y resultan verosímiles. Una obra que invita a la reflexión y que deja un poso suave que se va esponjando con el paso de los días.

Olga Orviz

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EL ABRIGO DE PUPA

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El abrigo de Pupa

Elena Ferrándiz

Thule, 2012

 

“Cada mañana se colocaba el abrigo de los miedos, el que tenía desde pequeña y que había ido creciendo a la vez que ella. Y salía a la calle envuelta en miedos”.

Hablar de los propios miedos es un acto de valentía. Porque supone confesarse débil y frágil, reconocerse vulnerable ante otros que tal vez se aprovechen o se rían; o, quien sabe, quizá comprendan. Hacerlo en un aula de 1º de Secundaria puede ser terriblemente peligroso o maravillosamente emotivo.

Hoy toca álbum ilustrado, El abrigo de Pupa, esa niña que teme al futuro y a que se repita el pasado, a la soledad y a la gente, a que todo cambie y a que todo siga igual, a no avanzar y a dar un paso. Esa niña que un día se desprende de su abrigo de miedos y vuela.

Los alumnos escuchan pensativos esa lista de miedos y se recrean en cada una de las imágenes, de una enorme carga expresiva y repletas de simbolismo. En cada página, sólo Pupa y su miedo, con un texto mínimo. Las guardas iniciales, rojas; las finales, verdes. Y, en la contracubierta, una cita de Lao Tse: “Aquello que la oruga llama el fin del mundo, el resto del mundo lo llama mariposa”.

Y ahora vamos a hablar de nuestros miedos, pero de los de verdad, de los que a veces nos obsesionan o nos bloquean, de los que llevamos a menudo con nosotros, de los que aparecen cuando menos te lo esperas. No valen el miedo a la guerra, o a la muerte, o a la vejez, si no los hemos sentido nunca en nuestras tripas. No valen el miedo a las serpientes, o a los leones, si jamás los hemos visto. Valen los miedos cuyo origen podamos explicar, o aquellos que de los podamos describir las reacciones que nos provocan.

Empieza hablando la profesora. No es un miedo lo que va a confesar, sino una fobia. Les explica la diferencia entre los dos conceptos y les cuenta que ella tiene fobia a las agujas. Cuando va a sacarse sangre, tienen que tumbarla en una camilla. Inmediatamente, empiezan a salir lágrimas de sus ojos; no son hipidos escandalosos, sólo lágrimas que caen y que no puede reprimir. Las venas se esconden, y las enfermeras golpean suavemente el brazo durante varios minutos hasta que se dan cuenta de que es imposible, que sólo pueden pinchar en la muñeca. Y entonces es cuando la sangre decide no salir o lo hace tan lentamente que se coagula antes de llenar el frasco y hay que repetir la operación.

Tras un silencio, sigue uno de los chicos: Yo tengo miedo a los perros, porque cuando era pequeño, me mordió uno en la pierna (se baja los pantalones y enseña la cicatriz) y ahora, cuando oigo un ladrido, se me acelera el corazón.

Yo tengo miedo a la oscuridad, porque siempre pienso que va a venir alguien a llevarme, y me pongo muy nervioso si no dejo encendida la luz del pasillo cuando me acuesto.

Yo tengo miedo a que nadie me quiera, porque cuando cumplí diez años, nadie se acordó, ni me felicitó, ni tuve tarta ni regalos. Pasé el día solo. Llora. Sus compañeros le abrazan y proponen hacerle este año una gran fiesta.

Yo tengo miedo a mi padre. Pero no quiero contar más, profe, por favor. De acuerdo, cuéntaselo a quien quieras y cuando estés dispuesto.

Yo tengo miedo a que mis padres quieran casarme cuando cumpla los 16, porque yo quiero seguir estudiando y ser veterinaria.

Yo tengo mucho miedo a que mi abuela se muera, porque está muy enferma. Voy a verla siempre que puedo, pero tengo miedo a que se muera estando yo allí. Y también tengo miedo a que se muera y yo no esté.

 

Suena el timbre.

 

Bueno, chicos, tenemos que irnos. Pero tranquilos. Hemos hablado de nuestros miedos, y se han quedado aquí, ya no van con nosotros.

Pero profe, si se quedan aquí, volverán a estar mañana cuando volvamos.

Pues dejamos las ventanas abiertas, para que se esfumen ¿os parece?.

La profesora recoge con calma, mientras los alumnos salen, como siempre, atropelladamente. Abre las ventanas de par y en par y, después de abandonar el aula, cierra la puerta con llave.

 

Mañana, morfología.

 

Emma Cabal.

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LA LUNA NO ESTÁ

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La luna no está

Nathan Filer

Alianza Editorial

La muerte de un hermano con síndrome de Down es el origen de todo. No estoy desvelando nada, porque la novela se inicia precisamente así: un joven empieza a contar su historia, que cambia para siempre el día en que su hermano muere accidentalmente. Este trauma marca el despegue de sus problemas mentales, que le llevan a pensar una y otra vez las mismas cosas, a comportarse de forma extraña y distinta, a separarse de su familia, amorosa pero profundamente afectada por la muerte del niño. Al final el protagonista encuentra su propio camino: no es la solución, pero nos deja a todos con un hilo de dolor dentro calmado, aunque vivo.

Es meritorio en este libro el reflejo de la enfermedad mental. Se trata de una situación difícil de plasmar desde un narrador protagonista, pero la combinación de diferentes épocas de narración (a veces es el niño, otras el adolescente, otras el joven), la ausencia de orden cronológico en sus recuerdos, la diferente tipografía derivada de los diferentes sistemas de escritura que va a usar, y su extremadísima sensibilidad para captar matices en el comportamiento humano nos meten por completo en un cerebro enfermo. “La enfermedad aprende conmigo”, nos dice. Sabe lo mismo que él sabe y nosotros también. Nos vemos envueltos en su discurso franco, sencillo, emotivo sin ñoñerías, con una tremenda sensibilidad por parte del protagonista. Y al final también nosotros participamos en la simbólica despedida de su hermano, en el cierre del proceso terrible de dejar atrás a quien amas y por quien sabes que quizá podrías haber hecho algo más.

Respecto a los adolescentes y su experiencia con La luna no está, me ha sorprendido que la alteración cronológica, que yo considero una herramienta más para imprimir el sello de locura en el lector, haya dificultado en algunos casos la lectura. La mayoría de ellos, sin embargo, me la han devuelto profundamente conmovidos.

Lorena

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NO COMAS RENACUAJOS

Babel

No comas renacuajos

Francisco Montaña Ibáñez

Colección Frontera

Babel Libros (Bogotá) 2012

Confieso mi ingenuidad. Y que me empeño en interpretar las cosas sin fijarme en lo literal. El título del libro no simboliza nada: cuando se tiene hambre, cualquier cosa es comestible. Confieso también que lo que acabo de escribir constituye en sí mismo un “spoiler” de la historia de esta novela honesta, que retrata una realidad que no nos queda tan lejos: el abandono y la pobreza infantil, aunque en este caso sea en Colombia, donde cinco hermanos viven a merced de la realidad tras la muerte de la madre y el consiguiente abandono paterno.

Francisco Montaña mezcla un estilo muy ágil con una estructura compleja en dos planos: por un lado, el plano del pasado nos cuenta las desventuras y peripecias de los hermanos, mientras el plano del presente nos presenta a una chica que vive en un centro de menores fascinada por otro habitante de la casa, el Inmortal. Al final, los dos planos convergen y toda la historia te estalla enfrente, como la realidad.

No es una lectura fácil: no sólo porque requiere lectores avezados para seguirla, sino porque no se sale indemne de ella. A mi, los dos me parecen buenos motivos para recomendarla.

Ana M.