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POR LO QUE TAMBIÉN HAY DE MÍ EN…

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La mujer que tengo más a mano 

Emma Cabal

(Canalla Ediciones, 2015)

El primer libro de Emma Cabal (y seguro que no el último, aunque se cure en salud dedicándoselo también a sus hijos), La mujer que tengo más a mano, es un poemario que se siente sincero, tanto en sus temas y emociones, como en sus pretensiones estéticas. Poco importa que sus poemas sean verdaderamente autobiográficos o que jueguen con el viejo artificio de la construcción de un yo poético próximo o aparente. Lo que importa es, desde luego, el efecto global que produce este conjunto de poemas, la sensación de verdad que genera; no importa de quién o para quién, pero real. Conocía poco a Emma Cabal antes de leer este libro y ahora siento que la conozco; si entonces me parecía una mujer auténtica, ahora tengo claro que lo es (incluso aunque el yo poético de sus poemas no sea ella).

Su estilo, en idéntica correspondencia, es sencillo y directo. Prioriza la expresividad, de ahí que por momentos se asome a las frases y tonos del ya superado, pero siempre presente, realismo sucio. Es su poesía inherentemente sensual, en el sentido de que está conectada siempre con la emoción, con los sentidos, tierna en ocasiones y las más de las veces canalla, como la editorial que publica el poemario.

Los poemas de La mujer que tengo más a mano cuentan, describen, trasladan pensamientos y piensan; hacen sonreír, ruborizan o mueven directamente a carcajada, sin pretenderlo, seguramente, esa es su especial naturaleza. La poesía de Emma Cabal es ante todo su poesía, de ella y para ella. En medio se sitúa a veces ese lector, o más bien lectora, con la que dialoga, a la que trata de cómplice y con la que parece sentirse especialmente cómoda. Es una poesía sin género, obviamente, como la buena literatura, que no tiene manual de instrucciones ni guía de requisitos para un lector modelo. Pero sus poemas rezuman experiencias de una persona que además es mujer, y una mujer ya con recorrido vital, en las que los lectores, y especialmente las lectoras, se reflejan, se completan, se incomodan, se cuestionan.

No es poesía de la experiencia aunque la mayoría de sus textos conectan con la cotidianidad, porque a la escritora le interesa de ésta no el detalle, que también aparece, no la costumbre, que también se aborrece o alaba, sino el sentimiento, la emoción, el aprendizaje o la ocurrencia que se esconde tras esos encuentros o tropiezos con esa su realidad que puede ser la de otros.

La mujer que tengo más a mano es un poemario de poesía genuina, de voz propia, escrita por una persona sin prejuicios hacia otros y también sin ellos hacia sí misma, y por una poeta sin prejuicios estéticos, que no sigue reglas ni capillas literarias porque para tanta vida y emoción no existe escuela posible, a no ser la de uno mismo. Se notan no obstante muchas lecturas poéticas, variadas, pero integradas desde el gusto de una lectora que también parece dejarse llevar por la emoción, sin la pretensión de rendir cultos ni la necesidad de pagar réditos.

Emma Cabal construye un conjunto poético que encuentra su epicentro en una poesía desacralizada; sus poemas cantan o gimen a la vida más que a las musas o deleites del Parnaso. Es una poesía joven de una mujer madura, con mucha vida, con muchos cara a cara superados, que ha perdido el miedo, que no el respeto, a las grandes palabras y sus referentes: a la vida y a la poesía.

Rosana Llanos López

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EL LOCO HIGUITA Y EL ESCORPIÓN

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El loco Higuita y el escorpión

Bookolia

Colección “Gol o penalti.

Jaime Palomo Cousido

Ilustraciones: Catrerina Rimelli

“¿Te imaginas lanzar un penalti con la cabeza? ¿Tirar una falta de tacón? ¿Rematar un centro con el culo? A nadie se le ocurriría hacer algo así en un partido, aunque sería divertido. Pero, ¿qué pasaría si hubiera un jugador lo suficientemente loco como para hacer alguna de estas jugadas sin sentido en un partido de máximo nivel? Higuita fue un portero colombiano que se invnetó una jugada diferente, una jugada temida: (..) el escorpión”

De este modo emocionante da comienzo con el “Pitido inicial” El loco Higuita y el escorpión, primer libro de la colección “Gol o penalti”, que reúne 11 títulos sobre historias reales de futbolistas y partidos de fútbol, llenas de anécdotas, curiosidades o informaciones míticas que ya han pasado a la historia universal de este deporte. Jaime Palomo Cousido ha sido el encargado de desarrollar el texto de esta historia y Catrerina Rimelli es la ilustradora que ha animado con sus dibujos, cercanos a la caricatura, lo que aquí se cuenta.

La presentación de este librito destaca por su encuadernación en cartón duro, resistente e ideal para que pase de mano en mano. Ha sido publicado a partir del sistema de crowfounding, por ello se dedican unas páginas finales a una larga lista de personas a las que se les agradece su colaboración.

Tres colores predominan en todas sus páginas: blanco, amarillo y negro, que sin mayor complicación y de forma sencilla, aportan un tono alegre y limpio a todo el texto.

A modo de prefacio, y como una pequeña declaración de intenciones, se explica el sentido del nombre de la colección. Y es que “gol o penalti” es una regla clara y sencilla en el fútbol que juegan los niños, donde no se discute, no se hacen trampas, ni hay engaños ni insultos. Un fútbol sincero en el que jugar es lo que importa, alejado del fenómeno televisivo de masas.

La narración de la historia de José René Higuita Zapata transcurre animadamente a lo largo de 4 capítulos gracias a la variedad de narradores (en primera, segunda y tercera persona) y de discursos que van desde el reportaje de divulgación a la crónica deportiva o la narración fantástica, con la introducción de una entretenida leyenda sobre el hotel donde tuvo que alojarse el equipo de Colombia durante el Mundial de Italia de 1990.

Cada capítulo comienza con unas líneas a modo de titular o entrada periodística que nos sitúa en el escenario de lo que se va a contar o que destaca uno de los hechos relevantes que vamos a leer. A esto ayuda también el subrayado que, de tanto en tanto, resalta una frase clave de alguno de los párrafos.

Tanta variedad de tonos abre un montón de posibilidades para aprovechar el texto, aparte de la lectura por puro goce, y así se nos brinda la oportunidad perfecta para trabajar la crónica periodística, la noticia, la leyenda, la biografía… Incluso desde el punto de vista plástico se pueden plantear actividades sobre las ilustraciones o crear el equipo F.C. con chapas, recuperando un bonito juego ya antiguo, con el molde que se nos propone para recortar en las páginas finales.

En fin, un libro que, para quienes no somos aficionados al fútbol, ha venido a reconciliarnos con él y a resolvernos la papeleta con aquellos alumnos, por lo general malos lectores y buenos futbolistas, que nos piden historias que le interesen…de fútbol claro… y que con esta lograremos ir enganchándolos al placer de la lectura.

Alberto

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ANTES, CUANDO VENECIA NO EXISTÍA

Antes, cuando Venecia no existía.

Victoria Pérez Escrivá

Thule. Narrativa ilustrada

“Antes, en los canales de Venecia no había agua sino vino. La gente fingía que se caía a los canales para dar un trago. Salía más barato que en los bares.”

¿Cuándo nos habíamos imaginado una Venecia así? ¿O seca? ¿O con sus aguas limpias y transparentes? Pues ahí comienza todo: en la imaginación. ¿Nos habíamos imaginado alguna vez un cuento que no se puede contar porque, a pesar de ser tan verdadero, nadie lo iba a creer? ¿Y a un hombre tan alto, tan alto…que vivía en las nubes? ¿Y a una nube tan densa que envolvía toda una familia? ¿Y a un cangrejo existencialista? ¿Y a un grito perdido y huérfano? Y cientos de posibilidades más que encierra esta caja de sorpresas, un conjunto de 69 relatos cortos de los que el primero pone título a todo el libro: Antes, cuando Venecia no existía.

No sé si ha sido una casualidad que ese cuento sea el que presida todo los demás, pero lo que leemos en él, con humor, lo encontraremos de alguna manera en el resto: el cambio del punto de vista, el juego con la historia, el planteamiento de otras interpretaciones…Y de este modo en los 68 restantes aparecerán lugares posibles que se convierten en imposibles, donde lo que parece al derecho se convierte en “al revés”, animales casi humanos, pero que no dejan de ser animales, personas menos humanas que los animales, objetos posibles que se transforman en imposibles y que se vuelven a transformar… Un caleidoscopio de historias que nos sorprende por su original propuesta.

Lo relatos se presentan agrupados alrededor de un motivo común: “El principio”, “Nosotros”, “Animales”, “Cosas escondidas”, “Los animales y nosotros”, “¿Embrujos o encantamientos?” y entre todos ellos corretean, como hilo conductor, un elefante y un ratón que se han conocido al principio del libro y que, reflexionando sobre sus diferencias y semejanzas, llegan también juntos al final. (¿Será este el relato número 70?)

Las ilustraciones de la propia autora encabezan el inicio de cada historia y alegran con sus colores página tras página. Pero si algo llama la atención en la mayoría de los cuentos es el añadido que la autora aporta tras el final de los mismos. Textos que aparecen destacados en letra más pequeña y que nos provocan miles de sensaciones: a veces de alivio, porque nos han ayudado a comprender mejor lo que hemos leído, a veces de desasosiego pues nos conducen a plantearnos, en cascada, multitud de posibilidades más. A veces nos saldrá una “semisonrisa”, otras nos dejará sin palabras, o con una interrogación sobre nuestra cabeza… Queda a gusto del lector la decisión de qué hacer con ellos: meditar, indagar, compartir, reescribir, reinventar. Pero en ningún caso nos dejarán indiferentes.

Así me ocurrió con el cuento “Una mentira”. Una mentira que fue creciendo tanto que desalojó a toda una familia de su casa. Victoria Pérez plantea al final de esta brevísima historia hasta 12 posibilidades: la mentira que olía y sabía muy bien…la verdad que hubo que tragarla cruda…la mentira de medidas perfectas que enamoró a un hombre… Y tantas más… tan bonitas, tan reales, tan apetecibles para explorar…que, aprovechando un cuento del Conde Lucanor que estaba leyendo en 3º de ESO, titulado “El árbol de la verdad y de la mentira”, hicimos un animado coloquio comparando ambos textos.

A la hora siguiente fueron los cuentos de “La gente de la luna” y “Una torre humana” los que me dieron juego. En esta ocasión, con 1º de ESO, donde aproveché ambas historias para hacer unos microrrelatos a partir del humor de frases cotidianas que tienen su doble sentido. Sandra de 1º B lo aprovechó muy bien y, con permiso de la autora, le salió este microcuento:

“Aquel chico era una torre humana, tan alto, tan alto, que tenía pájaros en la cabeza y los profesores le decían que siempre estaba en la luna”

Y es que cuando abrimos este librito, abrimos una puerta que esconde sorpresa tras sorpresa.

 

Alberto

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¿DÓNDE ESTÁ TOMÁS?

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¿Dónde está Tomás?
Michaela Chirif
Ilustrado por Leire Salaberria
Ediciones Ekaré.

 

 

 

 

El libro nos presenta a Tomás, un niño dotado de una gran imaginación y que sin salir de su casa nos traslada a muy diversos lugares siempre atrayentes para los demás. Un paisaje prehistórico lleno de dinosaurios y volcanes en erupción; una selva donde  galopar en un gorila; el espacio para flotar junto a la luna; una isla tropical para charlar con un jaguar…
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El texto es breve y sencillo.  Las ilustraciones de estilo  naif y un colorido muy alegre, van alternando escenarios  cotidianos de la casa de Tomás provistos de todo tipo de detalles, con los de los  lugares por él imaginados.

El libro lo leí para mis alumnos/as de Infantil durante la hora de Inglés, apoyada en momentos puntuales  por el castellano. Las ilustraciones son tan minuciosas que enseguida se motivaron ellos mismos a buscar “cosas” en la cocina y las demás habitaciones donde se desarrolla la historia, lo cual resulta muy provechoso para la adquisición de vocabulario. Por otro lado también demostraban curiosidad por descubrir cuál sería el siguiente lugar al que iba a ir. Al final se manifestaron encantados al descubrir que la mamá de Tomás se unía a sus aventuras fantásticas.

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Un, dos, tres… TIGRES

Un aula de educación infantil, dos libros y unos cuantos tigres…

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LA HISTORIA DEL PEQUEÑO BABACHI

Autora: Helen Bannerman
Ilustrador: FranMarcellino
Traductor: John Stone/Rosa RoigEditorial: Juventud,Barcelona -1998

Cuatro feroces tigres
no comen trigo en un trigal ,
pero dan vueltas y vueltas
a la palmera sin parar.

 

La historia de Bábachi, un pequeño niño indio, tiene todos los ingredientes que aseguran que un libro va a funcionar cuando el público es de corta edad, que no de corto entendimiento.
Desde el principio, solamente con los nombres, les engancha y les hace partícipes: el pequeño Bábachi, la mamá, Mámachi y el papá …Si tardamos un poco en decirlo, es seguro que se anticipan adivinando el nombre. La historia tiene cuatro secuencias repetidas con ligeros cambios. Situaciones cómicas, como que el tigre se ponga las babuchas en las orejas porque no le sirven de calzado, teniendo como tiene cuatro fuertes patas; o el espectáculo de ver vestidos a los tigres al tiempo que van despojando al pobre Bábachi. Risa y emoción se acompañan sin estorbarse.
En la historia, el débil Bábachi parece estar llamado a ser el perdedor frente a los fuertes y poderosos tigres; pero la arrogancia de éstos junto con el ingenio de Bábachi y su habilidad para saber resolver en cada momento las situaciones difíciles que se suceden , inclinarán la balanza a su favor.
En un enlace que encontré en Internet, explican que en la versión original los nombres eran otros y que la historia fue tachada de racista en Japón probablemente por las adaptaciones americanas. En este enlace también hacen una reseña de la autora y el ilustrador.

En nuestra escuela parece que últimamente los cuentos se mezclan y entremezclan unos con otros, o puede ser que queramos mezclarlos porque los tenemos presentes, los recordamos, los hacemos nuestros y así surge la relación con ellos en muchas de las actividades y vivencias de clase. Esta vez, al leer la historia del pequeño Bábachi coincidiendo con la fiesta de carnaval, varias cosas se unieron al cuento: Comimos fisuelos (“se parecen a las tortitas de Bábachi”) circulares, amarillas y con manchas marrones; Con ellas hicimos un tigre y en papel un Bábachi con cada una de las prendas que iba dando a los tigres para que no le comiesen. En nuestro caso, el tigre no era nada temible y sí muy comestible.
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En repetidas (a petición suya) lecturas del cuento, lo relacionamos con otro cuento de un tigre que hacía poco habíamos leído: “ Tigre trepador”, título que parece un trabalenguas y que dio pie a trabarse la lengua con otros tigres conocidos por todas y todos.
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TIGRE TREPADOR
AnushkaRavishankar/PulakBiswas
ThuleEdiciones, 2005

La historia de Tigre trepador nos había gustado, pero sobre todo habíamos centrado nuestra atención en la textura y color de las hojas del libro: las tocamos, observamos las ilustraciones y analizamos cómo se conseguían los efectos visuales deseados utilizando pocos colores. El color del papel es uno más a tener en cuenta a la hora de crear las imágenes y darles fuerza, expresión y movimiento. El tigre es una mancha naranja sobre un fondo amarillo, con rayas negras grabadas encima.
La relación entre los dos cuentos nos viene dada: Aparecen tigres en los dos, pero las ilustraciones son muy diferentes. En el pequeño Bábachi los dibujos son realistas, detallistas, podrían ser una fotografía; en Tigre trepador no: los tigres, por no tener, no tienen ni contorno delimitado.
En la historia de Bábachi los cuatro tigres al final de la historia se derriten de envidia, rabia,presunción y con la manteca en la que se convierten la madre de Bábachi hace tortitas, muchas tortitas: Tortitas redondas, amarillas y con rayas naranjas , marrones y negras como en las hojas del cuento de Tigre trepador… ¡y como nuestros “fisuelos”! Círculos en diferentes tonos de amarillo aparecen en clase y con ellos haremos distintas actividades plásticas, que nos servirán como material manipulativo en… múltiples juegos. Siempre sobre las bases amarillas, como las hojas de Tigre trepador, dibujaremos líneas con diferentes consignas: utilizamos marrón , naranja, negro o solamente un color sobre el amarillo; pintamos el amarillo con naranja en diferentes manchas y sobre ellas trazamos en negro letras, números, rayas, puntos… o simplemente llenamos el círculo de puntos de los tres colores o pegamos papeles de los colores elegidos y así todas las variaciones que se nos ocurran hasta conseguir 156 tortitas que se comió Bábachi. No sabemos contar hasta ese número , probablemente, pero sí sabemos contar montones de 10, y hacer gusanos de 10 círculos…tenemos que conseguir tortitas para hacer 15 gusanos de 10 círculos y nos tienen que sobrar 6 círculos. ¡Tenemos mucho trabajo por delante!
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En el momento de empezar esta aventura estábamos conociendo la vida y obra de Paul Klee. Su definición de dibujar -“sacar a pasear a una línea”- es la consigna perfecta cada vez que decoramos nuevas tortitas de cartulina . No solamente la sacamos a pasear; a veces la hacemos bailar con “el garabato musical”. ¿Quieres saber qué es eso? Otro día podemos explicarlo, cuando en algún cuento aparezca. Porque seguro, seguro, en alguna historia está.
Mirta

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Enigmas y Cuentos populares españoles

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Cuentos populares españoles. Edición de J.M. Guelbenzu. Ediciones Siruela.
Enigmas.  Beatriz Martín Vidal. Editorial Thule.

Quizás convenga comenzar aclarando la razón de tanto título y autor en la presente reseña. Se trata de dos libros que han confluido, sin pretenderlo, por pura y afortunada casualidad y que han logrado compenetrarse y enriquecerse ante los alumnos de 2º de la ESO.  Trabajar la oralidad en clase no resulta precisamente sencillo: es algo que suele incomodar, que escarba inseguridades y pone a prueba autoestimas y latidos cardiacos. De ahí, la difícil elección del asunto que dé pie a las exposiciones. Dándole vueltas y más vueltas, opté por trabajar los cuentos populares españoles, de los que reconozco ser una gran entusiasta.

Un día cualquiera decidí ofrecerles uno de miedo, “La asadura del muerto”, que cumplió con creces su cometido. Por compensar, continué con otro humorístico, “Juan Bobo”, que también desplegó su fascinación entre el auditorio. Cerré el muestrario con “Perico el Mago”, ofrecido como el antecedente autóctono de Harry Potter. La curiosidad fue en aumento y, ya sugestionados, aceptaron que cada uno debería contar un cuento ante el público de su clase. Contado, no leído, eso era lo fundamental. La actividad resultó un éxito, teniendo en cuenta la poca práctica en contar cuentos y lo poco familiarizados que están con lo popular y lo políticamente incorrecto. De esta manera, se escucharon cuentos titulados “La casita de azúcar” (“Hansel y Gretel”), “El hombre del saco”, “La niña de los tres maridos”, “El cuarto prohibido” (“Barba Azul”), “Pulgarcito”, “La gaita que hacía bailar a todos”, “Piedra de dolor y cuchillo de amor”….. y un largo etc. Entre nervios, risas, sorpresas e incluso, concentración, se fueron escuchando estas sabrosas historias no exentas de cierta polémica (al inicio les costaba aceptar el mundo propio de los cuentos). Comprobé, sin embargo, cómo lo “auténtico” sigue funcionado.

La actividad ya se daba por zanjada el 30 de noviembre pero justo unos días más tarde, el 3 de diciembre, se presentaban en la Librería El Bosque de la Maga Colibrí dos libros de Beatriz Martín Vidal:  Enigmas y Caperuza. Y así continuó el hilo conductor. Como público y envuelta por los originales de la autora, fui consciente de que todo cobraba aún más sentido. Les iba a llevar a clase un precioso regalo que coronaba sus esfuerzos y rendía un artístico homenaje a los cuentos que ya conocían.
En Enigmas se plantean una serie de preguntas sobre personajes de cuentos clásicos que, sin duda, rompen los esquemas que hemos ido aceptando. Beatriz, que siente verdadera fascinación por estos relatos y que, según explicó, trabajó desde la más absoluta libertad (antes de pensar en publicarlos ya los había realizado con una entrega y dedicación propia de quien lo hace por placer), plantea una serie de interrogantes en una doble página en blanco y negro, que se resolverán (o medio resolverán) en un estallido de color en la doble página que los sigue. Hay preguntas como estas:
Resultado de imagen de enigmas caperucita roja beatriz martinCaperucita Roja…
¿Qué encontró?
¿Qué aprendió en el tiempo que estuvo allí dentro,
en lo profundo del gran, gran, gran lobo feroz?

Beatriz también se pregunta sobre el motivo por el que regresaron Hansel y Gretel a casa, si Blancanieves estaba muerta o dormida, si las hermanas de la Sirenita perdonaron al príncipe, si la Madrastra aprendió a ser malvada o era así desde pequeña, si Pulgarcito sintió algún remordimiento por haber provocado la muerte de las siete hijas del ogro… Lo curioso de todo esto es que funciona a la perfección el hecho de separar el texto, tan breve, de las impactantes imágenes al óleo en los originales. Somos nosotros, los lectores, quienes unimos los dos mundos en nuestra cabeza y logramos que todo fluya. De todas formas, por mucho que se intente describir, lo mejor que se puede hacer es visitar la exposición en persona.
Para concluir, más allá de reconocer la indiscutible capacidad de esta joven ilustradora, voy a presentar algunas de las reacciones que ha provocado en los alumnos y alumnas que han seguido todo el proceso sin cerrar la boca y con las pupilas totalmente dilatadas. Estas son algunas opiniones:

La Bella Durmiente es la ilustración que más me ha gustado porque yo pienso y me pregunto cosas todo el día. Tener cien años para pensar y soñar. Para mí está muy bien ilustrado según la situación. La expresividad de su rostro da qué pensar. Nunca le contó a nadie lo que soñó o pensó, pero nadie le preguntó.
María P. 13 años

He elegido la imagen de Blancanieves porque me impactó que estuviese en un ataúd. Yo creo que está viva pero tenía catalepsia o entonces murió y la historia está mal contada.
Bárbara G. 14 años

Resultado de imagen de enigmas beatriz martin vidalCaperucita negra es mi favorita porque al pensar en una niña que está abandonada en el bosque, sin nada, y consigue vencer al lobo y sobrevivir en un lugar hostil, me da escalofríos. Pregunta: ¿buscó el lobo a caperucita o caperucita al lobo?
Pelayo del V. 13 años



Me impactó la de los cisnes salvajes porque representa la inseguridad que tenía en su interior de ser un príncipe o un cisne. Según el dibujo, el hermano está atrapado entre dos sentimientos: la responsabilidad y la libertad.
Pregunta: ¿cómo se te ocurrió la forma de representar la inseguridad del príncipe en una imagen?
Brahim J. 13 años

Me impactó la de las hermanas de la Sirenita porque no las imaginaba así de terroríficas.
Manuel P. 13 años

Resultado de imagen de beatriz martin vidal enigmasEscogí la Madrastra porque me impacta la cara de la madrastra, no tiene ninguna preocupación. Yo creo que tuvo una situación traumática que la dejó así.
Pregunta: ¿por qué los clavos de los pájaros no tienen sangre?
Cristina T. 13 años

Una experiencia de Olga Orviz con sus alumnos de 2º ESO

 

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de nuevo ARLEQUÍN

Arlequín.  Federico García Lorca y André da Loba. BFE

“Cuatro versos de Lorca dan forma al universo en este bello desplegable concebido por André da Loba y el Equipo de Tres Brujas.”

Arlequín es un álbum infantil con el que mis alumnos de 3 años han vivido experiencias mágicas de aprendizaje mediante el juego, el movimiento y la manipulación.

Arlequín es una poesía cargada de emociones que ha generado en los niños sentimientos de sorpresa, alegría y tristeza. Se compone de cuatro versos. Cada verso está ilustrado por imágenes y colores sugerentes que les han ayudado a comprender su significado.

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Se trata de una poesía abierta a nuevas visiones e interpretaciones,… tal como caracteriza a su autor, Lorca. También refleja su gusto por los días al aire libre, las marionetas y la pintura.

Los primeros días he trabajado la obra básicamente de forma oral. Día a día me ha dado pie a ir modificando sus versos e ir adaptándolos a las circunstancias y respuestas del momento.

Se trata de un libro con identidad propia. Llevarlo al aula es sencillo porque armoniza con el mejor aliado de los niños: el juego. Su formato te da oportunidad de sorprenderles: el libro se despliega según se va contando, hasta que como resultado final tienes una simpática marioneta. Rápidamente los niños imitan ese proceso y, de forma espontánea, se van convirtiendo en arlequines, representando la poesía con su cuerpo. En una segunda fase, de forma más dirigida y ordenada, realizamos una pequeña coreografía  o representación conjunta. Sentados en la asamblea con la cabeza hacia abajo y los brazos cruzados, recitábamos verso a verso: con el primero levantamos la cabeza, con el segundo abrimos un brazo,… hasta que nos ponemos de pie para bailar y…. patalear!!

Como actividad de cierre quise que cada niño se llevase un Arlequín a casa, para crear una continuidad mágica y afectiva entre sus dos mundos. Mi idea era que el formato se pareciera al original y así lo hice: creé una silueta plana, me resultó sencillo. Los materiales fueron cartulinas de colores sobre las que fotocopie a Arlequín previamente dibujado. Lo recorté y en varios días les fui enseñando a abrir y a cerrar el libro a la vez que repetíamos los versos inventados por nosotros. Para finalizar con las huellas de sus dedos fueron decorando la silueta, asociando los colores a la emoción que nos trasmitía.

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Han disfrutado, han memorizado y han creado… Ha sido cercano y sencillo.  Y lo más importante: han estado atrapados en la poesía mientras conocían a Arlequín.

 

Mirian